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Sabado 27 de Septiembre,
2003
Respuestas sólidas para relaciones frágiles - 11 “10 preguntas que debe hacerte antes de casarte” -II Texto: Isa 54:5-10 Por Carlos C. Camarena I. Introducción A. “10 preguntas que debes hacerte antes de casarte,” parte 2. En la primera parte introducimos la primera de las 10 preguntas para los solteros: ¿Qué clase de soltero soy yo? Mateo 19:12 nos presentó a tres clases de solteros: 1. Solteros de nacimiento: aquellos que, pudiera decirse, tienen el don del celibato, personas que simplemente no se sienten atraídos hacia el matrimonio por “x” motivo. 2. Solteros por circunstancias causadas por otros seres humanos (ve más abajo). 3. Solteros por “causa del reino de Dios.” Algunos, una minoría deciden permanecer solteros para servir a Dios; mientras que otros escogieron a Dios sobre un novio/a, un marido o mujer que les impedía desarrollar o vivir lo que su conciencia dictaba en relación a Dios. B. Hoy responderemos a la segunda pregunta. Es una pregunta especialmente delicada porque hasta cierto punto puede tocar ciertas sensibilidades tradicionales de algunos miembros de mi iglesia. Las llamo “tradicionales” porque muchas veces reflejan posiciones culturales y no tanto bíblicas. 1. La segunda pregunta va dirigida a quienes se encuentran solteros a lo que Jesús dijo en Mateo 19:12, “... hay solteros que fueron hechos solteros por los seres humanos...” Puede referirse a los solteros que optaron vivir solos que casarse con personas que ellos sabía les impedirían practicar su vida religiosa; o solteros que una vez estuvieron casados y que hoy se encuentran solteros por divorcio o separación. 2. En toda iglesia y en todo lugar encontramos personas que por alguna circunstancia de la vida se casaron:. a) Muy jóvenes. 3. La mayoría de las circunstancias que llevan a muchos al matrimonio prematuro, de acuerdo a los especialistas, también pueden ser las circunstancias culpables de producir separaciones o divorcios prematuros. 4. Gracias a Dios que muchos que, a pesar de haberse casado prematuramente, permanecen juntos. Por otro lado, hay un gran porcentaje que se divorciaron o piensan divorciarse no necesariamente porque es o fue su preferencia, sino porque circunstancias los han forzado o los fuerzan a tomar tal decisión. 6. En muchos de los matrimonios contraídos por circunstancias, eventualmente aparecerán otras circunstancias que no les permitirán continuar de forma armoniosa: relaciones donde aparecen la deshonestidad, la infidelidad, la apatía, el desprecio, la inconformidad, etc. 7. En muchos casos el matrimonio se vuelve intolerable. La situación se vuelve tan tensa, a veces tan violenta, mientras que en otras el compañero/a simplemente no desea más permanecer con su pareja. La única solución, a mi ver, cuando no hay otro remedio, es la separación o el divorcio. II. ¿Me puedo casar otra vez? A. Si estás soltero porque alguna circunstancias de la vida te llevó a tal situación, hay una segunda pregunta que debes hacerte: ¿estoy libre para casarme otra vez? 1. Francamente hablando, hay muchas iglesias que le cierran la puerta al divorcio. Hay otras que permiten el divorcio, pero no la libertad de casarse otra vez, a menos que haya habido inmoralidad. Hay otras que permiten el divorcio y el segundo matrimonio tan fácilmente como si fuera un buffet donde escojo cuando agarrar y cuando dejar. 2. ¿Y nuestra iglesia? ¿Cuál es su posición? Desde el punto de vista teológico, hemos venido “evolucionando” en nuestro entendimiento de este complejo problema: a) Hemos sostenido la creencia del “no divorcio.” b) Pasamos a permitir el divorcio, pero no el segundo matrimonio a menos que haya habido inmoralidad. c) Estamos en una tercera etapa, desde hace poco tiempo, donde se permite el divorcio y el segundo matrimonio no sólo por inmoralidad, sino también por el abandono, por maltrato físico y abuso sexual infantil y algunas otras circunstancias de crueldad. 3. Por lo menos hemos reconocido que hay mucho más en el rompimiento de una relación que la infidelidad conyugal. Es mi creencia que muchas veces la infidelidad conyugal es mucho más fácil de perdonar que el constante abuso verbal, el maltrato, la indiferencia, el abandono, etc. 4. Muchas denominaciones, incluyendo la nuestra en el pasado, forzaban a las parejas, porque no se reconocía otro motivo sino la infidelidad, a permanecer juntas en un infierno, o a vivir vidas célibes por el resto de su vida bajo amenaza de desfraternización si uno de los dos se casaba sin el llamado “motivo bíblico”: infidelidad. B. Existen denominaciones cristianas hoy que le han cerrado la puerta al segundo matrimonio tan herméticamente al punto de dar seminarios sobre cómo permanecer solteros por el resto de su vida. 1. Muchos no se pueden casar otra vez porque hay factores negativos en las iglesias en relación al segundo matrimonio, generalmente sin considerar las circunstancias que llevaron a las personas a tomar o aceptar la separación o el divorcio. 2. Es mi convicción, al convivir con el elemento humano, que nadie tiene derecho a juzgar, sin antes vivir en los zapatos de alguien que pasa por el trauma de la separación o divorcio y mucho menos de impedir el derecho a retomar su vida con otra persona que le pueda hacer feliz. Cualquier apelación al texto bíblico parece rayar contra el propio espíritu de Cristo, aun cuando se le cita a él para tomar ciertas decisiones. 3. Es mi creencia que si hay motivos justificados para divorciarte; donde hubo infidelidad o violencia física o verbal, abandono, crueldad de todo tipo; tienes motivos para casarte otra vez. 4. En 1 Cor 7:12-15, Pablo, hablando acerca de un creyente casado con un no creyente dice lo siguiente: a) “Y a los demás yo digo, no el Señor...” Paremos un poquito en esta frase. Encontramos comentaristas que llegan al punto de quitarle autoridad a este pasaje porque lo dijo Pablo y no el Señor. b) Lo que Pablo va a decir ahora, sin embargo, hace parte de la revelación progresiva, de “la verdad presente,” ya que Jesús no visionó, no previó todos los aspectos de la vida en sus enseñanzas. Jesús enseñaba según las circunstancias como aparecían. Esta que Pablo va a abordar, aparentemente nunca se le presentó. c) No se le presentó porque en primer lugar, Jesús no vivió en la “era cristiana,” en un mundo de creyentes versus no creyentes. Él fue judío y su misión era reformar la fe judía. d) S. Pablo continúa, “si algún hermano tiene mujer no creyente, y ella consiente en vivir con él, no la despida. 13 Y la mujer que tiene marido no creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo deje. 14 Porque el marido no creyente es santificado en la mujer, y la mujer no creyente en el marido [se santifica]: pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos; empero ahora son santos. 15 Pero si el no creyente se va de la casa, sepárense: que ni el hermano ó la hermana están sujetos a servidumbre [no están amarrados para siempre] en semejante caso; antes a paz nos llamó Dios.” 4. El “sepárense” aquí, en la lengua original implica más que la separación física. Implica una separación legal. Quien sabe, un divorcio donde aparentemente no hubo infidelidad. ¿Por qué consideramos se esté refiriendo a la separación legal, el divorcio? a) La primera razón es: 7:15 b, “ ni el hermano ó la hermana están sujetos a servidumbre [están amarrados para siempre] en semejante caso” El uno no está sujeto al otro como se lo está un esclavo. Si no está sujeto implica que está libre para casarse otra vez, aun cuando no haya habido infidelidad. ¿Te dejó porque tú eres creyente? ¿Te fuiste por mal tratos? No estás hatada/o para siempre. Te puedes casar. b) La segunda razón es: 7:15c, “Dios te llamó a vivir en paz.” Jesús dijo, “Yo he venido para que tengas vida y para que la tengas en abundancia” (Juan 10:10). Es imposible tener vida abundante, paz en un ambiente donde no se puede practicar la vida espiritual porque el otro/a te hace la vida imposible, dice Pablo, “no estás en servidumbre, no estás amarrado. Tienes derecho a vivir en paz.” B. En 1 Cor 7:39, S. Pablo aclara otro punto: “La esposa está ligada mientras viva su esposo. Pero si su esposo muere, está libre para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor.” 1. Este es un aspecto de la ley de Moisés que Jesús tampoco atendió porque las circunstancias nunca lo demandaron. La ley de Moisés decía lo siguiente en relación a las viudas, especialmente las que no habían tenido prole con el fallecido. La llamada “ley del levirato”: - Deut 25:5-6, “Si unos hermanos viven juntos y muere uno de ellos sin dejar hijo, la mujer del difunto no se casará fuera de la familia con un hombre extraño. Su cuñado se unirá a ella y la tomará como su mujer, y consumará con ella el matrimonio levirático. 6 El primer hijo que ella dé a luz llevará el nombre del hermano muerto, para que el nombre de éste no sea eliminado de Israel.” 2. S. Pablo dice, “si tu marido ha muerto, estás libre (lo opuesto a servidumbre).” ¿Libre para qué? Obviamente para casarte con quien quieras. No tienes por qué casarte con tu cuñado. C. Si estás divorciado/a o estás por divorciarte porque tu marido o mujer te abandonó, sea cual fuere la circunstancia, o porque se murió ¿puedes casarte otra vez? Hay cinco factores que debes considerar. 1. Primer factor: si tu cónyuge es culpable de inmoralidad: sí, estás libre. Esta posición fue abordada por Jesús en S. Mateo 5:32; 19:9). Es la única excepción que encontramos en las enseñanzas de Jesús. 2. Segundo factor: Si tu marido o mujer no es creyente o dejó de ser creyente y te abandonó o te pidió el divorcio, eres libre para casarte otra vez. 3. Tercer factor: Si tu marido o mujer se murió, es obvio que tienes el derecho de rehacer tu vida con otra persona. Ahora, espero que no te pongas a orar para que se muera. a) Y también, no te preocupes que va acontecer en el cielo si tus dos o tres ex-esposas/os se encuentren allá. Dios resolverá ese problema. Si crees que en el cielo las dos mujeres se van a agarrar del chongo, se me hace que estás viendo demasiados programas de “Laura.” 4. Cuarto factor: ¿Puedo casarme otra vez con mi ex-esposo/a si los dos hemos permanecido sin casarnos? Esta pregunta abre a la posibilidad a la reconciliación. La reconciliación siempre es una buena opción. Sin embargo, hay varias preguntas que debes considerar con mucha oración: a) ¿Qué me motiva a casarme con él/ella otra vez? ¿Cuál es la razón por la cual quieres volver con él/ella otra vez? ¿Es válido ese motivo o razón? ¿Será diferente esta segunda vez que como fue en el primer matrimonio? Si sí, en qué forma, y si no, para qué casarse otra vez. 5. Quinto factor: si mi ex-esposo/a
se vuelve a casar y luego se divorcia, o yo me vuelvo a casar y
luego me divorcio, ¿me puedo casar con él/ella otra
vez? b) Si hemos descartado la primera parte (24:1-2) en nuestra interpretación teológica de la era de la gracia, quiere decir que la segunda parte también queda descartada. Casarte otra vez con tu ex-cónyuge divorciado o viudo estaría dentro de una posibilidad. III. Conclusión A. El divorcio o separación puede ser la situación en la que te encuentras o se encuentra alguna persona muy allegada a ti. Estás aquí y tu compañero/a no vive más contigo o puede ser que hasta te hayas divorciado. 1. Es posible que tu cónyuge sea creyente, sin embargo, no pudieron continuar juntos por diferentes circunstancias, como dijo Jesús, circunstancias “causadas por los hombres.” 2. Para algunos en esta congregación, ésta es tu situación. Te saludo en cada servicio, te sonrío, me sonríes y por detrás está esa inquietud. Es posible que tu ex-compañero/a esté en este momento adorando en otra iglesia, se ha mantenido sólo/a, o puede ser que ya esté con otra persona. 3. ¿Me caso? ¿No me caso? Es posible que bíblicamente, es posible que legalmente estés en la posición de casarte otra vez. Lo que voy a decir ahora se aplica también a quienes nunca se an casado. 4. Quiero decirte algo que puede ahorrarte mucho dolor en el futuro: No te cases otra vez a menos que Dios te indique a la persona correcta, aun un ex-cónyuge. 5. No tomes una decisión tan seria a menos que estés seguro/a que esa persona te ayudará a crecer en la gracia del Señor y a florecer como individuo. 6. Casarte porque circunstancias financieras lo demandan, porque te sientes solo/a, porque hay una urgencia biológica (deseo muy humano) o cualquier otra razón, estarás entrando por la primera o segunda vez a una relación circunstancial. Relación que después te llevará también por circunstancias a separarte o divorciarte. 7. Si fueron circunstancias que te llevaron al primer matrimonio y viste en lo que dio, ¿para qué entrar otra vez en otra relación motivado por circunstancias? 8. Tendrás que casarte por amor. Sí, debe ser por amor, pero que ese amor te mantenga con tu cerebro funcionando donde ambos hagan el cometido de vivir vidas consagradas al Señor. 9. Una relación donde los dos puedan crecer, madurar como cristianos, como individuos; en un ambiente donde hay respeto mutuo, cariño, consideración, devoción; simplemente dicho, un lugar donde Cristo reine. 10. Si prefieres quedarte soltera/o, Dios promete ser tu compañero/a: Isa 54:5-6, “Porque tu esposo es tu Hacedor, el SEÑOR de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor es el Santo de Israel, que se llama Dios de toda la tierra. 6 Porque como a mujer abandonada y afligida de espíritu, te ha llamado el SEÑOR, y como a esposa de la juventud que es repudiada -- dice, yo soy tu Dios.” 11. Oremos... |