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Miercoles 15
de Octubre 2003
Retratos de Jesús - 4 “Jesús el judío: Dios escoge su raza” Texto: S. Juan 1:9-12 Por Carlos C. Camarena I. Introducción A. “Asesinos de Cristo.” Eso fue lo primero que yo aprendí acerca de los judíos creciendo en un país católico. De alguna forma, nosotros los cristianos hemos creído esa afirmación sin haber preguntado o indagado si es verdad o no. 1. Hemos pintado a Jesús como aquel que rompió todo lazo con su pueblo judío para fundar una nueva religión. En ningún lugar del NT, sin embargo, encontramos tal afirmación o a Jesús rechazando a su pueblo y su herencia judía. 2. Ver a Jesús como él es, un judío 100%, se torna una tarea muy difícil por la herencia que el cristianismo posterior al primer siglo pintó acerca del judaísmo. El cristianismo arrebató o como quien dice, “salvó” a Jesús del judaísmo y lo hizo un cristiano gentil, y hasta cierto punto, enemigo del judaísmo. 3. ¿Cómo podemos escapar el hecho que Jesús nació y murió un judío, no solo en su religión, sino en sus tradiciones? El judaísmo de Jesús salta desde la primera página del NT: “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham” (Mateo 1:1). 4. De todos los que han nacido de mujer en la historia de la humanidad, Jesús fue el único que tuvo el privilegio de escoger no solo donde iría nacer, sino hasta quien iría a llevarlo en su vientre por nueve meses. Fue el único que tuvo el privilegio de escoger su propia madre: escogió una judía en un mundo judío. B. Lo siguiente es lo que escuchamos desde niños: “Jesús era un buen niño cristiano que iba a la iglesia cada Sábado.” Jesús no era cristiano ni iba a la iglesia. Jesús era un buen niño judío que iba a la sinagoga cada Sábado. 1. El escritor judío Martin Buber acertó cuando dijo, “Nosotros los judíos conocemos a Jesús en sus gestos, sus dichos, sus impulsos y emociones de su judaísmo nato, un judaísmo que permanece inaccesible a los gentiles que dicen estar sujetos a él.” 2. Si queremos realmente saber lo que Jesús enseñaba, tenemos que verlo como un judío y saber que quienes le escuchaban también eran judíos. 3. Las enseñanzas de Jesús son enseñanzas judías hasta los tuétanos, estaban enraizadas en la Torah, la ley de Israel. Sus enseñanzas promovían renovación y reforma de su pueblo judío. 4. Cuando sacamos a Jesús de su contexto judío lo malentendemos y mal interpretamos. II. El mundo del Nuevo Testamento A. Para comenzar a descubrir quien es Jesús tenemos que comenzar sabiendo un poco del mundo donde nació y creció. Aceptar que sus raíces están en el judaísmo del primer siglo. 1. Cuando comenzamos a leer el primer libro del NT, S. Mateo, comienza narrando no cómo puedes ser salvo, ni cómo este libro va a cambiar tu vida. El libro comienza con una larga y aburrida lista de la genealogía de Jesús, muy parecida a la que encontramos en los libros de Las Crónicas. 2. Mateo escogió un representante de cada una de 42 generaciones de judíos desde la fundación de la tribu de Judá para demonstrar el linaje judío de Jesús. La lista de Mateo saca algunos “trapos al sol”: a) Menciona cuatro mujeres: cosa rara en las listas antiguas judías. b) Por lo menos tres de las cuatro era extranjeras. ¿Sería esta la manera sutil de Mateo para decirnos que el Mesías judío tenía sangre gentil? c) Menciona a Tamar (1:3), aquella viuda infértil que tuvo que vestirse como prostituta para seducir a su suegro para que de esa manera pudiera contribuir a la linea sanguínea de Jesús. d) Menciona a Rahab (1:5), mujer que no pretendió ser prostituta, se ganaba la vida de eso. e) Menciona a la mujer de Urías (Betzabé, 1:6), la mujer que fue el objeto del pecado de David, jugó un papel principal en el gran escándalo del AT. 3. Estos ancestrales dudosos de Jesús demuestran que Jesús entró en la historia humana no solo como un participante de sus tentaciones, sino como un descendiente de pecadores. 4. No así, Herodes el Grande, el gobernante cuando Jesús nació. Herodes mandó quemar los registros de su genealogía para que nadie conociera su ascendencia. B. Cuando Jesús nació había un resurgimiento de celo y orgullo judío contra la presión de abrazar las costumbres griegas que venían penetrando la vida judía. 1. Los judíos comenzaron a rechazar los nombres griegos y a nombrar a sus hijos con nombres del AT: María era el sinónimo de Miriam, la hermana de Moisés. José tomó su nombre de uno de los hijos de Jacob. 2. El mismo nombre “Jesús” proviene del hebreo Josué: “él salvará.” Así como Josué “salvó” a los israelitas dándoles la tierra prometida, el nuevo “Josué” salvaría a su pueblo. 3. “Jesús” era un nombre común tal como lo es hoy en los países latinos. Miles de Jesús podían ser encontrados en la calles comprando y vendiendo. El nombre no tenía ningún significado sagrado para el pueblo. 4. Los judíos, por otro lado, no pronunciaban el nombre de Dios, excepto una vez al año por el sumo sacerdote. El nombre conocido por nosotros como Jehová, ellos no le ponían vocales dejando sólo las consonantes YHWH. 5. Para un judío saber que una persona con el nombre “Jesús” pretendiera ser el hijo de Dios y salvador del mundo era altamente escandaloso y blasfemo. 6. Por eso, cuando enseñaba en la sinagoga y lo veían haciendo milagros decían, “¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas?” (Mateo 13:55). C. Todas las señales que Jesús era un judío las encontramos en los evangelios: 1. Circuncidado al octavo día “conforme la costumbre de la ley” (Lucas 2:27). 2. Iniciado a los 13 años como “hijo de la ley” (bar mitzwah) en un viaje especial a Jerusalén para tal ocasión (Lucas 2:42). 3. Frecuentó la sinagoga regularmente (Lucas 4:16) participando activamente en sus servicios (Mateo 13:54). 4. No solamente practicaba las costumbres judías, sino que cuando enseñaba hablaba de tal forma que sus coterráneos le entendían. 5. Enseñar que Jesús vino y abolió la ley judaica es una de las peores barbaridades que podemos adjudicarle a Jesús. El judío que vino practicando el judaísmo y enseñando al pueblo a que practicase la intención de Dios. 6. De todos los cristianos los Adventistas deberíamos ser los primeros en reconocer el judaísmo de Jesús, pues todavía aceptamos el Sábado, aceptamos las distinciones entre animales limpios e inmundos, y otras prácticas que el Señor mismo enseñó. 7. Pero por encima de eso, debemos aceptar que Cristo vino a aplicar el espíritu y no la letra de la ley. Que la ley se resume en una palabra: amor. Quien tiene a Cristo, vive en amor. III. Conclusión A. La palabra “Mesías” tenía un inmenso significado para los judíos del primer siglo. Para un pueblo pobre, indefenso, analfabeto y tan pequeño enseñar que de entre ellos saldría un hombre que gobernaría todo el mundo, era realmente un sueño muy audaz. 1. Para una comunidad de judíos separatistas que vivían entre las cuevas de Qumran, la llegada del Mesías era tan esperada al punto de dejar siempre una silla vacía en sus comidas sagradas. 2. Durante la vida de Jesús la revolución anti-romana estaba en el aire. Era algo parecido al islamismo radical anti-americano de hoy. 3. Muchos pseudo-mesías se levantaron en el primer siglo dirigiendo rebeliones y ataques terroristas como el de los “sicarios,” quienes andaban con largas dagas y asesinaban a romanos o simpatizantes mientras se mezclaban entre la multitud. Los consideraban traidores. 4. Un auto-denominado profeta conocido como “el egipcio” era seguido por multitudes y vivía en el desierto al estilo Osama Bin Laden. 5. “El egipcio” proclamaba que con su palabra podía hacer que los muros de Jerusalén cayeran. El gobernador romano mandó soldados a detener a esos “terroristas” matando 4000 seguidores. 6. Cuando otro reporte llegó a los oídos del pueblo que otro hombre del desierto era el Mesías, miles fueron a escucharlo. El deseo de liberación los llevaba a escuchar a cualquiera que pudiera estar tramando contra los romanos. 7. “Yo no soy el Mesías,” dijo Juan, “pero hay uno que viene tras de mi que lo es” (Mateo 3:11). Cuando Jesús aparece en escena, las multitudes lo siguen con el mismo fervor nacionalista, con el sueño de la libertad del yugo romano, con la esperanza de su auto-determinación. 8. Es por eso que la misma multitud que lo aclamó como rey un domingo por la mañana y gritó “crucifícale” el viernes por la tarde, lo hizo porque al Mesías, el libertador que esperaban, no podría ser crucificado. B. Cada profeta hebreo enseñó que un día Dios instituiría un reino en la tierra. Cada vez que un profeta se pronunciaba levantaban el ánimo a las esperanzas judías. 1. Escuchen lo que dice Isaías (64:1-3) que acontecería con la venida del Mesías, “¡... rompiste los cielos, y descendiste, y a tu presencia se escurrieron los montes, 2 Como fuego abrasador de fundiciones, fuego que hace hervir las aguas, para hacer notorio tu nombre a tus enemigos, y las gentes temblaron a tu presencia! 3 Cuando, haciendo cosas terribles cuales nunca esperábamos, descendiste, fluyeron los montes delante de ti.” 2. Los cristianos hemos explicado que este texto se refiere a la segunda venida de Cristo, pero realmente, para Isaías, se refería a la primera venida del Mesías. 3. Honestamente hablando, cuando Juan apuntó, “he aquí el Cordero de Dios...” (Juan 1:29), las montañas no temblaron, ni hubo fuego descendió del cielo, por lo menos literalmente, como lo esperaban los judíos. 4. Jesús ni siquiera consiguió satisfacer las esperanzas de los judíos, por lo contrario, lo opuesto aconteció. Apenas una generación después de su muerte los romanos arrasaron a Jerusalén hasta el suelo. 5. La joven iglesia cristiana aceptó eso como una señal del fin del pacto de Dios con Israel, y después del primer siglo la iglesia cristiana era totalmente gentil. La razón fue obvia para los judíos: Jesús fracasó en cumplir con las expectativas de un Mesías terrenal. 6. Los cristianos aceptaron las Escrituras judías y la llamaron “Antiguo Testamento” y cancelaron todas las costumbres judías acusando a los judíos “asesinos del Mesías.” 7. Al ser rechazados por la iglesia cristiana algunos judíos comenzaron una campaña contra los cristianos.. Los expulsaron de las sinagogas y desparramaron rumores que Jesús era el hijo ilegítimo de María y un soldado romano. 7. Los judíos escribieron una parodia de los evangelios diciendo que Jesús fue colgado el día de la pascua por haber practicado hechicería y haber introducido la apostasía en Israel. C. Cuando los musulmanes conquistaron Asia Menor convirtieron muchos templos en mesquitas. Hay inscripciones en mesquitas antiguas que dicen: “Dios no engendró ni fue engendrado.” 1. Los judíos alegan: “Un mesías que muere a los 33 años, una nación que es destruida después de la muerte de su salvador, un mundo [cristiano] que está más dividido desde aquel entonces, son hechos que no hacen sentido para los miembros de la raza de Jesús [i.e., los judíos].” 2. Sin embargo, cuando analizamos la doctrina de Jesús nos damos cuenta que lo que separa al cristianismo de todas las religiones es la persona de Cristo. 3. Aunque todas las religiones tienen libros “sagrados” que son leídos en sus congregaciones; aunque todas las religiones tienen cantos y hacen oraciones como el cristianismo, lo que distingue al cristianismo de las demás religiones ¿saben lo que es?: la celebración de la Santa Cena: 4. “Este es mi cuerpo que por vosotros es partido” (1 Cor 11:24, cf. Lucas 22:19) El cuerpo de Cristo viene a ser el punto divisorio entre todas las religiones y el cristianismo. 5. Es por el cuerpo de Cristo que recibimos o rechazamos la vida eterna. Piensa en eso la próxima vez que te sientas tentado a rechazar participar de la Santa Cena. 6. Rechazar el cuerpo de Cristo es rechazar la salvación, es no tener parte con Cristo (S. Juan 13:8) y es hacerte partidario con aquellos que se denominan enemigos de Cristo. 7. Tener a Cristo es tener la vida eterna. Cristo es la puerta (Juan 10:7). Cristo es el camino la verdad y la vida (Juan 14:6). “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12). 8. Oremos...
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