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1 Juan - 2
Caminando en la Luz Texto: 1 Juan 1:5-2:2 © 2003 por Carlos Camarena I. Introducción A. Leía no hace mucho en la revista Time sobre el sistema de defensa que Dios puso en el cuerpo humano. Ese sistema que proteje nuestro cuerpo de toda clase de enfermedades contagiosas producidas por bacterias, viruses o microbios. 1. ¿Saben de lo que estoy hablando? Nuestro sistema de inmunidad. Esa enfermedad fatal llamada SIDA o AIDS, por ejemplo, se desarrolla simplemente porque el cuerpo es incapaz de contratacar a ese tipo de virus. Las consecuencias es la muerte. 2. El estudio de hoy nos habla de un sistema de defensa infalible que Dios puso en el ámbito espiritual. Dios hizo provisión contra el germen extraño a los seres que Él creó: el pecado. 3. Antes que Dios pueda echar a andar ese sistema de defensa, es necesario reconocer que estoy infectado. No podemos negar que “todos pecamos y estamos destituídos de la gloria de Dios” (Rom 3:23). Tres veces nos advierte Juan contra la auto-decepción: a) 1:6, “Si decimos que tenemos comunión con Él, pero andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad.” b) 1:8, “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros.” c) 1.10, “Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a Él mentiroso y su palabra no está en nosotros.” 4. Notan que las tres advertencias comienzan con las mismas palabras., “si decimos...” ¡Cuánta gente anda como alcohólicos espirituales!: Negando su real condición. Al alcohólico se le dice que el primer paso en camino a la recuperación es aceptar su condición. Las primeras palabras que salen de su boca son: “soy un alcohólico.” 5. Ser cristiano va mas allá que el llevar un nombre: soy cristiano, soy adventista, o aun decir: “soy pastor.” El decir ser o creer en algo no es señal de ser cristiano. Satanás cree y tiembla, pero sigue siendo Satanás. “Del dicho al hecho hay un gran trecho.” B. ¿Cómo define Juan al cristiano verdadero? ¿Cómo pretende Juan combatir el virus del pecado? ¿Qué sistema usa Dios para revelarnos nuestra real condición? 1. “Si decimos...”
Notan entonces que decir tener una comunión con Dios no significa
mucho hasta mostrar ser. ¿Cómo saber? 1:7, “mas
si andamos en la luz, como Él está en la luz, tenemos
comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesús
su Hijo nos limpia de todo pecado.” 3. ¿Qué tipo de caminada es esa? ¿Han visto esas bandas estacionarias de ejercicio donde la gente camina? Caminan y caminan, pero no llegan a ningún lado. 4. Caminar no es la cuestión. Con Quien caminamos define el progreso. Caminar en la luz. ¿Definición de luz? 1:5, “Dios es luz.” ¿Y Jesús qué dijo? “yo soy la luz del mundo...” Caminar en la luz es caminar con Dios, es caminar con Jesús. C. No es el que dice caminar, mas quien camina con Dios quien camina en la luz Quien no camina con Dios, entonces camina en tinieblas, aunque diga “yo tengo comunión con Él” (1:6). 1. Juan 1:6, “Si decimos que tenemos comunión con Él, pero andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad.” Podemos decir tener comunión con Dios, pero: a) ¿Qué es lo
que mis actos revelan cuando nadie de la iglesia o mi familia me
vé? 3. De acuerdo con el apostol Pablo, la luz y las tinieblas no pueden andar juntas (2 Cor 6:14). No puede haber comunión con Dios mientras nuestros actos contradicen nuestras palabras. a) El día que aceptamos a Cristo es el día cuando salimos de las tinieblas a la luz: 1 Ped 2:9, “pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.” b) Ahora somos hijos de luz: 1 Tes 5:5, “porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día. No somos de la noche ni de las tinieblas.” c) Los que viven en pecado odian la luz. Vaya a casa y levante alguna tabla vieja o ladrillo que ha estado en el mismo lugar por mucho tiempo y levántela cuando el sol le está dando. Ud. va ver docenas de bichos huyendo en busca de la oscuridad. 3. ¿Cómo podemos
saber que andamos en la luz? 3:19-21, “en esto sabemos que
somos de la verdad y aguraremos nuestros corazones delante de Él
en cualquier cosa en que nuestro corazón nos condene; porque
Dios es mayor que nuestro corazón y sabe todas las cosas. II. No Encubriendo Nuestros Pecados A. 1:8, “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros.” El primer paso al declinio espiritual es entonces engañarnos a nosotros mismos pensando que todo anda bien. 1. Llegar a decir, “¿qué pecados cometo, dígame?,” como me dijo cierta vez un Hno. “Pr., Ud. habla de los pecados de los cristianos como si fueran iguales a los pecados de los paganos. No, Pr., el pecado del cristiano no se puede comparar con el pecado del pagano.” 2. Le respondí que era verdad que el pecado del cristiano no se podía compara con el pecado del pagano porque el del cristiano es peor. El cristiano sabe, mientras que el pagano no. 3. “Si decimos...” ¿Qué piensa uno que se dice ser cristiano y al mismo tiempo vivir en las tinieblas? ¿Qué Dios puede ser engañado? Vimos en el 3:20 que “Dios es mayor que nuestro corazón y sabe todas las cosas.” 4. ¡Cuántos piensan que andan bien con Dios porque los que les rodean creen que es un buen cristiano, una persona espiritual! Eso es vivir una mentira, una farsa, lo que comunmente llamamos “hipocrecía!” 5. Juan muestra cuán posible es creer que somos creyentes y estamos tan convencidos de eso que no nos damos cuenta de la magnitud de nuestro pecado. 6. Uno de eso individuos fue David. Embarazó a una mujer que no era de él, mandó matar su marido y continuó viviendo como si nada hubiera acontecido. 7. ¿La solución para David y para nosotros?, 1:9, “si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad.” 8. David experimentó
ese perdón solo al reconocer su pecado. Allí está
el Salmo 51, “contra ti, contra ti sólo he pecado,
y he hecho lo malo delante de tus ojos...” 1. Al decir que no tenemos pecado estamos contradiciendo Aquel que dijo, “por cuanto todos pecaron y están destituídos de la gloria de Dios.” Algunas de estas personas las he visto metiéndose en la vida de las personas y de la iglesia apuntándole las faltas a todo mundo y nunca puede ver las de él/ella mismo/a. 2. Es posible que esa persona viene a la iglesia siempre, puede hasta tener cargos, pero la palabra de Dios nunca le trae convicción de pecado. Por lo tanto, nunca hay cambios en su vida. a) Engaña a los demás
(1:6). 3. Noten que mientras trata de engañarse a sí mismo, todavía hay esperanza (1:7). Mientras trata de engañar a los demás, todavía hay esperanza (1:9). Pero cuando trata de engañar a Dios, Juan no dice nada mas, como que ya no hay esperanza. Es el colmo del pecado: tratar de engañar a Dios. III. ¡Hay Solución! A. Ni todo está perdido. Tenemos un Dios misericordioso, piadoso y paciente: 2:1-2, “Hijitos míos, os escribo estas cosas para que no pequéis. Y si alguno peca, Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Él mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.” 1. Juan usa dos vocablos que nos traen esperanza: a) Propiciación: La definición oficial de propiciación es “aplacar la ira divina.” A primera vista parece pintar un cuadro terrible de Dios. Cristo murió para aplacar la ira de Dios. - Claro que Dios siente ira contra el pecado, ya que el pecado no puede existir en la presencia divina. Propiciación, sin embargo, tiene también otro significado: - Ganamos el favor divino porque Jesús satisfizo los requisitos de la ley que demandaban nuestra muerte. Él hizo propiciación por nuestros pecados. - Cristo viene a ser ahora nuestro juez, ya no la ley. En Cristo la ley no tiene mas poder para juzgarnos. Solo en Cristo podemos guardar la ley. b) Abogado: Es la palabra traducida como “consolador” en Juan 15:26, del original griego, parakletos - “Aquel que caminar a nuestro lado.” Aquel que conoce nuestras flaquezas y cuando trastabillamos, está allí para sostenernos. 2. No hay mas porqué temer delante de la corte divina. Jesús está a nuestro lado. Su trabajo todavía no terminó. B. ¿Cómo llegamos a Él? Confesando - admisión de culpabilidad: “Señor, he vivido engañando a otros, engañandome a mí mismo, y aun pensando que puedo engañarte a tí.” 1. La confesión es individual. Recuerdo vívidamente una ocasión como estudiante de teología en un retiro espiritual nos separamos en grupos de oración. El orador invitado vino a nuestro grupo. 2. Uno de los jóvenes que oraba comenzó a pedir perdón por “nuestros” pecados, y comenzó a mencionar varios. Nunca lo olvidaré. Aquel pastor interrumpió la oración de aquel joven: “por favor, si quieres confesar, hazlo tú sólo, pero no me arrastres dentro de tus pecados.” 3. ¿Porqué es
necesario confesar? 1:9, “Si confesamos nuestros pecados,
Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos
de toda maldad.” 5. “¿En qué te basas para decir eso, muchacho?,” dice el viejo medio enojado. “Mi abuela, quien es evangélica, me dijo que Dios es fiel y justo para perdonar nuestros pecados...” 6. “Tu abuela no te contó toda la historia. ¿Tu abuela no te dijo cuanto le costó a Dios para perdonar tus pecados?” - “no padre,” contesta el campesino. “El Hijo de Dios tuvo que morir. Eso debería mantenerte lejos del pecado, muchacho ingrato,” concluyó el sacerdote. C. El perdón no es una cosa barata. Perdonar le costó la vida a Cristo Jesús. Él pagó la culpa de mi pecado. Lo mínimo que podemos hacer es confesar nuestros pecados para que Cristo no haya muerto en vano. Comience a caminar en la luz. 1. Es realmente sabroso relacionarnos con los hijos de la luz, tener una consciencia limpia, sentirnos confortables en la presencia de Dios. Cuando caminamos en la luz las tinieblas huyen. 2. Efe 5:8-16, “porque antes erais tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz, examinando qué es lo que agrada al Señor. Y no participéis en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien, desenmascaradlas, porque es vergonzoso aun hablar de las cosas que ellos hacen en secreto. Pero todas las cosas se hacen visibles cuando son expuestas por la luz, pues todo lo que se hace visible es luz. Por esta razón dice: Despierta, tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo. Por tanto, tened cuidado cómo andáis; no como insensatos, sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.” 3. Oremos...
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