Miercoles 26 de Noviembre 2003
Retratos de Jesús - 7
“¿Quién es ese Jesús?: ‘Fotografías’ Exclusivas” - 1
Texto: Mateo 9:33; 13:54; Juan 7:15; Lucas 4:22; 8:25b
Por Carlos C. Camarena

I. Introducción

A. En el proceso de mi preparación de nuestra serie, “Retratos de Jesús” me encontré con el famoso “Credo Apostólico” o “Credo de los Apóstoles.” Comienza diciendo, “Creo en Dios el Padre todopoderoso creador de los cielos y de la tierra...”

1. Me llamó la atención el siguiente párrafo, “... Creo en Jesucristo, nacido de la virgen María, sufrió bajo Poncio Pilato, descendió al infierno, resucitó de los muertos y ascendió a los cielos...”

2. Encontré extraño el hecho de que este famoso credo del cristianismo haya permanecido en silencio en relación a la vida de Cristo. De su nacimiento virginal salta para su sufrimiento y muerte. No dice nada de sus 33 o más años de vida en la tierra.

B. Esto nos lleva a la pregunta, ¿cómo era Jesús? He descubierto que la gente, especialmente los que no tuvieron contacto con una iglesia evangélica en su niñez, conocen poco acerca de Jesús. Conocen solo aquello que escucharon en la misa.

1. Aun los que crecimos asistiendo a una iglesia evangélica tenemos en nuestra mente cuadros limitados de su vida. Recordamos solo las escenas de las figuras de un franelógrafo donde vimos a un Jesús “inmóvil.”

2. En el fondo azul de franela la maestra ponía en la parte baja una franja verde representando la colina frondosa donde Jesús sentó a la multitud para enseñarles y alimentarlos. Cuando estuve en Israel que me di cuenta que esa franja verde se parece más al césped de un cementerio americano que las ásperas colinas que rodean el lago de Galilea.

3. En otros cuadros la maestra ponía a Jesús con un corderito en los brazos para contarnos la historia de la oveja perdida, o sentado al lado de un pozo conversando con la samaritana.

4. Lo más cerca a la acción era cuando la maestra nos metía en una caja de cartón y la movía de un lado para otro tratando de reproducir la tormenta del mar.

C. Durante mi infancia en la Escuela Sabática pude haber aprendido muchos hechos factibles de la vida de Jesús, pero como una persona tridimensional, uno de carne y hueso que caminó en la tierra; ese Jesús queda muy distante de la realidad.

1. Algunas películas nos han ayudado un poco más, solo porque los escenarios se parecen más con la realidad de la vida en la Palestina del primer siglo de la era cristiana que los cuadros que las franelas de la Escuela Sabática nos presentó.

2. Más allá de la apariencia física de Jesús, ¿cómo era él como persona? Al estudiar los evangelios detenidamente de repente emerge un Jesús muy diferente al de las historias con las cuales crecimos.

3. Ese Jesús es muy diferente aun al Jesús que aparece en las películas. El Jesús de las películas habla calculadamente y sin emoción. Un Jesús que nada le incomoda, nada le preocupa. He is always “calm, cool, and collected” (está siempre calmo, digno y en pleno control de sus sentidos).

4. Las películas pintan a un Jesús que camina con un aire de serena calma mientras que los que le rodean parecen totalmente desorientados.

II. ¿Cómo es Jesús?

A. Las películas nos quieren hacer creer que Jesús era alguien que nunca necesitaría de un Desenfriol (aspirina); un Jesús que nunca se cansa, que nunca se fatiga, que nunca tiene sueño.
1. Los evangelios, sin embargo, pintan a un Jesús con tanta carisma que hace que las personas se queden tres días seguidos y sin comer, solo para quedarse a escucharlo.

2. En los evangelios vemos a un Jesús a veces excitado, otras veces impulsivo. De repente se lo ve en profunda meditación, lleno de tristeza o simpatía. A veces enojado o muy feliz. En un momento impaciente en otro totalmente calmo.

3. Los evangelios nos dicen que en un momento estaba furioso con la injusticia, en otro momento está abrazando niños. En un momento está arremetiendo duro contra los fariseos; mientras que en otro está dando palabras de ánimo a una madre en luto.

B. Yo he asistido a seminarios para hombres donde nos enseñan a conocer nuestro lado “femenino.” Lo hacen para que seamos más sensibles a los sentimientos de las mujeres. Creo que eso es bueno, pues el hombre latino, especialmente, no llora o no expresa sentimientos. Llorar nos hace parecer frágiles de carácter.

1. Jesús lloró por lo menos tres veces delante de sus discípulos. No tuvo miedo revelar su lado “femenino” delante de ásperos pescadores, campesinos o colectores de impuestos.

2. ¿Cuántos líderes hoy estarían dispuestos a exponer su vulnerabilidad delante de sus seguidores? Los hombres queremos ser vistos en pleno control de nuestras emociones.

3. Otra característica no muy común en los hombres modernos y que encontramos en Jesús era que a él le gustaba alabar a las personas. A Natanael lo llamó “un verdadero israelita” (Juan 1:47). De Juan el Bautista dijo, “no ha habido otro mayor nacido de mujer...” (Mateo 11:11).

4. Cuando hacía un milagro y la persona se postraba delante de él, siempre devolvía el crédito a la persona que había sido sanada diciendo, “es tu fe la que te ha sanado” (Mateo 9:22).

5. Mientras que los rabinos del tiempo trataban de mantener su “dignidad” guardando distancia de las personas, Jesús rápidamente establecía intimidad con todo aquel con quien entraba en contacto.

6. No importa quien fuera, sea esta una mujer que había vivido con varios hombres (la samaritana), o aceptar la visita de noche de un orgulloso fariseo (Nicodemo), o con cualquier pescador al lado del lago, pronto estaba hablando con ellos de sus intimidades.

7. Después de unos minutos de conversación con él la gente le revelaba sus más íntimos secretos. Él iba directo al corazón del asunto.

C. Este Jesús tenía una increíble sensibilidad hacia los miembros “invisibles” (no contaban) de la sociedad: las mujeres y los niños.

1. ¿Cuántos hombres se preocuparían en aquel tiempo sobre el estado delicado de una mujer embarazada, o de la que tiene niños chiquitos? Hay preocupación en la voz de Jesús cuando dice en relación a la persecución que vendría, “¡pobrecitas las que estén encinta y las que estén criando en aquellos días!” (Mateo 24:.19).

2. Al conocer al Jesús de los evangelios nos damos cuenta que no se hubiera sentido cómodo en una cultura que anda con un Palm Pilot (agenda electrónica) y un celular para no perder sus citas. Jesús iba a bodas y se quedaba toda la semana (Juan 2:1ff).

3. Dos de los milagros más destacados, la resurrección de Lázaro y la hija de Jairo, acontecieron precisamente porque Jesús no tuvo apuro en llegar a tiempo. En el camino se entretuvo, se paró a atender a quien lo llamaba.

4. Jesús mantuvo siempre su “agenda” libre para atender a otros. Nunca hizo nada para favorecerse a si mismo. Gastó su vida siempre a favor de los demás. ¿No te cae bien ese Jesús?

5. Jesús nunca se negó a aceptar ninguna invitación, aun cuando lo criticaran de ser “comilón y bebedor” (Mateo 11:19). Nunca nadie ha tenido una lista de amigos tan diversos como los que tenía Jesús; desde hombres podridos en sus riquezas hasta mendigos; desde centuriones romanos, a fariseos, prostitutas y leprosos.

6. ¿Ustedes entienden lo que implica “ser como Jesús”? ¡Se dan cuenta por qué nadie puede ser igual a él? Podemos tratar de imitarlo, pero nunca seremos igual a él. Nos escondemos en él porque no podemos ser idénticamente como él.

7. Pero mientras más andamos con él más nos parecemos a él hasta el día que te diga como Dios le dijo a Enoc, “eres mi amigo tan cercano que te voy a llevar a vivir conmigo.”

III. Conclusión

A. Dice la pluma de la inspiración que aquellos que conocieron cómo era Jesús les gustaba estar con él. Sentían gozo estar con él. Parece que profesos cristianos de hoy no andan con él porque no lo han conocido, y porque no lo han conocido no andan con él. ¡No saben del gozo que su compañía imparte!

1. La mayoría de sus contemporáneos tampoco comprendieron a Jesús. “Tienes un demonio” le dijeron (Juan 7:20) y terminaron crucificándolo en una cruz.

2. Sus propios padres no lo comprendían. Cuando se “perdió” en Jerusalén y su madre lo encuentra, le dice desesperada, “Hijo, ¿por qué nos has tratado de esta manera? Mira, tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia.” (Lucas 2:48).

3. Realmente parece difícil comprender a Jesús. Jesús muchas veces parece sentirse “en casa” aquí en la tierra, pero otras veces podemos ver que no se sentía “en casa.”

4. Viviendo en un planeta en rebelión Jesús no podía sentirse en casa. Cuando se sentía lejos de “casa,” lejos de su Padre, Jesús inmediatamente se retiraba a un lugar desierto y tomaba su “celular,” hablaba con su Padre.

5. Hablar con su Padre parecía traerle nueva vida, aire puro, nueva respiración, nuevo aliento. Hablar con su Padre le daba la energía para poder continuar viviendo en este mundo poluído.

B. Cuando sentimos nostalgia, cuando necesitamos sentirnos cerca de un ser querido distante, ¿qué hacemos? Llamamos.

1. Este mundo no es nuestra casa. ¿Qué haces tú cuando añoras irte a tu hogar celestial? ¿Qué haces cuando sientes falta de tu Padre celestial? ¿Qué haces tú cuando te sientes desanimado, desamparado? ¿Estás usando tu “celular” celestial? ¿Estás retirandote a un lugar para orar?

2. ¿Qué haces para conocer mejor a Jesús? ¿Sabes lo que es sentir gozo ante su presencia? ¿Haz experimentado sentarte a sus pies y dejarlo hablarte?

3. ¿Cómo es Jesús para ti? Espero que el estudio de hoy te inspire a ir a las Sagradas Escrituras y lo descubras por ti mismo. Que nadie te cuente como es él. Ve y conócelo por ti mismo. Descubrirás que hay fotos inéditas que nadie jamás te ha mostrado.

4. ¡Ven, conoce a Jesús por ti mismo! Ven, pues entre más lo conozcas, más lo amarás; mientras más lo ames, más lo imitarás; mientras más lo imites lo darás conocer más al mundo.

5. Oremos . . .