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El Espíritu
Santo – 4 I. Introducción A. Bienvenidos a un tema más de la serie sobre el Espíritu Santo. Hay muchas preguntas para responder a través de esta serie. Si tienes cualquier inquietud sobre el tema, te insto a que no te pierdas cualquiera de ellos. Si lo llegas a perder, podrás leerlos (sin emoción de la palabra predicada) en la página electrónica de la iglesia. 1. ¿Por qué hay tantos creyentes que viven vidas derrotadas? ¿Por qué hay tantos que viven de derrota en derrota a la tentación? ¿Por qué hay tantos que son incapaces de testificar por Cristo? 2. La mayor necesidad individual y colectiva de cada iglesia es un despertar espiritual. Esto solo se alcanza con el bautismo del E. S. Solo el E. S. puede crear el verdadero reavivamiento y renovación de vida. 3. Filipenses 2:15 dice que todo creyente debe ser “luminaria para el mundo en medio de una generación perversa.” No podremos ser luces sin que arda dentro de nosotros el poder del E. S. 4. Zacarías 4:6 nos advierte que “… No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.” Ezequiel 37 nos habla de una visión (veremos más sobre esto en el próximo tema) donde Dios pregunta (v. 4), “¿Vivirán estos huesos?” Ezequiel responde, “Señor, tú lo sabes.” 5. Dios es quien produce vida en huesos secos. El Espíritu de Dios les dio aliento y los transforma en un ejército. Sin el E. S. somos como huesos secos, inertes, desganados, decaídos. Los huesos secos no apestan, pero tampoco tienen vida. B. Si alguna vez ha habido la necesidad del E. S. es ahora. Solo el E. S. puede despertar huesos secos. En la situación más horrible de tu vida, Dios es capaz de reavivarla con su Espíritu. Solo el Espíritu de Dios es capaz de alentar y dar nuevo vigor al cuerpo de Cristo, a la iglesia. 1. El mundo será alcanzado por creyentes que son poseídos por el E. S. Lo necesitamos hoy. Ahora es el momento para la renovación espiritual. 2. Hay un antiguo reloj solar entre las ruinas mayas de México que dice, “es más tarde de lo que te imaginas.” Pablo dice, “Ahora es la hora de levantarnos del sueño…” (Romanos 13:11-12). 3. Si alguna vez hemos de estudiar
la Biblia… II. Ocho efectos de un reavivamiento del Espíritu A. Una nueva visión de la majestad de Dios. Los creyentes de hoy no ven más a Dios en toda su santidad. Vienen a la iglesia, comienza la hora de la adoración y continúan platicando, saliendo y entrando, como si nada de importancia estuviera aconteciendo. 1. El individuo carente del Espíritu no siente el deseo de entrar en su presencia. Uno de los efectos de ese Espíritu es atraerte a la santa presencia de Dios en la adoración pública y la devoción personal. B. Una nueva visión sobre lo terrible que es el pecado. No podemos reconocer lo horrible de nuestra situación a no ser por la indicación del Espíritu. 1. La reacción que el creyente tiene ante la realización de la presencia del Espíritu es la misma de Isaías 6:5, “Entonces dije: "¡Ay de mí que soy muerto!, porque siendo hombre inmundo de labios y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos”. 2. Cuando el Espíritu indica nuestra falta de fe, vemos nuestro pecado y falta de fe como realmente es, Lucas 5:4-8, - “Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: -- Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. 5 Respondiendo Simón, le dijo: -- Maestro, toda la noche hemos estado trabajando y nada hemos pescado; pero en tu palabra echaré la red. 6 Cuando lo hicieron, recogieron tal cantidad de peces que su red se rompía. 7 Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca para que acudieran a ayudarlos. Ellos vinieron y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. 8 Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: -- Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.” C. Una nueva visión sobre mi necesidad de arrepentimiento. “¿Qué debo hacer para ser salvo?”, fue la pregunta espontánea de aquellos que se encontraron con Cristo. ¿La respuesta? Arrepiéntete. Reconoce tu carencia espiritual. Echa a arder la llama que una vez ardió en ti. D. Una nueva visión sobre la salvación. Hay una marcada manifestación externa en la diferencia que hace la presencia de Cristo en el corazón. Hay alegría en el alma, a pesar de las circunstancias de la vida. Cuando Felipe predicó en Samaria, dice Hechos 8:8 que “había gran gozo en aquella ciudad.” 1. Cantamos “gran gozo hay en mi alma hoy, pues Cristo me salvó…”, pero en la vida diaria no experimentamos ese gozo, no lo experimento en la adoración pública. Si de repente descubriera que no hay cielo ni infierno, continuaría siendo cristiano por la diferencia que el Espíritu produce en la alegría de vivir. E. Una nueva visión sobre mi papel en la evangelización. Cuando la voz de Dios identificó a Jesús como el “hijo amado”, dice Juan 1:36-37 que dos de sus discípulos inmediatamente comenzaron a seguirle. 1. Cuando Andrés descubrió que Jesús era el Mesías, corrió a contárselo a su hermano Pedro (Juan 1:40-45). 2. El E. S. te es dado para testificar. San Francisco de Asis dijo, “testifiquemos siempre por el Señor y solo cuando sea necesario usa tus palabras.” F. Una nueva visión en el amor por el prójimo. El amor producido por el E. S. me hace ver a todas las criaturas de Dios como dignas de mi amor, por más repugnantes que se porten. 1. Cuando una persona critica, habla de los otros, hace comentarios negativos de esto o aquello, está revelando cuán pobre es su alma de la presencia del E. S. 2. Cuando los escuches, no lo critiques más ni lo juzgues mal porque dijo aquello, o se porta así. Quién sabe por lo que estará pasando su alma. Lo que necesita es amor y yo voy a dárselo. Hay un interés personal por el que sufre, por el que llora. G. Una nueva visión sobre el uso de mis dones y talentos para el Señor. Nuestra vida y servicio deja de ser ordinaria. Va mucho más allá que sentarme a calentar una banca el sábado por la mañana. La vida se ve marcada por un anhelo de ver dónde puedo servir. Cuando me piden, “nunca lo he hecho, pero con la ayuda de Dios lo voy a hacer…” H. Una nueva visión a la necesidad de vivir en subordinación a Dios. “No sé, Señor, que hacer, indícame, por favor. Dime si esta es tu voluntad sobre esta compra, esta relación, esta carrera, este empleo, este cambio de ciudad…” 1. La vida se torna dócil a la censura, la amonestación, a la instrucción, a la regeneración del Espíritu. El E. S. no debe resistido ni tentado, ni sofocado, ni insultado ni blasfemado. 2. El Espíritu da libertad al que se siente preso, dirección a los que quieren hacer la obra de Dios, discernimiento a los que quieren enseñar a otros a seguir a Cristo, poder para el decaído y fruto en el servicio fiel. 3. El Espíritu revela las cosas de Cristo, nos enseña a emplear la Espada del Espíritu, nos guía en toda verdad, nos enseña como debemos responder a los enemigos de Dios, nos da acceso al Padre, traduce nuestras oraciones. 4. Con todo eso, ¿todavía lo resistes? III. Conclusión A. Ningún pastor por más brillante, ni un evangelista por más elocuente, ningún maestro de Escuela Sabática por más habilitado que sea, jamás podrá producir ningún resultado a menos que lo haga por el E. S. ¿Cómo puedo recibir ese Espíritu esta noche?: 1. Admite tu pobreza espiritual. 2. Confiesa lo que viene impidiendo tu avance y arrepiéntete. 3. Renueva tu decisión de buscar a Dios con todo el corazón todos los días, antes y al concluir tu día de faenas. 4. Disponte a ser obediente. B. Una vida espiritual mediocre producirá frutos mediocres. Para dejar esa vida, necesitamos disponernos a ser usados por el Espíritu de Dios. 1. ¿Por qué? Porque creemos en el desafío que Pedro nos deja, 2 Pedro 3:13-18, - “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. 14 Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz. 15 Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, 16 casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición. 17 Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. 18 Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.” 2. Oremos
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