Miercoles 3 de Diciembre 2003
Retratos de Jesús - 8
“¿Quién es ese Jesús?: Más ‘fotografías’ exclusivas”
Texto: Lucas 9:57-62
Por Carlos C. Camarena

I. Introducción

A. ¿Quién es ese Jesús que ha venido a romper todas nuestras ideas preconcebidas y hasta mal direccionadas? ¿De dónde apareció ese Jesús? No parece ser el Jesús que está en los evangelios.

1. Nosotros quienes hemos escogido leer, escuchar o aceptar otros conceptos de interpretaciones ajenas a través de sermones o películas de un Jesús que muchas veces no aparece en el NT.

2. El verdadero Jesús sólo puede ser conocido como él se dio a conocer a través de las personas que él mismo inspiró para que escribieran acerca de él.

B. En el último tema dejamos a Jesús orando. Los evangelistas pintan un cuadro de un Jesús a quien le fue muy duro vivir en un mundo en rebelión. Aunque tenía un cuerpo 100% humano muchas veces parece no sentirse en casa aquí en la tierra.

1. El hecho que él sentía nostalgia de su eterno hogar celestial puede ser visto en su insistente conexión con su padre por su “celular” divino: la oración.

2. La oración era para Jesús como el tanque de oxígeno de un buzo; la tierra no era su ambiente. Para él orar era como el sistema que mantiene vivo a quien no puede más respirar por si mismo. La oración era la “manguera” que le daba el oxígeno para continuar viviendo en este mundo poluído.

3. Con todo, Jesús no siempre recibió respuesta a sus oraciones como humanamente le hubiera gustado. Lucas nos reporta que se pasó toda la noche orando antes de escoger a los 12 discípulos. Aun así en el grupo hubo un traidor.

4. En el Getsemaní oró que “pasara de él la copa” del sufrimiento. Tampoco aconteció como él pidió. Esa escena nos muestra a alguien queriendo huir de este mundo, pero nunca lo haría cediendo a su deseo humano de usar su poder divino.

II. El mundo no era su hogar

A. Una de las escenas en los evangelios que demuestran que Jesús era realmente un humano que no pertenecía entre los humanos, acontece durante un de las tormentas en el mar de Galilea (Marcos 4:37-41).

1. El barco, donde Jesús se encuentra durmiendo, está por volcarse. Los discípulos lo despiertan. Se levanta y ordena al viento y a la espuma, “¡calla! ¡Enmudece!”

2. Los discípulos se asustaron más con el milagro que con la tormenta. No entendían cómo Jesús pudiera tener autoridad sobre el clima como se tiene sobre un niño travieso.

3. La manifestación de poder en medio de la tormenta convenció a los discípulos que Jesús no era un hombre común. Pero por otro lado, ese evento demuestra la profundidad de la encarnación, la humanidad de Jesús.

4. Mucho énfasis se le ha dado al hecho que Jesús dormía en medio de la tormenta porque confiaba en su padre. Se hace este énfasis para enseñarnos que nosotros podemos descansar seguros en medio de las tormentas de la vida.

5. Esto es cierto. Pero hay otro lado de este evento que parece ser la intención original de los escritores de los evangelios: El Dios hecho carne era humano.

6. Que estuviera durmiendo no era solo por confianza en Dios. Dormía porque como humano cayó fatigado de un día arduo, quien sabe, sin alimento.

7. El Creador de los cielos, tierra, lluvia, viento y mar sudaba y se cansaba bajo el caliente sol Palestino. Jesús se sujetó a las leyes naturales aun cuando estas fueran contra a sus deseos.

B. La vida de Jesús en Galilea pudiera ser caracterizada como la vida de un limosnero; la vida de un destituido, un “sin techo.” Como aquellos que sobreviven escarbando basureros y viviendo en cajas de cartón o bajo puentes.

1. Sin embargo, la mirada de Jesús carece el mirar de un destituido. Su voz no tenía el tono de un mendigo, ni su caminar era como el caminar de alguien que no tiene rumbo ni dirección como andan los mendigos.

2. Jesús habla del reino de Dios y la gente oye. Oye porque ellos saben acerca del poder y riqueza, del imperio y reino; lo conocen en términos de deudas e impuestos, malnutrición y enfermedad, opresión y posesión demoniaca.

3. Ellos quieren saber lo que ese reino que Jesús predicaba podía hacer por un niño paralítico, una madre ciega, un padre leproso, una endemoniado que grita a nada y a nadie en una tortura mental entre las tumbas fuera de la comarca.

4. Los que escuchan y siguen a Jesús pronto se dan cuenta quien es él. Hizo al niño paralítico andar, a la madre ciega ver, al padre leproso lo limpió y al endemoniado verlo sentarse en sus cabales para escucharlo hablar.

III. El “milagrero” incomparable

A. Cuando Jesús comenzó su ministerio de sanidad y predicación, sus vecinos se rascaban la cabeza anonadados, “¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo, José, Simón y Judas?” (Mateo 13:55).

1. “¿De dónde consiguió éste tanto poder?” Al principio Jesús tuvo mucho éxito. Sin duda, fueron los milagros que le dieron tanta popularidad.

2. Los judíos creían que el diablo causaba la enfermedad y que solo personas santas podían sanarla. Entre los judíos hubo un desfile de los llamados “milagreros.” Un tal Honi, dice Josefo,fue un famoso “milagrero” que vivió un poco antes de Cristo.

3. Aun durante el tiempo de Jesús, aparentemente, hubo algunos “rivales.” Dice Lucas (9:49-50) que Juan le dijo a Jesús “Maestro, vimos a cierto hombre echando fuera demonios en tu nombre, y se lo prohibimos, porque no sigue con nosotros. Jesús le dijo: --No se lo prohibáis. Porque el que no es contra vosotros, por vosotros es.”

4. Una tercera parte de los evangelios es dedicada a los milagros de sanidad de Jesús. Más de la mitad de Marcos es dedicado a narrar sus milagros.

5. Las sanidades eran tan variadas que ningún investigador moderno pudiera hacer un estudio detallado para encontrar un patrón. Por lo menos una persona fue sanada a larga distancia.

6. Quien sabe, si Jesús hubiera vivido en nuestros días podría haber orado por teléfono contigo y sanarte. Algunas curaciones fueron instantáneas, otras graduales.

B. En los evangelios descubrimos dos actitudes de Jesús hacia los milagros y la manifestación de su poder.

1. Por un lado, vemos a Jesús respondiendo a la necesidad humana. Cuando veía el sufrimiento respondía con compasión y sanaba a las personas. Nunca rechazó un pedido.

2. Por otro lado, Jesús no hizo propaganda a sus poderes. Siete veces en Marcos encontramos a Jesús mandando a los recién curados a no decirle nada a nadie, mientras que en otra ocasión condenó a los que pidieron milagros como “generación impía y adúltera.”

3. Jesús resistió toda tentación que tuviera sabor a espectáculo como lo vemos tan a menudo en llamados “servicios de curación.” En lugares donde no hubo fe no hizo ningún milagro.

4. Yo no se que hubiera acontecido si Jesús hubiera llevado su ministerio de curación a las grandes capitales como Roma (Italia), Atenas (Grecia), Alejandría (Egipto).

5. Sus hermanos le sugirieron que por lo menos fuera a Jerusalén donde pudiera ser expuesto a un número mayor de personas “acomodadas” (Juan 7:3-4). Cuando finalmente fue lo hizo en secreto (Juan 7:10).

6. Desconfiando a la propaganda y la opinión pública, Jesús prefirió pasar el tiempo en pueblos pequeños y con la gente despreciada de la sociedad.

7. Con todo, Jesús enseñó a sus discípulos que sus milagros eran prueba irrefutable de quien era él, “créanme que yo estoy en el Padre y él en mi; y si no lo creen por eso, por lo menos crean por los milagros que yo hago” (Juan 14:11).

8. Y cuando Juan el Bautista languidecía en la prisión, dudando que Jesús fuera el Mesías, Jesús envió a los discípulos de Juan con este mensaje (Mateo 11:2-5):

“Díganle a Juan lo que han visto y oído. Díganle que hay gente que vendió sus perros guía-ciegos y se dedican ahora a ser guías turísticos. Díganle a Juan que hay gente que cambió sus sillas de ruedas por botas de escalar montañas. Díganle a Juan que empedernidos mujeriegos, borrachos, mal-hablados han sido limpiados. Díganle a Juan que los sordos andan ahora con audífonos trotando (jogging) con su toca-CD. Díganle a Juan que los que estaban muertos en delitos y pecados han resucitado a vida nueva. Ya no maltratan más a sus mujeres. Ya no mienten. Ya no chismean. Ya no levantan falsos. Ya no roban. ¡Díganle a Juan que han visto el reino de Dios venir ahora! ¡Vayan. Díganle a Juan!”

C. Cuando miramos a Jesús no encontramos ningún paralelo. Lo hizo todo sin tener nada en común con los evangelistas modernos con cedes en rascacielos lujosos acompañados por un grupo de apoyo compuesto por decenas de personas.

1. Evangelistas que no predican a menos que miles los escuchen en un estadio o por transmisión simultánea por satélite a varios países.

2. Evangelistas que atraen las multitudes por volantes de envío correo-directo, radio, TV; usan multi-midia, pantallas gigantescas y amplificadores de mega-watts.

3. Jesús, por otro lado, anduvo con un pequeño grupo de seguidores sin una base de operaciones. Andaba de pueblo en pueblo sin una estrategia discernible.

4. Cuando le preguntaron, “¿dónde está tu cede?,” respondió, “Las zorras tienen cuevas, y las aves del cielo tienen nidos; pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.” (Lucas 9:58).

5. Si no hubiera sido por la generosidad de algunas mujeres quienes habían recibido un milagro de él (Lucas 8:1-3), Jesús seguramente la hubiera pasado mal. Hubieran tenido que vivir como “homeless” (sin casa). Si hubiera sido hoy hubiera sido perseguido por la policía y forzado a salir por dormir en la vía pública.

6. Nunca, pero nunca, vemos a Jesús tratando de sacarle provecho a su encuentro con gente rica (el joven rico) o de influencia (Nicodemo) para beneficiar su causa.

7. Jesús muy bien podría haber hecho alguna “excepción” como lo hacen algunos “evangelistas,” pero nunca comprometió sus principios. Tal comportamiento hubiera puesto a su reino en “conflicto de interés.”

IV. Conclusión

A. “¿Quién es Jesús?,” podrías todavía preguntarte. ¿Existe ese Jesús hoy? ¿Lo podemos ver? Que Cristo no pueda ser “visto” o sentido ha creado grandes problemas para muchas personas no creyentes y hasta para algunos creyentes.

1. No ver a Dios era ya un problema en el AT. Los vecinos paganos se burlaban de los israelitas, “¿dónde está tu Dios?” Los dioses paganos eran visibles y tangibles. El Dios de Israel no.

2. “Venido el cumplimiento del tiempo” Dios resolvió el problema de su “invisibilidad” enviando a Jesús. Jesús vino a ser la imagen visible de Dios.

3. Juan 1:18 dice, “Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, Él le ha dado a conocer” (Juan 1:18).

4. Algunos escuchan eso y dicen, “¡Maravilloso!, pero ¿dónde está hoy?” Dios responde con 1 Juan 4:12a, “A Dios nadie le ha visto jamás...” Pero esto no quiere decir que nadie puede ver a Dios. ¿Qué quiere decir?

5. 1 Juan 4:12b, “Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor se perfecciona en nosotros.”

6. El Dios invisible que una vez se hizo visible en Cristo, ahora se hace visible a través de los creyentes. “Si nos amamos unos a otros.” Esta es una declaración que nos deja boquiabiertos.

7. El toque de Cristo, el abrir de ojos espiritual, el sanar leprosos de espíritu, el abrir oídos con el evangelio, el toque de amor es una curación espiritual, no hay nada que toque mejor el alma como la de un cristiano poseído por el amor de Cristo.

8. Ese es el Cristo visible de hoy. Es el mismo de ayer que nos llama para ser sus pies, sus manos, sus ojos, sus oídos. Si no lo hace el cristiano, ¿quién lo hará?

9. Tu desafío es hacer a Cristo visible a través de ti. Es esconderte en Cristo y que él viva su vida en ti y por ti.

10. Oremos...