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Miercoles
14 de Enero 2004
Retratos de Jesús - 12 “Los ‘felices’ de acuerdo a Jesús” - 3 Texto: Job 29:12-16 Por Carlos C. Camarena I. Introducción A. Bienvenidos una vez más a nuestra serie: Retratos de Jesús. En las últimas semanas hemos tenido el privilegio de encapsular algunas de las “fotografías” más importantes de la persona, vida y enseñanzas de Jesús. 1. Algunas “fotos” nos han perturbado un poco. Otros “ángulos” han sido refrescantes. De cualquier manera, Jesús nunca dejó de admirar, perturbar, incomodar y confortar a las personas que entraron en contacto con él. 2. Los últimos dos temas han tratado sobre las Bienaventuranzas. Los niveles en las cuales éstas deben ser entendidas son tres, dos de los cuales vimos la semana pasada: a) Promesas futuras para quien ha tenido promesas ofuscadas en el presente. b) Bienaventuranzas revertidas. Felices no son los ricos, poderosos y famosos. “Suertudos” son los que lloran, los enlutados, los perseguidos, los pobres, etc. 3. Hoy nos toca ver el último y tercer nivel en el cual las Bienaventuranzas pueden tener significado hoy: II. Estabilidad Espiritual y emocional A. Jesús no solo nos presentó las bendiciones de una realidad futura. El lugar a donde él desea llevar a los suyos no existe más llanto, dolor ni muerte. 1. Jesús no solo revertió las “bienaventuranzas” envidiadas de los ricos y famosos; ahora se las ofrece a los que sufren y lloran. Ahora, en este tercer nivel, Jesús nos da la fórmula para la estabilidad espiritual y emocional a este lado del cielo: ¡aquí y ahora! 2. Jesús revela en las Bienaventuranzas que los goces de la vida futura comienzan hoy. Este hecho puede hacerse realidad sólo cuando comprendemos bien la naturaleza de las Bienaventuranzas y al dador de las mismas: Jesús. 3. Quien no comprenda que hay una riqueza en la vida cristiana que puede todavía ser gozada aquí en la tierra, no ha comprendido el fundamento de la fe cristiana expuesta por Jesús en las Bienaventuranzas. 4. Antes de poder comprender tal realidad tenemos primero aceptar el hecho de nuestra pobreza, no la material, sino la de espíritu; nuestra debilidad emocional; el reconocer cuán frágil somos, cuán fácilmente somos ofendidos; somos de “porcelana.” Con cualquier ofensa de dentro o fuera de la iglesia nos apartamos de Dios. 5. En las Bienaventuranzas Jesús nos ofrece equilibrio emocional y espiritual para esa fragilidad humana. Nos dice, “cuando te sientas perseguido, cuando seas humillado, cuando te traten mal por causa de la justicia, cuando lloras porque alguien te hirió, etc, ponte feliz. Bienaventurado eres.” B. “Bienaventurados los pobres en espíritu...” (Mateo 5:3), “bienaventurados los humildes...” (Mateo 5:5). Bienaventurados porque sólo éstos pueden tener estabilidad espiritual y emocional. 1. La gente que el mundo admira (a veces admirados y secretamente envidiados por creyentes); la gente famosa, la popular, la rica; la que consideramos feliz, satisfecha, equilibrada, está muy lejos de la verdad. 2. Piensa en tu artista, actor, actriz, cantante favorito, sea quien sea; desde los más antiguos como Agustín Lara, Javier Solis, María Victoria; hasta contemporáneos como José José y otros. 3. Los jóvenes y adolescentes conocen ídolos que no menciono porque no los conozco; pero si he escuchado hablar y visto por TV las exhibicionistas más recientes, Brittney Spears y Cristiana Aguilera No existe grupo más egomaníaco y miserable que éste. 4. Podríamos hablar de jugadores profesionales, famosos del cine y la TV, cantantes, políticos, sean ricos y hasta millonarios, gente que domina las primeras páginas admirados por todos, descubrimos que en sus vidas íntimas son los más miserables. 5. Gente que llena sus vidas de “juguetes” caros, de fiestas y alcohol, se desvelan en busca de la satisfacción que nunca llega. Por ejemplo, con apenas 20 años ya tiene que ser tratada por adicción al alcohol: Brittney Spears. 6. La mayoría sufre de fobias, insomnia, saltan de relación en relación, de una cama para otra buscando una intimidad que nunca llega. 7. “Ídolos” que viven atormentados por demonios invisibles, “demonios” que tratan de apagar con pastillas. En el proceso de encontrar sus vidas la pierden. C. “Bienaventurados los misericordiosos...” (Mateo 5:7), “Bienaventurados los que procuran la paz...” (Mateo 5:9). Éstos son los siervos. Éstos representan a aquellos que dedican sus vidas al servicio de otros. 1. Personas que pudieron crear fortunas, prefirieron dedicar sus vidas a curar leprosos en el África, a distribuir alimentos en Somalia, abrir pozos en Bangladesh, traducir la Biblia en la selva de América del Sur, sirviendo alimento a los desvalidos. 2. Éstos son los siervos que deben ser admirados e imitados, pues aunque sufren incomodidades, aunque no aparecen en películas ni discos, aunque pasan necesidad, viven vidas altamente satisfechas. En el proceso de perder sus vidas la encuentran. 3. Si me dieran escoger con quienes platicar, 1000 veces preferiría a esos siervos que tienen historias que contar, versus las “estrellas” con su pláticas vacías. D. “Bienaventurados los de puro corazón...” (Mateo 5:8). ¿Por qué diría eso Jesús en un período de ausencia de revistas y películas catalogadas “R” (rated R, del cine americano con contenido no apropiado para menores de 18 años)? Hablamos de “R” y no de “X” porque éstas son de acceso público. 1. El escritor francés François Muriac escribió un libro: What I Believe (Lo que yo creo) en el que cuenta que la vejez no lo libró del fuego de la lujuria, del deseo sexual. Por lo contrario, en la vejez se redobló el deseo, pues “la imaginación de un viejo es el sustituto, de una manera morbosa, por lo que la naturaleza se rehúsa a hacer.” 2. Muriac dice que la imaginación sexual, ahora alimentada por las películas, es capaz de justificar todos los argumentos a favor de la pureza sexual que el cristiano aprende desde temprano. 3. “El casamiento te curará,” le dijeron a Muriac. “Nunca aconteció,” dice él. No acontece para millares de cristianos que alimentan con películas y revistas lo que bien saben es su peor debilidad. a) La lujuria envuelve la fuerte atracción por lo prohibido, por lo ajeno; hace arder el deseo por un “nuevo sabor,” por la aventura, por los encuentros casuales. 4. “Con auto-disciplina te puedes curar,” le dijeron. Muriac descubrió, como descubren creyentes vencidos, que el deseo sexual es como un sunami, una ola gigantesca imposible de contener una vez que se le dio entrada. a) Muriac llegó a la conclusión que la auto-disciplina, la represión y argumentos racionales fueron armas inadecuadas para combatir los impulsos que hacen guerra en la carne. E. Muriac descubrió sólo una manera de permanecer puro. La mejor motivación y fuerza la encontró en las palabras de Jesús: “Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios” (Mateo 5:8). 1. La impureza mental nos separa de Dios. Cuando la mente se alimenta de películas que contienen material lujurioso es difícil sentir el deseo de encontrarse con Dios en su Palabra. 2. La vida espiritual obedece leyes que pueden ser tan verificadas como las leyes físicas. La pureza es la condición para conocer el amor sublime, para poseer algo superior a todas las posesiones: ¡ver el rostro de Dios! 3. La impureza de corazón nos separa de Dios. Tiene la capacidad de separarnos permanentemente de él. ¡Esto es lo que está en juego y nada más! 4. El amor a Dios habilita a nuestras facultades a ser purificadas para poder pasar al siguiente paso: “¡Los de puro corazón verán a Dios!” No hay otra manera. No hay otro motivo para vivir vidas de pureza que incluyen nuestros pensamientos. 5. La pretensión de vidas puras en lo externo nos previene, no, nos impide recibir la convicción del amor de Dios. Alimentar la lujuria en el corazón limita mi intimidad con Dios. 6. Los de corazón puro son los más bienaventurados, pues éstos verán a Dios. III. Conclusión A. “Bienaventurados los misericordiosos porque ellos recibirán misericordia” (Mateo 5:7). Junto con esta podemos poner, “Bienaventurados aquellos que han sido perseguidos por causa de la justicia, pues de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5:10). 1. Hay una cita en el libro Obreros Evangélicos cuya traducción al español le quitó el impacto del original en inglés. En español dice: “la falta de sentimientos humanitarios hacia los hombres es nuestro mayor pecado” (pág. 148). 2. El original lee, “the inhumanity of man toward man is our greatest sin” (Gospel Workers, pág. 141). Una traducción más directa diría: “La inhumanidad del hombre para con el hombre es nuestro mayor pecado.” 3. La “inhumanidad.” ¿Qué entiendes por eso? El contexto en que está esto escrito lo define: “La [falta] de compasión por almas depravadas y culpables que sufren y están muertas en sus delitos y pecados” (ibid). 4. ¿Cómo define la pluma inspirada la misericordia?: “Se necesitan para este tiempo personas de... integridad, personas que no teman elevar sus voces para defender al justo” (ibid) 5. Ella prosigue a definirlo de esta manera en el libro El Discurso Maestro de Jesucristo, págs. 23-24: “Los misericordiosos son ‘participantes de la naturaleza divina,’ y en ellos se expresa el amor compasivo de Dios... Los misericordiosos son aquellos que manifiestan compasión para con los pobres, los dolientes y los oprimidos.” 6. Simplemente dicho, “los misericordiosos alcanzarán misericordia.” Dios tendrá compasión de ellos. Escucharon con compasión. Hablaron con ternura. Obraron con justicia. 7. “La inhumanidad del humano para con otro ser humano, nuestro mayor pecado.” Lo que nos hace humanos no es el uso de la razón cuando correctamente juzgamos, “es culpa de ellos... se lo buscaron... No debían haber hecho eso...” 8. Lo que nos hace humanos es por el uso del corazón. No es por nuestra habilidad de pensar sino por nuestra habilidad de amar. El corazón es capaz de ver el vacío en el alma del otro y lo mueve a misericordia. 9. Hacer justicia implica despertar el sentido de vergüenza en el opresor y desafiarlo a despertar de su pesadilla de superioridad. La finalidad es la creación de una comunidad que vive en paz. “De ellos es el reino de los cielos.” 10. A dos cualidades se les ofrece el reino de los cielos: a) los pobres en espíritu (5:3) y b) los perseguidos por causa de la justicia (5:10). 11. Dos cualidades aparentemente opuestas: una demanda sumisión pasiva. La otra demanda militancia activa en favor de los menos favorecidos, de los que no saben defenderse. B. “Bienaventurados, dichosos, suertudos los que procuran la paz, ¿por qué?, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mateo 5:9) 1. Aunque hasta cierto punto todos somos hijos de Dios por creación, hay algo de ser hijos de Dios en el futuro: “serán llamados.” 2. Esto se consigue en la feroz búsqueda de la paz en el hogar, en la iglesia, en la comunidad. Bienaventurado aquel que se humilla, que se arriesga a ser tildado de carácter frágil porque se atrevió buscar la paz. Fue capaz de aceptar culpabilidad sin tenerla. Este será llamado hijo de Dios. C. “Bienaventurados los que lloran porque serán consolados” (Mateo 5:4). 1. No sé qué es lo que te hace llorar. Un hijo descarriado, un familiar enfermo, un problema de familia, falta de recursos. Aguántate. Dios está preparando un pañuelo “mágico” que todo aquel que lo use nunca volverá a llorar jamás. 2. No hay nadie más efectivo que Cristo para secar lágrimas. “Bienaventurados los que lloran porque serán consolados” E. “Bienaventurados por los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados” (Mateo 5:6). Son bienaventurados porque responden al dolor de los que sufren injusticias. 1. No sé si notaron que “justicia” y “misericordia” son dos cualidades que Jesús repitió más que otros. Jesús hizo esto porque la vida cristiana abundante se obtiene invirtiendo de nosotros mismos en otras personas. 2. Cuando damos un paso al frente en defensa del indefenso, en suplir una necesidad ajena, dice Jesús, “eres bienaventurado.” 3. El cristianismo siempre ha insistido en la cruz antes de la corona. El despojarnos de nosotros mismos. Tomar la cruz implica aceptar todas las dificultades que ésta pueda acarrear y llevarla hasta que nos deje marcados. 4. Jesús personificó en su vida las bienaventuranzas. Tal vez concibió estos principios como un sermón para sí mismo, aquello que dirigiría su vida; pero también lo hizo para nosotros. 5. Es tu decisión. Es mi decisión. Deberás incorporar estos principios en tu vida si: a) Quieres ver el reino de los
cielos.
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