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La Guerra del Creyente
– 8 I. Introducción A. ¿Cómo se encuentra el pueblo de Dios esta mañana? Espero que los eventos recordados este fin de semana te hagan sentir espiritualmente cómodo. Que tu presencia en este lugar de adoración te provea con las herramientas de la victoria. 1. Creo que la implementación de un segundo culto el próximo mes resolverá el problema que te sientas también física-mente cómodo. Es muy difícil que 500 personas se sientan cómodas en un santuario para 350. Esperamos en Dios que esto venga a resolver, temporalmente, nuestro problema de cupo. 2. Ven conmigo otra vez a Efe 6:13-14, - “Por tanto, toma toda la armadura de Dios, para que puedas resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estés firme. 14 Quédate, pues, firme, ceñida vuestra cintura con el cinturón de la verdad, y cubiertos con la coraza de la justicia.” 3. ¿Cómo han estado tus luchas en la guerra? ¿Te haz “amarrado” bien con el cinturón de la verdad? ¿Haz afirmado tu vida en Cristo y en su palabra en las últimas semanas? Si fuiste derrotado, si te sientes desanimado, ¿de quién es la culpa? 4. ¿Te pusiste la coraza de justicia de Cristo desde la última vez que nos vimos en este lugar? ¿Dejaste al descubierto el asiento de tus sentimientos y emociones? ¿Fuiste ofendido? ¿Te causó desánimo? ¿Tenías tan bien puesta la coraza al punto que nada penetró para herir tus sentimientos? 5. Poco a poco deberás darte cuenta que es imprescindible comenzar a practicar las disciplinas divinas del cinturón y la coraza si quieres sobrevivir los dardos candentes de ataque del enemigo. B. Esta mañana analizaremos un elemento más de la armadura del creyente. Cada elemento de la armadura tiene el propósito de edificar sobre los anteriores. De nada sirve que te protejas por un lado y dejes los otros desprotegidos. 1. Efe 6:12, “Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” 2. El objetivo de estos mensajes es para alertarte que el enemigo, tu enemigo/a, no es la vecina, el colega o jefe de trabajo, el compañero de clase; como tampoco lo es la suegra, tu marido o tu mujer. 3. Tu enemigo no es la Sonia, ni la Petra, ni el Rogelio, ni el Javier, ni la Pancha o el Genaro. No los ataques a ellos ni trates de defenderte de ellos. Tu enemigo es invisible; muy astuto y muy poderoso. 4. La Sonia, la Petra, el Rogelio, el Javier, la Pancha o el Genaro son apenas instrumentos que tu enemigo usa para desanimarte, hacerte tropezar, hacerte caer. Quiere que pierdas la paciencia, que pierdas la fe, que pierdas la esperanza, que pierdas tu contacto con Dios, que te separes de la iglesia, que te mantengas alejado de tus seres queridos. C. Por otro lado, tu enemigo tiene una gran capacidad para convencer que todo lo que es bueno es malo y todo lo que es malo es bueno. Y aunque tu enemigo tiene varios nombres como diablo, Satanás, príncipe de las tinieblas, su modus operandi es, observándolo desde un punto de vista crítico, muy capaz. 1. ¿Cómo es? No se parece nada a Freddy Krueger ni a Drácula. No tiene cuernos, ni cola, ni trinche en su mano. Aparece en ambientes agradables a los sentidos. 2. Invita a la joven soltera a apartarse a lugares solitarios con el joven que le atrae. Los invita experimentar algo hermoso creado por Dios para parejas casadas. No te dice de las consecuencias por practicarlo fuera del contexto para lo cual fue creado: el matrimonio. 3. El enemigo asedia a mujer cristiana casada con atenciones de otro hombre. Usa palabras halagadoras; te dice palabras que tu marido dejó de decir desde que eran novios. Te hace sentir atractiva, con vida, pero no te dice de la destrucción que viene por detrás. 4. Invita a los varones de Dios, jóvenes y adultos, a ver revistas o visitar sitios del Internet, con cuadros que satisfacen los sentidos, pero que dejan un sabor amargo de decepción y engaño. 5. Aparece en ambientes alegres, con ritmo de fiesta, invitando a beber, sin contar de los desastres que vendrán. II. Un enemigo real A. ¿Cuán real es ese enemigo invisible? Es tan real, su presencia es tan fuerte, que Martín Lutero le lanzó un tintero, aun sin verlo, sintiendo fuertemente su presencia mientras se encontraba escribiendo. La tinta se desparramó sobre la pared del castillo. 1. Esa pared manchada, después de 500 años, sirve de testimonio a los millares de turistas que visitan el lugar sobre lo que es la lucha real entre Satanás y los hijos de Dios. 2. Él te viene observando desde que naciste. Conoce bien tus puntos débiles. Conoce en qué área eres capaz de caer. Conoce la debilidad de Carlos, de Mario, de Gabriel, de Martha, de Blanca, de Gerardo, de Fernando, de Esther, sí, conoce bien tu lado débil. 3. Porque Dios sabe lo bien que el enemigo te conoce, para que puedas permanecer firme ante sus ataques, para evitarte lágrimas, te da instrucciones específicas como protegerte. 4. Esa armadura abarca el cinturón de la verdad, la coraza de justicia y ahora, Efe 6:15, “calzando los pies con los zapatos del evangelio de paz.” B. Antes de decirte cuál es la función de los zapatos o calzado en la armadura del creyente, debes saber cómo funciona Satanás. Funciona en cuatro aspectos: 1. Por insinuación: La palabra que comúnmente usamos es tentación. Conociendo nuestro lado débil, nos insinúa, nos tienta. Hay una cosa que debes saber, Satanás no tiene poder para forzarte a decidir. Usa toda su astucia. La insinuación o tentación es su gancho, pero la decisión está todavía en tus manos. 2. Por persuasión: ¿Haz experimentado alguna vez como la tentación está allí todavía después de haber orado, después que haz dicho no, después que haz tratado de correr? a) Satanás no se rinde. No acepta un simple no. Insiste e insiste, pero todavía no te puede forzar. La decisión todavía está en tus manos. Está en ti, con el poder de Dios, salir corriendo. b) ¿Haz notado como dice Efe 6:11? Vístete con toda la armadura de Dios, ¿para qué? Para que puedas estar firme contra las asechanzas del diablo.” c) La palabra “firme” aparece dos veces más, en el 6:13 y 6:14, “Por tanto, toma toda la armadura de Dios, para que puedas resistir en el día malo y, habiendo acabado todo, estés firme. Quédate pues, firme, ceñido con el cinturón de la verdad y vestidos con la coraza de justicia.” 3. Por influencia: A esta altura
la persona quiere dejar tal vicio, quiere abandonar tal práctica,
quiere salir de tal relación ilícita, pero no puede. b) Solo un poder superior podrá librarlo de tal condición. Necesitará la intervención de otras personas, “este género, dijo Jesús en S. Marcos 9:29, con nada puede salir, sino con oración y ayuno.” 4. Por posesión: Este es el estado extremo del poder de Satanás. Aquí el enemigo toma literalmente el cuerpo y mente del individuo. Necesita de ayuda divina, en el nombre de Cristo Jesús, para librarlo de ese estado. Algunos lo llaman exorcismo. C. ¿Cuán real es el enemigo? En una casa humilde en Riverside me lanzó un vaso de vidrio que se estrelló a mis espaldas. En Sudamérica me reconoció aun antes de entrar en un cuarto del dormitorio de chicas. 1. No quiere soltar sus víctimas. Ahora, ¿cuál de esos cuatro aspectos crees tú que es el más peligroso? ¿Posesión? No. ¿Insinuación? Tampoco. ¿Persuasión? No lo creo. 2. La influencia. Bajo su influencia hay poca lucha. En esta etapa la persona racionaliza sus actos, defiende sus motivos, excusa su actitud. Bajo la influencia el individuo está conciente que su vida anda mal, que sus actos son ilegales, que esa relación ilícita es pecado, pero no puede hacer nada. 3. No es difícil darse cuenta cuando una persona está bajo la total influencia del enemigo. Cuando la persona cae bajo la influencia de Satanás, no ve ni siente nada. 4. Caer por insinuación o persuasión son actos voluntarios. Todavía tienes la capacidad para decir no. Caer bajo su influencia viene como consecuencia de ceder a sus insinuaciones. ¿Quieres saber cómo no caer bajo la influencia del enemigo? III. Conclusión 1. El calzado de hoy es cuestión de moda o preferencia. Vean los zapatos de la gente a la salida y verán la gran variedad de calzado usado en base a preferencia personal. 2. Hay además zapato especializado. Yo no sabía que existen zapatos para ciclistas hasta el otro domingo que acompañé a papá e hijo Saavedra en su corrida en bicicleta. Hay zapato para escalar, para correr, para caminar, jugar fútbol, béisbol, etc. 3. El calzado del soldado romano tenía una función especial. Tenía que ser por un lado flexible, pues tenía que escalar montañas, cruzar ríos, caminar kilómetros, correr; y por otro lado debía protegerle. 4. El zapato del soldado romano era una bota que se amarraba sobre sus sandalias con una suela de una pulgada (casi 3 cm.) de espesor. La punta era de acero. 5. Imagínense un soldado romano levantarse por la mañana y decir, “tengo flojera ponerme el calzado. Hoy me voy solo con sandalias.” 6. A diferencia de las minas explosivas hoy usadas en campos de batalla, en tiempos romanos el enemigo escondía largos clavos entre la arena y las piedras. Cuando un soldado pisaba tal clavo, lo incapacitara para la lucha. Algunos morían por gangrena. 7. El soldado podía estar bien ceñido con el cinturón, podía tener la coraza protectora de sus órganos vitales, especialmente vientre y corazón, llevar su escudo, capacete, espada y todo lo demás, pero si sus pies estaban desprotegidos era presa fácil del enemigo. B. ¿Y nosotros? ¿Y yo? ¿Y tú? Puedes tener bien puesto el cinturón de la verdad, leer todos los días la Palabras, puedes traer la coraza defendiendo lo que crees y cuidando que tus sentimientos no te traicionen, pero si tus pies están descubiertos… 1. ¿Qué dice Efe 6:13?, “Por tanto, toma toda la armadura de Dios, para que puedas resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estés firme.” 2. ¿Qué significa usar los zapatos del evangelio de paz? Tan importante como lo es, no tiene nada que ver con compartir con otros el evangelio. Es algo natural que hace todo aquel que ha nacido de Dios. 3. El calzado protege tus pies, y tus pies es lo que sostiene tu cuerpo. El calzado del evangelio de paz se refiere al aspecto fundamental de tu existencia: el evangelio, las buenas nuevas de tu salvación. No solamente te sostiene, sino que te trae paz; los zapatos del evangelio de paz te sostienen en paz en medio de la guerra. 4. El evangelio es lo que te mantiene cimentado, te mantiene firme. He descubierto a través del tiempo que hay “creyentes” que traen bien puesto el cinturón de la verdad, o sea, estudian fielmente su lección de la Escuela Sabática, leen su Biblia, pero algo hace falta. Sus vidas continúan sin paz, viven en amargura, en rencor, distanciados de personas significativas. 5. Calzar los zapatos del evangelio implica la experiencia del evangelio: paz. Paz en tu alma dentro de la tormenta. Paz dentro de las preocupaciones. Paz porque sé Quien está en control de tu vida. C. El evangelio de paz te dice que “siendo aun pecadores Dios envió a su Hijo” (ver 1 Juan 4:9-10; Gal 4:4; Rom 8:3; Hechos 3:26; Juan 3:16). 1. Esto es precisamente lo que conmemoramos esta semana: la muerte de Cristo Jesús por mis pecados y su resurrección para mi salvación. 2. El evangelio fundamentalmente es paz. Hay gente que vive eternamente en el viernes de la crucifixión. Para ellos Cristo no ha resucitado, no ha habido un domingo de gloria. 3. Si no experimentas la paz que el evangelio provee, Jesús murió en vano por ti. 3. Si a pesar de ser creyente por mucho tiempo, pero todavía no sabes lo que es la experiencia del evangelio, la paz que Cristo trae al corazón, hoy es tu día. Hoy es tu oportunidad. Hoy es tu salvación. 4. Ven a Jesús hoy… (el llamado). 5. Oremos… |