
“The greatest want of the world is the want of men:
men who will not be bought or sold;
men who in their inmost souls are true and honest;
men who do not fear to call sin by its right name;
men whose conscience is as true to duty as the needle to the pole;
men who will stand for the right though heavens fall.”
(Education, p.57) Ellen G. White (1894)
La mayor necesidad del mundo es la de hombres:
hombres que no se vendan ni se compren;
hombres que sean sinceros y honrados en lo más íntimo de sus almas;
hombres que no teman dar al pecado el nombre que le corresponde;
hombres cuya conciencia sea tan leal al deber como la brújula al polo;
hombres que se mantengan de parte de la justicia aunque se desplomen los cielos.”
(Educación, p.57) – Elena G. de White (1894)
Los jóvenes de la Iglesia Hispana de Escondido han aceptado el reto de distinguirse
como hombres y mujeres de Dios. Jóvenes que, aunque viven en el mundo, no son del mundo.
Jóvenes leales a pesar de las circunstancias. Jóvenes que no se dejan guiar por sentimientos,
más son guiados por principios.