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El Espíritu
Santo - 2 I. Introducción A. Jesús, como fue leído en la lectura bíblica, usó al viento como ilustración del misterio y el poder del E. S. Permítanme leer de nuevo Juan 3:8-9, “El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; pero no sabes ni de dónde viene ni a dónde va. Así es todo aquel que ha nacido del Espíritu. Respondió Nicodemo y le dijo: --¿Cómo puede suceder eso?” 1. Es esta pregunta de Nicodemo a la cual responderemos en el proceso de esta serie sobre el E. S. Inclinemos el rostro para un rápido telegrama a nuestro Señor y Rey: - Amado Padre, esta mañana estudiaremos sobre tu Santo Espíritu. Es posible, Señor, que no podamos comprenderlo en todo su misterio, pero una cosa sí estamos seguros: podemos sentir y experimentar sus efectos para que nos puedas controlar y hacernos el pueblo que tú quieres que seamos. Habilita ese poder hoy. En el nombre de Jesús, amén. 2. ¿Les gusta el viento? Depende de las circunstancias. Pregúntenle a los que navegan en barcos o planchas veleras si les gusta el viento. Sin el viento no se pueden impulsar los voladores de ala-delta (los que vuelan sin motor). Ellos adoran al viento. 3. No me gusta el viento cuando estoy dentro de una carpa y la sacude al punto de arrancar las estacas. No me gustó el viento en los cañones de Arizona y Utah que sacudía la van cargada, especial-mente cuando pasaba un trailer y nos sacudía con violencia. 4. No me gustan los vientos de Santa Ana porque son secos y destructores. De niño crecí en el estado de Sonora. Por lo menos una vez por año sopla el llamado “viento negro.” Son tormentas de arena capaces de lijar carros y dejarlos listos para una nueva pintura. 5. De niño esos vientos me aterrorizaban. No importa cuanto cubriéramos las rendijas de puertas y ventanas, el zumbido del viento y la arena que se colaba me causaban pánico. 6. ¡Ah, pero pregúntenme si me gusta el viento cuando sopla a mi espalda en la carretera y empuja el carro! ¡Cuánta satisfacción produce cuando sopla como brisa en un día caluroso! ¡Amo al viento cuando me acuestas en una hamaca debajo de una palmera con un coco bien frío! 7. ¡Cuánto me gusta el viento de mi ventiladorcito a mi espalda cuando me encierro en esa oficina a 90 grados! B. ¡Ah, qué rico es el viento cuando el sol calienta mientras esperas por una hora para cruzar la línea en la frontera de Mexicali! Con razón Jesús usó el viento como símbolo para el explicar el poder y la obra del Espíritu Santo. 1. Un día me enseñaron que para entender la obra del E. S. debemos comenzar en el libro de Génesis. Aunque hay mucho en los primeros siete capítulos, nos transportamos al capítulo 8. 2. Génesis 8 nos habla de los días que Noé y su familia pasaron en el arca después del diluvio. Veamos Genesis 8:1, “Dios se acordó de Noé y de todos los animales y todo el ganado que estaban con él en el arca, e hizo soplar un viento sobre la tierra, y las aguas disminuyeron.” 3. “Dios hizo soplar
un viento y las aguas disminuyeron” o “decrecieron”
dice otra versión, ó “comenzaron a bajar ó
descender.” 4. O sea, las aguas que trajeron la destrucción a la tierra por la maldición de Dios sobre la empedernida humanidad, ahora están en paz gracias a un viento enviado por Dios. No sé si te puedes imaginar los vientos feroces que azotaban las aguas donde navegaba Noé y familia en el arca. Aguas que brotaron repentinamente debajo de la tierra y cayeron del cielo. 5. De acuerdo a los guardabosques del Park Nacional Sión en el estado de Utah donde acampamos la semana pasada, cuando cae un torrencial sobre los cañones, el pacífico río “Vírgen” de repente se convierte en un torrencial capaz de llevarse grandes rocas, troncos y, obviamente, matar a cualquiera que sea sorprendido a su paso. 6. Ese poder indomable del agua, dice Génesis 8:1, es repentinamente apaciguado por “un viento” que, de acuerdo a Moisés, Dios hizo soplar sobre las aguas. El furor de las aguas de repente quedó calmo por el poder de Dios al mandar “un viento.” II. El enigma del viento A. Hay algo muy extraño aquí que me gustaría descifrar. Un viento feroz fue lo que produjo la tormenta que causó el diluvio. Fue un viento de Dios que destruyó a los inconversos, a los no arrepentidos pre-diluvianos. 1. Si fue un viento producido por Dios lo que causó la tempestad, ¿cómo es entonces que “un viento” viene a apaciguar las aguas después del diluvio? Viento, por lo menos como lo conocemos, no apaga la tempestad, por lo contrario, la aumenta. 2. Gen 8:1 describe “un viento” produciendo paz. Es un viento producido por Dios. La palabra “viento” aparece 119 veces (en la versión Valera del 95). No vamos a ver a cada versículo, pero quiero que notemos algo peculiar acerca del viento. 3. En Éxodo 14:21 un fuerte viento oriental hizo que el Mar Rojo se partiera en dos y el pueblo de Israel cruzó en seco. Viento producido por Dios para librar a su pueblo. 4. En Éxodo 15:10 dice que el mismo viento de Dios fue el que destruyó a los egipcios. Un viento que protege y salva a los hijos de Dios y al mismo tiempo es viento destructor de impíos o los que viven lejos de Dios. B. Viento como medio de destrucción y viento como medio de salvación. ¿Cómo aplicaríamos esto al E. S.? El Espíritu de Dios no solo nos saca del “Egipto,” representativo del pecado, sino que nos libra de todo tipo de furia que la vida trae. Nos permite cruzar por encima de obstáculos aparentemente inquebrantables, y aquí nos tiene, semana tras semana, día tras día, guiando, produciendo paz. 1. El viento del Espíritu abre el camino del mar de la vida; lo que parece imposible, de repente el Espíritu, el viento de Dios, lo abre y te dice, “pasa hijo/a, esta es tu salida, este es tu éxodo.” 2. El Espíritu de Dios es quien calma tormentas. ¿Tuviste algún problema, alguna lucha esta semana? ¿Alguna tentación?, ¿alguna duda? ¿Pasó por tu mente cuán miserable es la existencia humana? 3. Ayer tal vez pensaste que mañana tendrías un día de sosiego, pero retornando la nueva semana arrastrarías con las mismas tormentas. Quiero decirte que Dios quiere abrir hoy tu mar, calmar tu diluvio, quiere apaciguar tus tormentas C. El Salmo 18:10 describe el control que Dios tiene sobre el viento que muy bien puede representar al E. S. obrando: “Cabalgó sobre un querubín y voló; voló sobre las alas del viento.” Este texto en su contexto, David siendo perseguido por Saúl. Cuando David escribe este Salmo describe la velocidad con la cual Dios responde a sus hijos cuando claman a él. 1. ¿Cuán cerca crees tú que está el E. S.? ¿Cuán rápida crees tú es la respuesta de Dios cuando lo llamas? Hay un “viento” que viene en tu auxilio cuando clamas, Dios. Hay un “viento” que atormentará tu vida cuando te alejas de él. 2. El viento en la Biblia es siempre usado para referirse a la presencia del omnipotente Dios actuando en todos los aspectos de la vida humana. Lejos de Dios, cerca de Dios, el “viento” estará siempre allí o para auxiliarte o para sacudirte. Depende de ti como quieres que Dios use ese viento en tu vida. 3. Yo prefiero experimentar la paz, la tranquilidad, la armonía del “viento” de Dios y yo sé como obtenerlo: pidiendo por él, rogando a Dios que envíe ese “viento” celestial. 4. El E. S. le habló a Elías a través de un viento suave. El E. S. trae calma y tranquilidad en medio de la tormenta. Muchas veces Dios apacigua las tormentas; pero hay otras veces en que Deja las tormentas rugir y apacigua a sus hijos con su Espíritu. 5. Juan 3:8-9, “El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; pero no sabes ni de dónde viene ni a dónde va. Así es todo aquel que ha nacido del Espíritu. Respondió Nicodemo y le dijo: --¿Cómo puede suceder eso?” 6. Este es el indicio a la respuesta de la pregunta hecha por Nicodemo: “¿cómo puede suceder esto?” “Probad y ved.” 7. Oremos…
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