Miercoles 7 de Enero 2004
Retratos de Jesús - 11
“Los ‘felices’ de acuerdo a Jesús,” 2ª parte
Texto: Apocalipsis 21:1-4
Por Carlos Camarena

I. Introducción

A. El receso de dos semanas desde el último tema de la serie puede habernos hecho perder el hilo. No sé cuánto podría recapitular sin repetir mucha cosa antes de retomar el tema.

1. Si te interesa ver el resto del contexto tendrás que ir a la página de la iglesia o pedirle a alguien que lo haga por ti e imprima el tema del 17 de Diciembre, 2003.

2. Entre las cosas que tocamos en el último tema fue la naturaleza del Sermón del Monte. La aparente dificultad para interpretar ciertos dichos de Jesús en aquel famoso Sermón:

a) Mateo 5:30, “Y si tu mano derecha te es ocasión de pecar, córtala y échala de ti; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo vaya al infierno.”

b) Mateo 5:29, “Y si tu ojo derecho te es ocasión de pecar, arráncalo y échalo de ti; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.”

c) Mateo 5:40-42, “Y al que quiera ponerte pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa. 41 Y cualquiera que te obligue a ir una milla, ve con él dos. 42 Al que te pida, dale; y al que desee pedirte prestado no le vuelvas la espalda.”

3. ¿Qué acontecería con la iglesia cristiana si todos los cristianos interpretasen literalmente las palabras del Sermón?

4. Me atrevo a sugerir que existen tres niveles (de los cuales veremos dos hoy) que nos pueden ayudar darle cierto sentido a las enseñanzas del Sermón del Monte sin llevarlo a una interpretación literal.

II. Entendiendo las Bienaventuranzas

A. Para los que han tenido sus promesas ofuscadas: Las bienaventuranzas han sido muchas veces interpretadas como “sobras” que se les tiran a los sufrientes: “ya que no tienes en qué caerte muerto, ya que tu enfermedad no tiene remedio, ya que no tienes más lágrimas para llorar, aquí te van unas frases tiernas para que te sientas mejor.”

1. Cuando consideramos las bienaventuranzas en el contexto del ministerio de Jesús nos damos cuenta que son promesas genuinas, promesas centrales en el ministerio y mensaje de Jesús para quienes tuvieron sus promesas ofuscadas.

2. A diferencia de los reyes medievales que entraban en los poblados tirando monedas a los pobres, o como los políticos modernos que vienen con cientos de promesas; Jesús prometió recompensas de duración eterna.

3. A diferencia de los reyes o los políticos que no conocen la vida de los sufrientes, Jesús supo lo que la vida era a este lado del cielo. Vino a vivir como un pobre, como un desvalido.

4. Y como vino de un lugar donde todo hay, menos sufrimiento, dolor, ni muerte; lo que ofreció fue la realidad para así contrabalancear toda la miseria que se puede tener en esta vida.

5. Los que lloran serán confortados. Los pobres heredarán la tierra. Los desempleados, los niños de la calle, los sin techo, serán saciados. Los que sacrificaron la carne y sus deseos manteniendo su corazón puro verán a Dios.

6. Jesús pudo hacer esas promesas con autoridad porque él vivió en aquel mundo. Sabía que iría regresar a él y quiere llevar con él a quienes soporten un poquito más aquí en la tierra. ¡Aguántate un poquito más, la recompensa viene!

7. En las bienaventuranzas Jesús honró a aquellos que no reciben honra de acuerdo a los conceptos del mundo: los pobres, los enlutados, los hambrientos, los perseguidos. Les dijo que su vida no pasaba desapercibida a los ojos de Dios.

8. El peligro de la vida americana, con lo poco que alcanzamos a tener, es hacernos olvidar nuestra condición anterior. Si las bienaventuranzas te suenan extrañas, es posible que ya te hayas acomodado olvidando tu vida de sufrimiento.

9. Para los cristianos en jaulas esperando su turno para ser lanzados al circo romano y enfrentar las fieras salvajes, la promesa de la recompensa eterna en el futuro era una fuente de esperanza.

10. Para los esclavos negros del siglo XIX, su música describió su insatisfacción con este mundo y añoraban por un mundo mejor, por el cielo.

11. Cuando visito el abrigo de la ciudad para indigentes, puede notarse una marcada diferencia entre los que son creyentes y los que no lo son. Ambos, materialmente hablando, están en la misma condición. Los creyentes, sin embargo, poseen cierta mirada, cierta sonrisa, cierto optimismo que los otros no poseen.

12. Notamos con cierta nostalgia y vergüenza cómo la devoción cristiana es mayor en los países pobres que lo que es aquí en los EE.UU. Es difícil encontrar iglesias vacías en sus cultos de domingo, miércoles, viernes, y por supuesto, Sábado todo el día.

14. ¿Por qué? Porque las experiencias de la vida presente los hace afianzarse de las recompensas futuras y buscan a Dios con mayor devoción. Nosotros en Norteamérica hemos comenzado a olvidar lo que era la vida allá.

B. “Bienaventuranzas” revertidas: El segundo nivel en que podemos entender las Bienaventuranzas es reconociendo que Dios revierte aquello que este mundo considera bendiciones y bendice a los que padecen.

1. Debemos aclarar que existe un peligro cuando interpretamos las bienaventuranzas como recompensas futuras para aquel que padece en el presente.

2. Algunos predicadores bien intencionados ofrecen al pueblo recompensas futuras como si todas las promesas ofuscadas del presente no tuvieran más remedio aquí en la tierra..

3. Las bienaventuranzas nos dicen que es lo que podemos esperar del reino futuro de Dios, pero también ofrecen promesas para el reino de Dios en el presente; y cómo es que Dios invierte los papeles de aquellos que el mundo reconoce como “bienaventurados.”

4. J. B. Phillips parafraseó las Bienaventuranzas como se aplican al mundo:

a) Bienaventurados los esforzados porque alcanzan altos puestos en el mundo.
b) Bienaventurados los de caparazón duro porque nada en la vida los lastimará.
c) Bienaventurados los que se quejan y reclaman porque siempre conseguirán las cosas como las quieren.
d) Bienaventurados los satisfechos porque nunca se preocuparán por sus pecados.
e) Bienaventurados los que tratan a los otros como esclavos porque siempre alcanzarán lo que buscan.
f) Bienaventurados los sabios porque siempre tienen una respuesta lista.
g) Bienaventurados los peleoneros porque son los que más llaman la atención.

5. Esto es precisamente lo que los griegos y judíos hacían; “bienaventurado” o “suertudo” el hombre con hijos obedientes, el hombre que tiene mujer sumisa, el que tiene amigos entre los ricos.

6. Jesús vino y puso las bienaventuranzas griegas y judías al revés. Varias escenas en el NT describen el tipo de personas que impresionaron a Jesús:

a) La viuda que puso sus dos últimas monedas en el receptáculo de ofrendas del templo.

b) Un colector de impuestos deshonesto tan lleno de ansiedad al punto de treparse en un árbol para ver mejor a Jesús.

c) Un niño anónimo que entregó su almuerzo y una mujer con una lista de cinco matrimonios infelices.

d) Un mendigo ciego, una mujer adúltera, un leproso.

7. Una buena casa, un buen carro, logros en la vida pueden impresionar a otros, pero son las cosas que muchas veces sirven de obstáculos para entrar al reino de los cielos.

8. “Bienaventurados los pobres en espíritu,” dijo Jesús. Quiso decir, “bienaventurados los desesperados, los que sienten que todas las puertas se les han cerrado y no tienen a nadie más a quien acudir sino a Dios.”

9. El que sufre, el que llora, el que tiene hambre, el necesitado o carente, tiene una ventaja sobre los demás. Son dependientes en Dios. La dependencia en Dios es la puerta para el reino.

10. La persona que se siente carente tiene ventajas sobre los demás porque:

a) La persona que reconoce su carencia siente urgencia de ser redimido.

b) La persona que reconoce su carencia siente la necesidad de depender en Dios.

c) La persona que reconoce su carencia deposita su seguridad no en cosas.

d) La persona que reconoce su carencia no posee un exagerado sentido de importancia ni el deseo de proteger su privacidad. Se abre fácilmente a los demás.

e) La persona que reconoce su carencia espera poco de la competencia y mucho de la cooperación.

f) La persona que reconoce su carencia sabe distinguir entre necesidades y deseos.

g) La persona que reconoce su carencia sabe esperar pues la experiencia le ha provisto de la paciencia necesaria.

h) Para la persona que reconoce su carencia los temores son realistas y menos exagerados, pues ya saben como sobrevivir sin mucho.

i) Cuando la persona que reconoce su carencia escucha el evangelio suena como buenas nuevas y no como una demanda o un regaño. Y responde al evangelio sin temor de abandonar lo que el evangelio pide, pues nunca ha sabido aferrarse a cosas materiales.

III. Conclusión

A. En resumen, la persona que reconoce su carencia se encuentran en la mejor posición de recibir la gracia de Dios. En su estado de necesidad, dependencia e insatisfacción con esta vida, le da la bienvenida a la don gratuito del amor de Dios.

1. Los que no sienten necesidad de nada no sienten la urgencia de ser redimidos. Depositan su confianza no en Dios sino en sus cosas. Se encuentran en la condición descrita por Juan en el Apocalipsis (3:17), “Porque dices: ‘Soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad’; y no sabes que eres un miserable y digno de lástima, y pobre, ciego y desnudo...”

2. ¿Cómo puedo saber si soy una persona que reconozco mi carencia o me siento satisfecho? Pon “yo” en cada frase:

a) Yo siento la urgencia de ser redimido.

b) Yo siento la necesidad de depender en Dios.

c) Yo no deposito mi confianza en cosas.

d) Yo no poseo una exagerado sentido de importancia ni de privacidad. Me abro fácilmente a los demás.

e) Yo no se como competir, prefiero la cooperación.

f) Yo se distinguir entre necesidades y deseos.

g) Yo se como esperar pues la experiencia les ha provisto de la paciencia que nace de la dependencia.

h) Para mi los temores son realistas y menos exagerados, pues se como sobrevivir sin mucho.

i) Cuando yo escucho el evangelio me suena como buenas nuevas y no como demandas.

j) Yo se como responder al llamado del evangelio sin temor a abandonar nada, pues nunca ha sabido como aferrarme a las cosas materiales.

3. El reino de los cielos promete revertir las cosas comenzando hoy, pues las esperanzas de hoy se anclan en las promesas del futuro. Somos bienaventurados por la ventaja que tenemos sobre aquellos que cuando esta vida termine lo que tendrán será solo cenizas.

4. Somos bienaventurados porque estiramos nuestra mano hacia Dios en necesidad. Los seres humanos no admitimos fácilmente nuestro estado de dependencia, pero cuando la hacemos entonces es cuando el reino de los cielos “se ha acercado...”

5. ¿Es real para ti? ¿Quieres aceptarlo hoy? Oremos...