Sabado 19 de Julio, 2003
¿Y ahora que estoy casado?
Texto: Malaquías 4:5-6
Por Carlos C. Camarena

I. Introducción

A. Esta mañana estamos dando inicio a una serie que enfocará el tema de la familia: hogar, matrimonio e hijos. Es posible que la serie se extienda más allá de las fechas y temas sugerentes que recibieron la semana pasada.

1. Pensé en abordar los temas sólo los días Sábado, pero pensé que la serie se alargaría mucho, por tanto, los temas continuarán miércoles y Sábado.

2. Muchas veces los líderes, especialmente nosotros los pastores, no queremos hablar del matrimonio, crianza de los hijos y otros temas familiares. Preferiríamos hacerlo hasta que tengamos por lo menos 80 años.

3. Esperamos que para entonces nadie se recuerde como eran mis chamacos. Esperamos que para entonces nadie recuerde o critique el matrimonio de un par de viejos.

4. Yo no tengo 80 años todavía y me estoy atreviendo a tocar un tema difícil. Todavía tengo dos hijos pequeños capaces de avergonzarme; y tengo dos hijos pos-adolescentes y una esposa que está aun bien cuerda. Sin embargo, siento no poder escapar este tema.

B. Hubo maestros que me enseñaron y hay maestros que tienen algo que enseñarme sobre el hogar y el matrimonio por el éxito que han tenido en sus propios matrimonios.

1. Prefiero, sin embargo, escuchar y aprender, y creo que pueden enseñarme mejor, aquellos que tuvieron o tienen hogares menos que perfectos y que sobre todo no tienen vergüenza de exponer sus propios fracasos para que aprendamos de ellos.

2. Nuestros fracasos son nuestros mejores maestros. ¡Pobre de aquel que no aprende de sus fracasos, está condenado a repetirlos!

3. Cuando un orador o predicador quiere darle autoridad a sus temas generalmente cita a autoridades en el asunto.
Lo que voy a compartir durante las próximas semanas, algunas cosas las he aprendido de libros, otras las aprendí en salones de clases, otras he aprendido observando la vida de los otros, otras lidiando con serios casos de la vida real, mientras que las lecciones más importantes las he aprendido de mis propios errores.

4. No creo necesario defender el por qué de un tema relacionado con el hogar y la familia. La razón sobre el por qué escogí dictar una serie es por dos importantes motivos:

a) En un estudio hecho recientemente con más de 20,000 niños Adventista reveló que el 60% de ellos provienen de hogares divididos o en serios problemas.

b) Si creemos estar viviendo en el tiempo del fin, ¿hemos de hacer caso omiso al último gran mensaje antes del “gran día de Jehová” y hacer lo imposible para restaurar las relaciones familiares como Dios lo espera? (Ver Mal 4:5-6).

II. La “solución” al divorcio

A. En una de las clases que me tocó enseñar no hace mucho tiempo a un grupo como al que estaré enseñando la próxima semana en la Universidad de Andrews, los alumnos descubrieron que yo estaba escribiendo mi tesis doctoral en el área del divorcio en el NT, quisieron entonces discutir el asunto del divorcio en la iglesia.

1. Me sorprendió cómo es que personas, algunas de ellas profesores de religión, reaccionaron. Por el tono de su voz sentí que creían que era realmente así: “Los hogares cristianos se están dividiendo porque como iglesia no hemos enforzado [sic] las reglas del Manual de la Iglesia. Dejamos que la gente se separe o se divorcie con demasiada facilidad.”

2. Me pareció que era una actitud demasiado ingenua considerando que provenía de personas supuestamente educadas. Me pareció extraña esa reacción pues pareciera como si evitar los divorcios entre cristianos fuera tan fácil como prohibirlo. En ese caso, todo lo que se necesitaría para evitar los divorcios en cualquier nación se conseguiría promulgando una ley nacional aboliendo el divorcio.

3. Hay una serie de factores por detrás del desmoronamiento de los hogares cristianos y poco de eso tiene que ver con que la iglesia permita o no permita que las personas se divorcien o se separen. Entre los factores se podrían mencionar:

a) La ausencia de Cristo. Ponemos a Cristo en primer lugar, no porque el ser cristianos nos vuelve automáticamente en persona informadas, sino porque Cristo nos hace receptivos, dóciles, dispuestos a aprender.

b) La incapacidad de los cónyuges, especialmente del hombre, en reconocer que su matrimonio está en problemas y que ambos son parte de la solución.

c) La ignorancia o la propia inhabilidad de los cónyuges en querer resolver sus diferencias o problemas.

d) La influencia de los medios de comunicación, desde la música, la TV, el cine donde los matrimonios se hacen y se deshacen con tanta facilidad. La artista favorita de muchas personas con apenas 27 años de edad, Jennifer López, ya está en su tercer matrimonio.

4. Hay tantos otros factores que un simple prohibir o disciplinar a quien se divorcie nunca podrá resolver. Este es un problema del corazón y no del Manual de la Iglesia.

5. Es más, cuando una denominación amenaza a sus miembros con desfraternización por divorciarse, se produce una de dos actitudes:

a) Abandonan la iglesia.

b) Permanecen juntos viviendo en un infierno en la tierra. Peor todavía cuando sus líderes hacen poco o nada para ayudar a tales matrimonios.

B. Cada vez que se toca este tema, con sus problemas y sus potenciales, con sus tristezas y sus alegrías; encontramos resistencia pues se corre el riesgo de tocar un nervio sensible.

1. Para no lastimar sentimientos o reabrir heridas, algunos líderes prefieren no tocar el asunto. Pero no tocarlo nos acarrea un riesgo mayor: Al esconder nuestros problemas bajo el tapete corremos el riesgo que aparezca alguien y levante el tapete descubriendo toda la basura que tratamos de esconder.

2. Una cosa no podemos negar: Satanás tiene como objetivo principal destruir hogares. En el hogar se encuentra el éxito o la derrota individual y social. Me gustaría compartir durante esta serie algunas cosas que la biblia tiene para enseñarnos sobre este tópico.

II. Prevención es curación

A. Comencemos con los versículos más usados en las bodas: Efe 5:22, 25-28; 31-33,

- 22 “Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor... 25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella, 26 para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, 27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada. 28 Así también deben amar los maridos a sus mujeres, como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama... 31 Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. 32 Grande es este misterio, pero hablo con referencia a Cristo y a la iglesia. 33 En todo caso, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete a su marido.”

1. S. Pablo conecta la analogía espiritual que existe entre Cristo y su iglesia con la que debe existir entre el marido y su mujer.

2. Estoy conciente que hay algunos aquí que se sentirán culpables con lo que voy a decir. Siento la responsabilidad de mencionarlo, no para que se sienta culpable. Lo que está hecho, está hecho, pero sí puedes ser usado por Dios para aconsejar a otros que no cometan el mismo error, salvarás muchas almas.

3. Hay muchos en mi iglesia, en mi denominación, y quiero aclarar que no me estoy refiriendo a ustedes que se casaron antes de conocer a Cristo, pero hay quienes que antes de establecer una relación con Cristo establecen relaciones con personas que no conocen a Cristo. Y cuando esa relación lleva al matrimonio, le ha quitado a su matrimonio, desde un principio, los cimientos de una relación durable y feliz.

4. Mi querido joven y señorita soltera, escúchame bien, y si estás en edad de estudiar, haz lo posible de hacerlo en una escuela que aumente la probabilidad de encontrarte con alguien que conoce a Jesús, a menos que estés planeando permanecer soltero/a el resto de tu vida..

5. Si tu vives en un hogar donde tu papá o mamá no ama a Jesús, tú sabes cuán difíciles las cosas pueden ser. Si no aprendes de esa experiencia, entonces vas a repetirla y sufrir las consecuencias.

6. ¿Por qué? En matrimonios, donde supuestamente ambos son creyentes, se tienen problemas, ¿cómo crees tú que puede sobrevivir un matrimonio donde se sirve ambos padres no aman a Jesús?

B. En la edad de las decisiones debes poner 1) a Dios. 2) La ocupación de tu vida. 3) el/la compañero/a de la vida. El estable-cer una amistad seria con alguien antes de establecerla con Cristo es como decir que en las matemáticas el #3 viene antes del #1.

1. En la edad de las decisiones, lo que debe venir primero lo posponen hasta el final y los jóvenes ponen 1) novio/a, 2) carrera, 3) Dios. Eso es ilógico, está fuera de secuencia, no es normal. ¿Resultado? ¡Ay, ay, ay!

2. ¡Cuántas personas hay que no hacen nada para tener una relación con Dios en forma personal hasta que su hogar se está desmoronando!

3. “Pastor, ¿pero si me encuentro un buen/a muchacho/a no creyente?” Hay muchos buenos muchachos no creyentes que fueron criados en buenos hogares. No planees, sin embargo, ir más allá, y deberás de expresárselo claramente, que para ti Cristo Jesús viene primero, y que si él/ella no tiene interés en Cristo, entonces la relación no puede ir más allá.

4. Muchas gente no ha descubierto una relación profunda con Dios más allá que el “Cristo me ama esto sé...” hasta que aparecen corazones desgarrados y muchas lágrimas.

C. Pablo tiene algo que decirnos. Aunque este texto puede usarse como un argumento para una vida célibe, puede usarse como la secuencia de los tres pasos de una relación. 1 Cor 7:32-33,

1. “Mas quiero que estéis libres de preocupación. El soltero se preocupa por las cosas del Señor, cómo puede agradar al Señor; 33 pero el casado se preocupa por las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer.”

2. Debe haber una tendencia en cierto punto de la vida para que los hogares crezcan en dirección a Dios, sin embargo, la tendencia de los hogares modernos es deteriorarse en su relación con Dios y los unos con los otros.

3. Lo que quiero que estudiemos juntos las próximas semanas es como evitar ese deterioro y qué hacer para que no suceda. Hay consejo para la iglesia: 4T504,

- “No hay un matrimonio en 100 que resulta en felicidad, que lleva la sanción divina y pone a los cónyuges en la posición de glorificar a Dios...”

4. Yo no se si esa es una declaración homilética (que sirve para despertar el interés y sacudir al oyente de un estado de indiferencia), o si es una declaración profética (queriendo decir que realmente hay solamente uno entre 100 matrimonios felices).

III. Conclusión

A. Esta mañana me paro aquí no como un experto, sino como un peregrino quien también tiene luchas, quien también tiene cosas por aprender.

1. Concluyo esta mañana hablando un poco donde todo comienza: El día de la boda. Nunca he estado o conducido una boda donde la pareja responda a la pregunta, “prometes amarla y protegerla, etc...” y que los novios digan, “¡no!”

2. En el mundo de Hollywood comienzan a preparar los papeles del divorcio antes de decir “¡Sí”! Lo llaman “prenuptial agreement” (acuerdo prenupcial), aun así, todos los que llegan al altar dicen estar profundamente enamorados.

1. Cuando todo empieza tan bien aquel día domingo, ¿qué sucede después que dicen “¡sí!” a todas las preguntas del ministro?

2. ¿Dónde comienza el deterioro de la relación? Todo esto quiere decir que no podemos juzgar el éxito de un matrimonio en la base de los sentimientos o la determinación de mantenerse fieles en la enfermedad y salud, la riqueza o pobreza, etc. el día de la boda.

3. Son sentimientos nobles de jóvenes idealistas, pero algo más es necesario para que mantengan esos deseos vivos a través de sus años de casados.

C. Quiero cerrar mi primer tema con una frase más de la cita antes mencionada. Ella dijo,

- “No hay un matrimonio en 100 que resulta en felicidad, que lleva la sanción divina y pone a los cónyuges en la posición de glorificar a Dios...” Y añade, “Las terribles consecuencias de matrimonios inestables son innumerables...”

1. Esta frase sola debería inspirarnos a estudiar este tópico con más atención. Cada año, miles de parejas llegan a ese punto en la vida cuando dicen, “nuestros hijos crecieron, ya todos salieron de casa, quiero decirte, mi bien, que yo también me voy. Es el momento que he estado esperando por tanto tiempo.”

2. Durante esta serie estaremos orando por tú papá o mamá que te encuentras en una relación donde to esposo/a no quiere nada con el Señor. Se que sea parte culpa tuya o no, no importa; el Señor perdona nuestros errores pasados y desea que nos movamos al futuro con expectación de cosas mejores.

3. Un día el novio y la novia hicieron votos de amarse hasta que la muerte los separe. Esos votos, aparentemente, no significaron mucho para el 50% de los casados que terminan en divorcio.

4. En alguno de los temas de esta serie vamos hacer votos, ya no a nuestros esposos/as, aunque no sería malo renovarlos, sino hacer votos, jurar a nuestros hijos que contra viento y marea papi y mami van a mantener el hogar intacto.

5. Cada año miles y miles de niños y niñas en todo el mundo tienen sus corazoncitos arrancados de sus pechitos cuando mamá avisa: “papi y mami no podemos vivir más juntos.”

6. Miles y millones de adolescentes rebeldes y muchos de ellos en las cárceles como adultos son el producto del resentimiento, el odio, producidos porque sus hogares fueron deshechos muy temprano en su vida.

7. ¡No! No debe ni puede acontecer esto entre aquellos que estamos preparándonos para la venida de Cristo Jesús. Nuestro corazón tiene que ser puesto bien con Dios.

D. Peter, ven por favor a cerrar nuestro primer tema con la música que escribiste y compusiste para esta ocasión..

¿POR QUÉ?

Esperando tanto tiempo y me des una razón,
Por qué permites que yo sienta este dolor.
No sabes llorando estoy me haz roto el corazón.

Coro

¿Por qué no me dices la verdad?
¿Por qué tuvo esto que pasar,
Está destruido nuestro hogar
Y sé que nunca vas a regresar.
Me duele hasta el alma el pensar,
Siento tanta angustia recordar,
Esos momentos de felicidad
que ya nunca, nunca volverán.

He orado todo el tiempo
Por esta pérdida y rencor,
Le he pedido al Señor,
¡Ayúdame, ayúdame a soportar!
¡Ayúdame a perdonar!
Y sana mi vida con tu amor.

1. Los invito a orar: Señor, aquí estamos, seres imperfectos, muchos de nosotros sufriendo las consecuencias de decisiones que no envolvieron tu dirección. Por favor, perdónanos. Danos ahora tu gracia para poder vivir dentro de esta situación y tu sabiduría para que las próximas generaciones, nuestros hijos, no tengan que repetir nuestros errores. Eres un Padre comprensible, amante y consolador. Ven, púes, y consuela nuestra alma e impúlsanos a una vida dedicada a ti. Por la gracia y el nombre de Jesús, amén.