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1 Juan - 4
El Amor que Dios Odia Texto: 1 Juan 2:12-17 ( Rom 12:1-2) © 2003 por Carlos Camarena I. Introducción A. De Cuando en cuando me toca tener el devocional matutino con el grupo K-4 en la academia. En una ocasión les hablé del pecado en terminología de microbios y como estos vienen a dañar el cuerpo. 1. Les mostré los paralelos entre los microbios y el pecado en la forma a veces invisible que ambos actuan. Les ilustré lo que el lavarse las manos hace contra los microbios comparándolo con lo que el bautismo y la confesión hacen con los pecados. 2. Cuando terminé les pregunté si todos habían entendido. Como respondieron que sí, les dije, “bueno, entonces voy hacerles algunas preguntas.” 3. Deseando ver si habían entendido la relación entre los microbios y el pecado les pregunté “¿porqué nos lavamos las manos?” Entre varias respuestas hubo una que me dio entender que estos pequeñitos de 5-8 años habían comprendido el mensaje: 4. Una chiquita de 6-7 años respondió: “nosotros nos lavamos las manos porque amamos la salud, pero odiamos los microbios” (we love health, but we hate germs). B. Este es el tema de esta noche. El título: “El amor que Dios odia.” Veamos cual es: 1 Juan 2:12-17: - “12 Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre. 13 Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre. 14 Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno. 15 No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él, 16 porque nada de lo que hay en el mundo -- los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida-- proviene del Padre, sino del mundo. 17 Y el mundo pasa, y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” 1. La tesis de Juan es: nadie que dice amar a Dios puede al mismo tiempo amar al pecado. En inglés esto es denominado “oximoron.” Esto significa que amor y odio son términos contradictorios, no pueden convivir juntos. 2. De alguna manera el amor a Dios y el amor al pecado no pueden convivir juntos simultáneamente. Son incompatibles. Es Jehová o Baal. Es Dios o Mamón. 3. “Los que aman al Señor aborrecen el mal” (Sal 97:10a). Esto prosigue del mensaje de la semana pasada cuando vimos como debemos ejercitar el amor; cuando el amor camina; cuando el amor tiene pies, brazos, boca, ojos... 4. Ese amor sólo puede ser ejercitado teniendo conviviendo con Cristo al punto de tener sus características. Es mas, al punto de tener su genética, al encarnarse Él en nosotros. II. Venciendo al Pecado con el Equipo Correcto A. 2:15, “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.” Mundo tiene 3 significados en el NT: 1. La tierra y sus elementos físicos: “El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay...,” (Hechos 17:24a). 2. La humanidad (Juan 3:16). A veces estas dos ideas se combinan: “En el mundo estaba, y el mundo fué hecho por él; y el mundo no le conoció” (Juan 1:10). 3. Juan en el 2:15 no se está refiriendo ni la tierra ni a la humanidad. El mundo al cual él se refiere es algo invisible, un sistema que se opone a todo lo que es de Dios: ““No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.” B. Nosotros conocemos esa terminología. Se usa constantemente en las noticias, en el púlpito y en nuestro hablar de cada día: “Y ahora las noticias del mundo de los deportes... la política... de las finanzas, etc. Esto no implica que exista un mundo separado. 1. Tomemos el ejemplo del mundo de los deportes. Este es un sistema organizado, con reglamentos, ideas, actividades, etc., dirigidos por personas que generalmente nadie conoce ni ve. 2. Raramente aparecen esas personas en público. Nosotros apenas vemos los jugadores. Pero por detrás de los jugadores visibles existe una maquinaria invisible e intricada que mantiene el sistema en movimiento. 3. “No ameis al mundo...” Este “mundo” al cual Juan se refiere es invisible. Es un sistema bien organizado con reglamentos, ideas, actividades, y hasta un sistema de cobro. Sus agentes son invisibles. Nunca aparecen en público (aunque hay quienes alegan ver fantasmas). 4. Sin embargo sus “jugadores” son visibles, y estos son manipulados por esos agentes invisibles cuyo presidente de la liga , generalmente conocido como Satanás, tiene varios alias para despistar a los jugadores: Serpiente antigua, Apolión, dragón, Lucifer, etc. C. Tal vez por eso Jesús llamó a Satanás “príncipe de este mundo.” Él todavía domina el juego. Así como el E.S. tiene sus agentes para llevar a cabo la voluntad de Dios en la tierra, así mismo Satanás tiene sus agentes que hacen su voluntad. 1. “El mundo” no es la “cancha” natural donde el creyente “juega.” Su ciudadanía está en el cielo. El cristiano puede ser comparado a un buzo profesional: hace su trabajo abajo del mar, pero no pertenece en ese ambiente, no es su habitación natural. 2. Así como el buzo profesional necesita un equipo especial para permanecer largo tiempo abajo del agua, el creyente también necesita de equipo especial para sobrevivir en un ambiente que no es más natural para él/ella. 3. Debe ser equipado con el E.S., la oración, comunión diaria con Dios y con la compañía de otros cristianos. III. Lo que el Mundo Quiere Hacer con el Creyente A. “El mundo” de 1 Juan 2:15 no es tanto el mundo en donde participamos de ciertas actividades. El “mundo” al cual Juan se refiere es mejor definido como una actitud. 1. Es posible permanecer físicamente alejados de las cosas del mundo, pero al mismo tiempo permanecer deseando esas cosas o aun practicando algunas de ellas secretamente. 2. Guardar las cosas del mundo en el corazón y al mismo tiempo pretender participar de Dios no excluye de la ciudadanía del mundo de Dios. 3. Juan habla de tres mecanismos que el “mundo” usa para atrapar al creyente: 2:16: a) El deseo de la carne. B. La carne: Juan se refiere a la naturaleza irregenerada del ser humano. El viejo nacimiento, donde la naturaleza espiritual no ha sido manifestada, ya que cuando hemos nacido de nuevo pasamos a poseer la naturaleza divina: 1. “Por las cuales nos son dadas preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas fueseis hechos participantes de la naturaleza divina, habiendo huído de la corrupción que está en el mundo por concupiscencia” (2 Ped 1:4). 2. Aun cuando continuamos con la naturaleza humana, y esta está siempre en conflicto con la espiritual, através del alimento espiritual, la naturaleza carnal se debilita: 3. ¿Uds. se han dado cuenta como opera el mundo? El mundo toma todo lo que Dios creó y lo pervierte. Toma el apetito y nos hace glotones. Toma la sed y hace a la gente hebria. Toma el sueño y nos hace perezosos. Toma el sexo y lo hace inmoral. El mundo toma lo que es normal y lo pervierte. C. Los ojos: se refiere a otro tipo de apetito que alimenta los deseos de la carne. El deseo de los ojos trabaja de una manera mas sutil pues generalmente no se refleja externamente. 1. Satanás consigue que hagamos con la vista lo que no consigue que hagamos con la carne. Con los ojos codiciamos, envidiamos, criticamos y deseamos, lo que no es carnalmente nuestro. 2. Hemos mencionado aquí que el verdadero cristianismo se define como somos cuando nadie nos ve. ¿Que vemos cuando nadie nos ve? ¿Qué pasa por nuestra mente cuando vemos? ¿Qué pensamos? 3. Si los ojos ya eran un problema en los tiempos de Juan cuando hombres y mujeres usaban largas togas ¿qué diría Juan si estuviera escribiendo hoy? ¿Qué clase de videos estamos rentando? Ni todo es sexual. ¿Películas que exaltan el ocultismo y el espiritismo? 4. ¿Qué hacemos con nuestra vista cuando vemos a alguien que pensamos no está vistiendo o actando como un cristiano? ¿Nos lo comemos con la crítica o...? D. El orgullo: No es lo que
siempre imaginamos. A veces consideramos orgullo lo que apenas puede
ser un complejo de inferioridad o superioridad por la manera que
una persona se expresa: tímodo o extrovertido. 2. No siente la necesidad del Espíritu que le diga: eso está simplemente mal y no debe verse, en lugar de racionalizar y decir “eso no me va afectar a mí. Yo se lo que hago.” 3. Son 3 mecanismos que Satanás usa. Aunque generalmente van conectados, casi siempre funcionan independientemente. La carne despierta sus deseos através de la vista. El orgullo entra en acción al no escuchar la voz de la conciencia para reconocer el pecado. IV. Conclusión A. ¿Cómo podemos evitar el llamado del “mundo”? Juan escribe para tres grupos diferentes: adultos, jóvenes y niños. Hace eso por dos motivos: (1) Nadie escapa ser atraído por el mundo, no importa la edad. (2) El mundo atrae de modo diferente a cada grupo, pero lo atrae. 1. Tenía un celoso miembro de iglesia. Por el hecho de ser un líder, había tomado sobre sí el derecho de ser el inspector de toda la música que se tocaba en la iglesia (¿qué lo calificaba?, no sé, pero por él tenía que pasar todo). 2. Cualquier música que él consideraba que tenía un poco de ritmo, reprobada. Si escuchaba que el acompañamiento tenía batería, reprobado. Si le parecía que tenía un sonido de bolero, lo consideraba sentimental, reprobado. 3. Pero al Hno. le encantaba la música de mariachi. Quería que el Hno. Ocampo estuviera viniendo por lo menos dos veces al año a la iglesia. Cuando su niña cumplió 15 años, contrató una banda de mariachis en la fiesta que fue en su casa que todo el vecindario podía escuchar. B. Lo que muchas veces consideramos “pecado” son a menudo cuestiones de gustos y preferencias. Acontece que a la mayoría de los jovencitos hoy no les atrae la música de mariachi, pero les atrae otra música. 1. Juan quiere hablarle a cada grupo para recordarnos que el mundo tiene diferentes atracciones para cada uno de nosotros. En primer lugar trae un mensaje de afirmación para los niños: 2:12, “Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre.” 2. Sabemos que este grupo es en referencia los niños (teknia en griego) y no el uso general para todos los creyentes (lo podemos ver claro en el 2:13). “De los niños es (presente perfecto en el griego) el reino de los cielos.” 3. En el 2:13a escribe primero a los padres primero. A los adultos porque supuestamente somos los maduros en la fe. A nosotros nos toca guiar a las generaciones que vienen. “Uds. son los que le conocen (o deberían conocer) desde el principio (2:13a); Uds. son los que van marcando el paso para los otros grupos” (2:14a). 2. Luego (2:13b) les habla a los jóvenes. “La victoria puede ser suya. Uds. tienen la energía para vencer al maligno. No tienen porqué vivir derrotados.” 3. Finalmente les habla otra vez a los niños (2:13c), “porque Uds. saben quien es Jesús, también pueden tener la victoria.” C. ¿Cómo podemos los tres grupos trinufar? (1) padres, ya tienen conocimiento. (2) Jóvenes, “Através de la palabra de Dios.” “Con qué limpiará el joven su camino? ¡Con guardar tu palabra!” (Sal 119:9). (3) Niños, no les dice nada más, como diciendo, ellos dependen lo que los adultos y jóvenes hacen. 1. Este mundo que tanto nos llama no es permanente. Va acabar 2:17a. Quien esté en este mundo permaneceré en él. ¿Pero quien vivirá para siempre? 2:17b. ¡Gloria sea a Dios! ¡Es esto lo que queremos y nosotros los adultos nos proponemos al llevar a los jóvenes y niños al cielo. 2. “La voluntad de Dios” es un término muy abarcante, pero no es algo que podemos consultar en algún diccionario. La voluntad de Dios es simplemente todo lo que controla nuestra vida. 3. Esta acción, lo que mis ojos miran, lo que mi corazón siente, lo que mi carne pide, ¿está sujeto a la voluntad de Dios? 4. Para descubrir si es o no, entonces antes de tomar la decisión hágase esta pregunta: ¿Lo haría Jesús? ¿Lo haría yo si Jesús estuviera aquí presente? ¡Por su poder todos podemos vencer! 5. Oremos... |