La Guerra del creyente - 10
“Fuego, flechas y el malvado: ¿Cómo anda tu fe? - 2”
Texto: 1 Pedro 5:8-11
© 2005 por Carlos Camarena
9 de Abril, 2005

I. Introducción

A. Efe 6:10-16, “Por lo demás, fortalézcanse en el Señor y en el poder de su fuerza. 11 Vístanse con toda la armadura de Dios para que puedan estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12 Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. 13 Por tanto, tomen toda la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estén firmes. 14 Quédense, pues, firmes, ceñida vuestra cintura con el cinturón de la verdad, revestidos con la coraza de la justicia, 15 y calzados los pies con los zapatos del evangelio de paz; 16 sobre todo, tomen el escudo de la fe con el que podrán apagar todos los dardos encendidos del malvado.”

1. Si hubiera entre nosotros un profesor de homilética evaluando mi predicación diría que mi introducción estuvo deficiente.

2. La homilética defiende la idea que el orador comience con una historia o anécdota, una frase célebre o diciendo algo chocante para despertar el interés, o por lo menos, despertar a los que ya se acomodaron para dormir.

3. Un ejemplo de una introducción chocante: “confieso públicamente que esta semana tuve un terrible resbalón. Volví a beber… Perdí los estribos… golpeé a mi mujer…” Después de hacer una pausa para hacer creer a los oyentes que su pastor está confesando un terrible desliz, continúa:

4. Estas fueron las palabras de un miembro de la asociación de alcohólicos anónimos en su reunión semanal…

B. Mientras que los especialistas de homilética insisten que debo revelar la intención de mi tema al inicio del sermón, ustedes ya la saben. Venimos analizando el mismo tópico por 10 semanas. Este es el décimo tema.

1. ¿Qué haz aprendido hasta aquí? ¿Recuerdas, por ejemplo, los cuatro aspectos en que funciona Satanás?: Insinuación (tentación), persuasión, influencia y posesión. ¿Cuál, dijimos, es el aspecto más peligroso? Correcto, influencia.

2. Otra pregunta, ¿qué parte de la armadura protege que tus sentimientos no sean heridos? ¿Una pista? Protege el vientre. Correcto, la coraza de justicia, cosa que también protege el corazón o asiento de tus convicciones.

C. La herramienta de la armadura en estudio esta mañana la encontramos en Efe 6:16, “sobre todo, tomen el escudo de la fe con el que podrán apagar todos los dardos encendidos del malvado.”

1. En los día se S. Pablo el enemigo mojaba en brea la punta de un dardo, le encendía fuego y lo lanzaba. La intención del dardo encendido era quemar al enemigo vivo al prenderse su ropa.

2. El escudo, el “sobre todo” de la armadura del soldado proveía protección contra dardos y flechas. Efe 6:16, “sobre todo, tomen el escudo de la fe con el que podrán apagar todos los dardos encendidos del malvado.”

3. ¿Cuáles son los dardos del enemigo en el contexto del creyente? Los dardos vienen en diferentes tamaños, sabores y colores. Vienen disfrazados, camuflados; a veces son atractivos y a veces indirectos; mientras que otras veces son directos y ofensivos.

4. Hay dardos que siembran dudas, otros producen chascos; a veces son muy tentadores; a veces se manifiestan en envidias, codicia, lujuria, ofensas, reproches; muchas veces se aprovechan de fracasos, florecen en el rechazo; pero siempre con la mira de minar la fe, acabar con tu relación con Dios, separarte de personas significativas en tu vida, alejarte de la iglesia.
D. ¿Qué te protegerá de esos dardos? Efe 6:16, “sobre todo, tomen el escudo que es la fe,” dice la versión original, “con el que podrán apagar todos los dardos encendidos del malvado.”

1. La única defensa que el creyente puede poseer contra los dardos del enemigo es blindando la mente, cercando el corazón, inyectando fe en la sangre para que ese don divino corra abundante-mente.

2. Vivimos en un mundo que bombardea nuestra fe. De todos lados vienen dardos encendidos con el propósito de minar la poca fe que tenemos.

3. Hay ocasiones cuando el enemigo me dice que tengo poca fe o que mi fe es insuficiente. Desea minar mi fe diciéndome que la fe que tengo es muy pobre y que debería tener fe como la de mi esposa o la del hermano fulano.

4. Noten que Pablo llama “malvado” (ponerós) al que lanza los dardos. Ese malvado consigue minar nuestra ya pobre fe. Chupa nuestro ánimo, nos deja enjutos, secos, acabados; succiona toda energía, te deja decaído y sin fuerza. Te deja muerto en vida.

5. Los dardos son tan incendiarios al punto de quitarte hasta el deseo de estudiar la Palabra de Dios; te apaga el deseo de ir a la iglesia, arrebata el ánimo de encontrarte con otros creyentes, insensibiliza totalmente tu nervio espiritual.

6. Es posible que en este preciso momento estés pasando por una crisis de fe por situaciones difíciles en tu hogar, tu empleo o por la falta del mismo, en tu escuela, en tu vida personal.

II. Preservando la fe

A. ¿Cómo es que la fe puede ser nuestro escudo ante tantas embestidas de la vida? ¿Cómo es que la fe desvía los dardos del enemigo? ¿Cómo es que la fe puede ser mi escudo que me proteja y me dé victoria?

1. ¿Qué es fe? La respuesta clásica la encontramos en Heb 11:1, “fe es tener la plena certeza que lo que esperamos va a llegar. Es el convencimiento absoluto de que hemos de alcanzar lo que ni siquiera nos imaginamos” (La Biblia al Día).

2. Fe es la suma total de lo que implica ser llamado cristiano. El todo del cristianismo se resume en fe. Heb 11:6 añade, “sin fe es imposible aun agradar a Dios. El que quiera acercarse a Dios debe creer que Dios está allí y que ese Dios premia a los que sinceramente le buscan” (La Biblia al Día).

3. La Palabra de Dios define el estilo de vida que vive todo aquel que ha sido justificado por Cristo Jesús, aquel que ha pasado de muerte a vida, al que la Biblia llama “justo”:

a) Hab 2:4, “El justo por su fe vivirá.”

b) Rom 1:17, “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito, ‘el justo por su fe vivirá.’”

c) Gal 3:11, “Y que nadie es justificado ante Dios por la ley es evidente, porque el justo por su fe vivirá.”

d) Heb 11:37-38a, “Porque dentro de muy poco tiempo, el que ha de venir vendrá y no tardará, mas el justo por su fe vivirá.”

4. Cuando Dios repite algo tantas veces significa que debe haber alguna verdad en ello, ¿no es cierto? El creyente de verdad, el que ha sido justificado por Cristo Jesús, vive por fe. La fe es su vida, sin fe no se puede sobrevivir espiritualmente.

B. Por qué será tan difícil ejercitar la fe en Dios? Depositamos fe o confianza en tantas otras cosas, pero cuando debemos depositar nuestra fe en Dios… Algunos depositamos ciegamente nuestra fe en cosas que podrían hacernos daño y lo hacemos sin pestañear.

1. Si manejamos, confiamos que la persona en el otro carril se va mantener allí y no va cruzar bruscamente al nuestro, a menos que sea una mujer al volante (hubo risas y ooohs de las mujeres). No, por favor hermanas, solo estoy jugando. Ustedes son las más confiables al volante, cuando el carro está estacionado (más risas y comentarios de las damas…). No, seriamente, estoy vacilando. De verdad, las mujeres son excelentes choferes.

2. Lo que quiero decir es que depositamos nuestra confianza en las cosas que menos deberíamos confiar. Si volamos, confiamos que el piloto no esté borracho o desvelado y que dirigirá el avión a un aterrizaje seguro.

3. Tomamos agua de llave y confiamos que es potable y que no nos va a enfermar. Hablando de agua, me hace recordar cierto lugar donde vivimos por algún tiempo.

4. En el colegio, toda la comunidad tomábamos agua del tanque comunitario, agua supuestamente bombeada de pozos artesianos, el agua supuestamente más pura de filtración natural.

5. Era un tanque siempre bien pintadito. El agua salía cristalina, nunca desconfiamos en nada, especialmente porque nunca tuvimos problemas estomacales hasta un buen día…

6. La dirección decidió cambiar el tanque por uno más grande. Cuando desmantelaron el tanque viejo, no solo tenía una gruesa capa de moho y lama, sino que en el fondo del tanque había pájaros, ratas y murciélagos muertos, sin contar otros animales no identificables.

7. Antes del agua llegar a nuestras casas pasaba primero por esos animales, mientras que nosotros bebíamos, con una fe ciega, agua que podía habernos matado.

C. Este no es el tipo de fe a la que nos llama la Palabra de Dios. El estadista y escritor inglés, Oliver Wendell Holmes dijo que “fe en algo es lo que hace de la vida valer la pena vivirla.” Fe bíblica, sin embargo, no es tener fe en algo, sino depositar confiadamente nuestra vida en las manos de Dios.

1. La fe del creyente es aquella capaz de resistir cualquier dardo mortífero que Satanás lance. “Fuego, dardos y el malvado, ¿cómo anda tu fe?”, es el título de mi sermón esta mañana. TE pregunto, ¿cómo anda tu fe? ¿En qué la tienes anclada?

2. Juan Payton, misionero pionero en las islas del Pacífico descubrió que los nativos, quienes vivían su vida día con día, sin rumbo ni dirección, no tenían la palabra fe o confianza en su vocabulario.

3. ¿Cómo enseñarles fe y confianza a alguien que no conocen el significado de la palabra? ¿Cómo decirles que podían ser salvos por la fe?

4. Un buen día, Payton se encontraba reposando en su rústica casa cuando un nativo entró corriendo, sin aliento, se desplomó en uno de los sillones. “¿Cómo te sientes – le pregunta Payton, - un gran alivio dejar caer todo el peso en un sillón cuando no se tiene aliento.”

5. A Payton se le prendió el foco: Fe es descansar todo el peso en Dios cuando te haz quedado sin aliento, cuando no tienes fuerza, cuando no se puede más, cuando no hay más energías, cuando no se ve otra salida.

III. Conclusión

A. Fe es poner todo nuestro peso en Dios. Fe es poner en práctica lo que él dice como si fuera la única verdad. Cada tentación, cada duda, cada dardo de Satanás, tiene el propósito de minar tu fe.

1. Cada discusión, cada indirecta, cada palabra hiriente, cada desprecio, cada desánimo, cada pensamiento, cada insinuación a pecar, debe ser identificado como un dardo de Satanás.

2. En el desierto de la tentación Satanás le dice a Jesús, “¿qué estás haciendo aquí? Tú eres el hijo de Dios. ¿Cómo puedes estar pasando hambre? ¿Ya te abandonó Dios? ¿No te había prometido que estaría siempre contigo? ¿Dónde está Dios?

3. El enemigo está siempre buscando maneras de minar tu fe. Usa estratagemas para incendiar tu mente con dardos mortíferos. Cada discusión con tu cónyuge, cada desacuerdo entre familia, cada conflicto entre hermanos de iglesia, son dardos encendidos con el propósito de quemar tu fe.

B. El escudo de la fe es provisto por Dios gratuitamente para tu doble protección. A los dardos del diablo en el desierto de la tentación Jesús contra atacó a Satanás con un “escrito está. Mi padre proveerá por mí. Él me dará todo lo que me hace falta a su tiempo.”

1. El primer paso para ejercitar una fe viva es creer en Cristo Jesús. Dice 1 Juan 5:10, “el que cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo, el que no cree en Dios ha hecho a Dios mentiroso.”

2. Cada vez que eres vencido bajo las insinuaciones de Satanás haces de Dios un mentiroso. Dice la Palabra en Fil 4:19, “mi Dios proveerá a todas tus necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.”

3. El escudo de la fe debe levantarse cada vez que sientes que el dardo está por ser lanzado. Tienes que vivir por fe si haz de mantenerte entre los justos.

4. Dios llama justos a todos quienes vencen por la fe. Heb 11 contiene una lista de hombres y mujeres comunes que vencieron no por su poder, sino porque detectaron los dardos del enemigo y se escondieron tras el escudo que es la fe.

C. Hay un libro grueso que se llama Concordancia Bíblica. Allí aparece cada una de las palabras que se encuentran en la Biblia. Es posible que tu Biblia tenga una concordancia condensada al final.

1. Si gustas, puedes hacer un estudio fabuloso sobre todo lo que la Palabra de Dios dice acerca de la palabra escudo. Descubrirás un almacén de municiones de defensa contra los dardos del enemigo.

a) En Gen 15:1 Dios le dice a Abrahán, “no temas, yo soy un escudo para ti; tu recompensa será muy grande.”

b) En Prov 30:5 encontramos, “probada es toda palabra de Dios; él es escudo para los que en él se refugian.”

c) En Salmo 18:30 dice, “en cuanto a Dios, su camino es perfecto, acrisolada es la palabra del Señor; él es escudo a todos los que a él se acogen.”

2. Tan pronto ejerces tu fe en Dios el escudo se levanta. Cuando el malvado lance sus dardos incendiados estarás seguro.

3. Dice Lucas 17:5-6, “Los apóstoles le dijeron al Señor, ‘auméntanos la fe.’ Entonces Jesús les respondió: ‘si tuvieres fe como un grano de mostaza, diríais a este sicómoro, “¡desarráigate y plántate en el mar!” y el árbol obedecería.’”

4. Tal vez quieras saber esta mañana, “¿cómo puedo aumentar mi fe?” La Palabra de Dios te responde en Rom 10:17, “la fe viene por el oír,” por el oír de las canciones de Los Tucanes de Tijuana… No exactamente, ¿verdad? ¿El oír qué?: “La Palabra de Dios.”

5. No te pierdas los últimos temas, especialmente cuando hablaremos de “la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.” Y si el joven puede “limpiar su camino” guardando la Palabra de Dios (Salmo 119:9), ¿no será esto cierto de los “viejos” también?

6. Cuando presientas el ataque del enemigo, sea éste a través de la suegra o aquella vieja, digo, jefa de trabajo, o quien sea, dile, “suelta tus dardos, malvado. Para este momento me he venido preparando. Te voy a mostrar cuán dulce es la victoria con Cristo.”

7. En 1 Juan 5:4 encontramos, “porque todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe.”

8. Concluyo con la lectura bíblica que tan bonito leyó Mimi de 1 Pedro 5:8-11,

- “sed de espíritu sobrio, estad alerta. Vuestro adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar. 9 Pero resistidle firmes en la fe, sabiendo que las mismas experiencias de sufrimiento se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. 10 Y después de que hayáis sufrido un poco de tiempo, el Dios de toda gracia, que os llamó a su gloria eterna en Cristo, Él mismo os perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá. 11 A Él sea el dominio por los siglos de los siglos. Amén.”

9. Oremos…