Miercoles 10 de Diciembre 2003
Retratos de Jesús - 9
“El Maestro Incomparable”

Texto: S. Juan 7:37-46
Por Carlos Camarena

I. Introducción

A. Juan 7:37-46, “Pero en el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso de pie y alzó la voz diciendo: --Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.
38 El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su interior.
39 Esto dijo acerca del Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él, pues todavía no había sido dado el Espíritu, porque Jesús aún no había sido glorificado.
40 Entonces, cuando algunos de la multitud oyeron estas palabras, decían: "?Verdaderamente, éste es el profeta!"
41 Otros decían: "Este es el Cristo." Pero otros decían: "¿De Galilea habrá de venir el Cristo?
42 ¿No dice la Escritura que el Cristo vendrá de la descendencia de David y de la aldea de Belén, de donde era David?"
43 Así que había disensión entre la gente por causa de él.
44 Algunos de ellos querían tomarlo preso, pero ninguno le echó mano.
45 Luego los guardias regresaron a los principales sacerdotes y a los fariseos, y ellos les dijeron: --¿Por qué no le trajisteis?
46 Los guardias respondieron: --Nunca habló hombre alguno así!”

1. En cualquier narrativa que encontremos acerca de la habilidad de Jesús para enseñar, todas demuestran que Jesús era un maestro incomparable.

2. Seguidores eran atraídos por la fuerza magnética de sus palabras. Sus palabras, como escribió el poeta Juan Berryman, eran “cortas, precisas, a veces terribles, pero llenas de frescura.”

3. Jesús enseñó las lecciones más perdurables. La mayoría de lo que Jesús enseñó y aparece ahora registrado en los evangelio fue en respuesta a preguntas espontáneas.

3. “Una mujer tuvo siete esposos, preguntan los Saduceos, ¿de quién será ella esposa en el mundo venidero (caso que todos los esposos se salven)?,” Mateo 22:23-28).

4. En otra ocasión, los fariseos buscando la manera sobre cómo meterlo en problemas preguntan, “¿es lícito pagar impuestos a César?” (Mateo 22:17).

5. Un joven rico lo acosa, “¿qué haré para poseer la vida eterna?” (Lucas 18:18-23). Otro pregunta, “¿quién es el mayor en el reino de los cielos?” (Mateo 18:1); mientras que un influyente fariseo quiere saber, “¿cómo puede una persona nacer otra vez siendo vieja?” (Juan 3:4).

B. El hecho de que educados y analfabetos, fariseos y gentiles lo llamaran “rabí” o “maestro,” demuestra que Jesús era reconocido con la autoridad que tenía un rabino judío.

1. Los evangelios demuestran que Jesús aprendió en algún lugar el método de enseñanza rabínica; el método de Sócrates: enseñar haciendo preguntas.

2. Invariablemente encontramos a Jesús en los evangelios respondiendo con el método socrático: respondiendo a una pregunta con otra. El propósito era llevar al indagador a un punto de crisis. Llevarlo a considerar profundamente el contenido de su pregunta tal vez contenciosa o superficial.

3. Sus respuestas cortaban hasta el corazón del asunto y hasta el corazón de sus oyentes. Nadie salía de la presencia de Jesús con una actitud de auto-satisfacción. Jesús siempre los dejaba con la comezón de saber más, de indagar más.


II: Enseñaba por Parábolas

A. Jesús no fue el iniciador de la enseñanza por parábolas. Este estilo de enseñanza existía en el judaísmo rabínico antes de Cristo y duró muchos años después de Cristo.

1. Las parábolas de Jesús, sin embargo, tomaban un sabor personal y diferentes que causaba que la gente se maravillara.

a) Una viuda insistente acaba con la paciencia de un juez (Lucas 18:3-5).

b) Un rey que se lanza a una guerra mal planeada (Lucas 14:31).

c) A una mujer que se le pierde una moneda actúa como si hubiera perdido todo (Lucas 15:8-9).

2. Cada una de estas parábolas tenía como propósito enseñar un aspecto específico de la salvación enraizado en la vida comúnb del pueblo.

B. No había descripciones fantasiosas ni escenas complicadas en las parábolas de Jesús. Todo lo que encontramos es la descripción de la vida diaria de sus oyentes: campesinos y pescadores.

1. Ya que las historias se recuerdan con mayor facilidad que los conceptos, las parábolas servían también como método de preservar sus enseñanzas.

2. Años después, el pueblo era capaz de reflexionar en lo que Jesús había enseñado. Las parábolas venían a la mente con facilidad. Esto aconteció específicamente en el período de la formación y escritura de los evangelios a través de experiencias orales.

3. Una cosa es decirle a una persona: “Dios te ama.” Pero es muy diferente cuando se le dice, “cierto joven le pidió la herencia a su padre. Fue y se la gastó hasta terminar entre los marranos...” (Lucas 15:11ff).

III. Conclusión

A. Jesús vino “lleno de gracia y de verdad,” dice Juan (1:17). Esa frase es el mejor resumen del mensaje de Jesús.

1. En primer lugar, “gracia”: es el contraste a todo aquello y aquellos que trataron y tratan de complicar la fe petrificándola en tradiciones o que han hecho de la religión de Cristo puro legalismo.

2. Jesús predicó un mensaje simple del amor de Dios. Sin dar razón alguna, especialmente porque no la merecemos, Dios decidió extender a nosotros su amor completamente gratis (de donde viene la palabra “gracia”). No hay “gato” encerrado. Nos amó pura y simplemente porque quiso amarnos enviando a su Hijo.

3. En una de las parábolas que Jesús contó, parábola que ya existía entre los rabinos de aquel tiempo, dijo: un hombre va a la plaza pública a conseguir algunos trabajadores temporarios para cosechar sus uvas (ver Mateo 20:1-16).

4. Durante el día regresó una y otra vez a la plaza para buscar trabajadores hasta la última hora del día. En esta parábola los rabinos exaltan a los últimos trabajadores, quienes en una hora trabajaron tan duro y tan eficientemente como lo hicieron los primeros, por tanto merecedores del mismo salario.

5. Jesús, por otro lado, no dice nada sobre la eficacia de los trabajadores. Jesús enfatiza la generosidad del mayordomo, Aquel representa a Dios, Aquel que “despilfarra” su gracia tanto a primeros como a postreros por igual.

6. En la versión de Jesús, nadie sale perdiendo y todos son recompensados más abundantemente de lo que se merecen. Sí, hasta el que se arrepiente en el lecho de muerte recibe lo mismo que aquel que pasó 70 años sirviendo a Dios.

7. La misma gracia extendida al ladrón en la cruz quien sin nunca haber hecho nada bueno Jesús le otorga el paraíso. Así es Dios. Extravagante. Que Dios sea así le duele mucho al legalista.

B. A diferencia de aquellos que aceptan y predican de la gracia de Dios como si fuera una libertad sin disciplina, Jesús no puede ser acusado de diluir la santidad de Dios.

1. En lugar del “Jesús” sin espina dorsal que predican algunos “evangélicos,” el Jesús de los evangelios levantó la ética divina por encima de los más estrictos fariseos.

2. Para Jesús, homicidio no implica apenas el quitarle la vida física a una persona. Para él, homicidio se comete odiando a tu hermano/a (Mateo 5:21-22).

3. Para Jesús, el adulterio no implica apenas el acostarse con otra persona además de tu cónyuige. Para Jesús, el adulterio se comete mirando revistas y videos pornográficos, navegando sitios XXX en el internet, pagando por escuchar por teléfono mensajes de contenido sexual (Mateo 5:28).

4. Todos los símbolos que Jesús usó, nota Elton Trueblood, tenían una cualidad severa u ofensiva: “llevar tu yugo..., ¿puédes beber la copa de sufrimiento...?, la toalla de un siervo..., contar el costo..., llevar la cruz. Nadie diga que Jesús no les advirtió sobre cuanto cuesta seguirlo.”

C. Jesús fue totalmente diferente a todos los “maestros” fundadores de religiones mundiales. Esos fundadores salieron en búsqueda de la verdad y apuntando hacia ella cuando la encontraron.

1. Jesús vino y dijo, “yo soy la verdad.” Es el único que apunta a sí mismo. Aquellos que descubrieron que él era la verdad, no titubearon en dejar sus trabajos (Judas, Zaqueo, etc.), sus barcos (Pedro y otros) y familias (Lucas 9:59-62) para seguirle.

2. Cuando analizamos quienes eran aquellos que siguieron a Jesús, comenzando con los doce, me dice que Jesús no descrimina en base a educación o vocación.

3. El evangelio de la gracia me dice que Jesús acepta a todo aquel que viene a él con sinceridad aceptando las bendiciones de su gracia así como los peligros del compromiso con él.

4. ¡Ven a Jesús! Esta es la invitación de hoy. Ven como eres, pero sepas bien lo que cuesta: él va a quitarte lo que más te gusta acariciar; pero sobre todo, él promete andar contigo.

5. “¡Ven!,” dice Jesús hoy...

6. Oremos...