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El Espíritu
Santo – 5 I. Introducción A. ¿Tuviste victorias esta semana después de recibir el bautismo del E. S. la semana pasada? ¿Vio tu mujer algún cambio? ¿Vieron tus hijos algún cambio? ¿Notaron algo diferente tus colegas de trabajo, tus colegas de estudio? 1. No hay mayor testimonio a favor de la verdad que el ver el testimonio viviente, el testimonio andando de una vida que ha sido tocada por el E. S. 2. Cuando un hermano me llama y me dice, “pastor, no lo va creer, pero mi esposa por la primera vez…” U otra hermana que me llama, “no sé de qué habló mientras las mujeres nos encontrábamos orando o no sé si fueron nuestras oraciones en el campamento, pero mi esposo…” 3. No tengo acceso a sus colegas de trabajo, pero quiero pensar que si pudiera escuchar de ellos, más de uno me diría que vio algo diferente en Ramón, en Sofía, en Federico, en Consuelo esta semana. B. Es muy deprimente descubrir como puede un cristiano, fiel, entregado a su iglesia, guardador de la ley, observador del sábado, esperanzado en la Segunda Venida, sincero, gente buena, pueda ser tan ignorantes en cuanto a la persona y la obra del E. S. 1. Para miles de adventistas el E. S. es una enigma, un ser extraño. Cuando llego a escuchar hablar de él me perturba escucharlos hablar del E. S. siempre en términos futuros: “vendrá con la ‘lluvia tardía’”. 2. Es mi creencia que muchos de los fracasos espirituales, personales y colectivos, se deben al hecho de haber postergado la venida del E. S. 3. Cuando me refiero a fracasos espirituales es eso mismo, no fracasos numéricos ni institucionales como bautismos, aumento del diezmo, construcciones de templos y escuelas; me refiero a las evidencias de nuestras deficiencias espirituales. 4. “Algo nos falta,” escuchamos decir. Escuchamos a algunos preguntar, “¿por qué no hay ánimo?” B. “Nos falta algo.” Creo que tienen razón, nos falta algo: El derramamiento del E. S. Me parece que las cosas continuarán igual hasta que paremos de ponerlo siempre en el futuro. 1. Hablamos siempre sobre la promesa del E. S. Creo que esa promesa no servirá en el futuro a menos que sea una realidad en el presente. - La promesa del E. S. es algo que pocas veces se medita. El resultado solo será lo que se puede esperar: sequedad espiritual, oscuridad espiritual, decadencia espiritual y muerte. Asuntos de menor importancia ocupan nuestra atención, y el poder divino necesario para el crecimiento y prosperidad de la iglesia, que traería a todos tantas bendiciones, está ausente, aun cuando ha sido ofrecido en infinita plenitud.” 8T21 2. Aun cuando la “lluvia tardía” será una realidad, lo será solo para aquellos que conozcan los efectos de la “lluvia temprana,” la que viene al creyente en el presente, hoy. 3. El énfasis futuro sobre la venida del E. S. muchas veces es tomado de profetas del A. T. que hablaban en términos futuros, incluyendo la profecía de los huesos secos que fue leída por Jessy esta mañana. A Ezequiel Dios le afirma (en términos futuros) que esos huesos vivirán, 37:14, a) “Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová”. b) Isaías 44:1-4, “Ahora pues, oye, Jacob, siervo mío, y tú, Israel, a quien yo escogí. 2 Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y tú, Jesurún, a quien yo escogí. 3 Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos; 4 y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas.” c) Joel 2:28 - 3:1, “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. 29 Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días. 30 Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo. 31 El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová. 32 Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo.” C. Por causa del lenguaje futurístico estas profecías han sido pospuestas siempre más adelante por las generaciones de creyentes. Aunque seguramente se cumplirán otra vez, no nos hemos dado cuenta es que su primer cumplimiento ya sucedió. Ese cumplimiento hizo la presencia del Espíritu una realidad presente. ¿Cuándo? 1. Isaías 11:1-3, “Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. 2 Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. 3 Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos…” 2. Juan 1:12, “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” 2. Con la venida del Mesías Dios cumplió la promesa del Espíritu, una promesa que parecía tan ilusoria en los tiempos de Ezequiel, Isaías y Joel. Con el trauma del exilio era inevitable que los judíos preguntaran: “¿dónde está el problema? ¿Quién o quiénes tienen la culpa por lo que nos está sucediendo? 3. El pueblo judío comenzó a buscar la solución a su problema en la observancia de la letra de la ley pensando que sus problemas acontecían porque la ley había sido descuidada, se dedicaron al estudio y a la observancia obligatoria, de todo lo que Moisés escribió. 4. Los profetas, por otro lado, comenzaron a predicar la observancia del espíritu de la ley, el comportamiento en relación de los unos hacia los otros, a) Miqueas clama, “oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios” (6:8). b) Ezequiel dice, “Pero éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo” (31:33). 5. A los judíos no les gustaba escuchar tales palabras de parte de los profetas. La voz de la profecía no era bienvenida ¿Su reacción? Los perseguían y en algunos casos los mataron. 6. Cuando los exiliados se dieron cuenta que Jeremías andaba todavía por allí apuntando sus pecados cuando debería estar en la prisión lo buscaron para matarlo. Para ellos Jeremías era un fanático, extremista por no enfatizar la ley sino por hablar del Espíritu II. Más ley, no Espíritu A. Varias décadas después del exilio, con el creciente énfasis en la observancia de la ley, la Torah; los escritos de Moisés, llegaron a representar la máxima revelación divina. Cualquier noción sobre el E. S. atraía sospechas. 1. Pretender poseer el Espíritu de Profecía, o sea, cualquiera que se dijera ser profeta corría peligro de vida. Viene, por tanto, un largo período de 400 años en la que Dios no habló a través de profetas. 2. Ese período es llamado “los siglos silenciosos”, los judíos lo llaman el “período del segundo templo”, o también es conocido como “el período intertestamentario” por quedar entre los dos testamentos. 3. Durante esos 400 años hubo actividad literaria judía, solo que los autores escribían bajo pseudónimos, los denominados “pseudoepígrafos.” Era peligroso identificarse. En ese período nacen los libros no canónicos de la Biblia Católica: los apócrifos.
1. 4. La Torah fue magnificada.
Uno de los libros del período, Jubileo 1:27, dice que la
ley no fue comunicada por el Espíritu de Dios sino por ángeles,
con el propósito de minimizar la función del Espíritu. 3. Podía preguntar, “¿qué no debo hacer en sábado?”, una respuesta era dada. Esa misma pregunta podía ser hecha por otro judío a otro rabí o maestro, y todas las respuestas circulaban como interpretación oficial. 4. A veces algunos rabinos disentían en sus respuestas, era cuando los grandes debates se producían. Tengo conmigo en un solo compendio la tradición judía de 400 años compilado cerca del año 200 d. C. Son conocidos como los escritos “sabios” judíos: la Mishnah. 5. Ley, ley y más ley. Hablar del Espíritu era algo empañado. Este es el padrón inevitable del legalismo, se basa en un sistema cerrado. Razona así, “está escrito en el Manual de Iglesia… Eso es lo que dice la profetiza.” La letra es codificada porque es algo concreto. 6. El legalismo sospecha de todo lo que parezca nuevo o diferente. La brisa refrescante del E. S. es rechazada. Cuando aparezca “la lluvia tardía” también la rechazarán porque son incapaces de identificar “la lluvia temprana.” III. Conclusión A. Nosotros enseñamos
que Joel 2:28 - 3:1 tuvo un cumplimiento parcial y que se cumplirá
en su totalidad en el tiempo del fin. 2. Hay algo deprimente sobre la visión de Ezequiel 37 sobre los huesos secos y hay algo que me anima. 3. Me deprime el hecho del estado muerto de miembros del remanente: son huesos secos. Los huesos de un muerto los puedes tener en tu casa pues no apestan, te pueden asustar, pero no apestan. a) Los huesos representan un estado de inercia, de indiferencia, de rutina. No hay vida, no hay actividad, no hay acción, no se recibe respuesta de huesos secos. b) Hay pastores y ancianos que desgastan su garganta gritándole a los huesos secos para que se levanten y hagan algo con su vida, hagan algo por Cristo, hagan algo por su iglesia, y nada acontece. c) ¿Saben una cosa? Nada pasa y nada va a pasar. A veces se levanta un poco de polvo después de una sacudida, pero como son huesos vuelven a quedar en paz. 4. Me anima el hecho de que Dios, fiel a su Palabra, los huesos secos pueden vivir. No por los regaños del pastor o de los ancianos, sino por el poder del E. S. de Dios, pues solo Dios es capaz de volver a dar vida a “huesos secos,” a dar sabor a vidas desabridas, a vidas sin significado. 5. Huesos que se han calcificados por el tiempo, el Espíritu de Dios puede volver a retomarles vida, hacer que la sangre vuelva a circular. B. El Espíritu de Dios ordena que su imagen sea restaurada haciéndonos miembros de la familia real. La esencia de la misión del E. S. es levantar a la persona de una vida ordinaria a una vida extraordinaria. Este es el poder del Evangelio. El E. S. te levanta de una vida espiritual mediocre a una vida espiritual de excelencia. 1. Ezequiel 37:14, “Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová.” “Espíritu” es la palabra ruach; el mismo Espíritu que le dio forma a la tierra desordenada y vacía de Génesis 1. 2. Ruach es Dios en acción, de forma sobrenatural haciendo algo maravilloso de la nada, de lo que no existe. El E. S. es quien ejecuta esa acción. El E. S. no es como un cono de nieve o una paleta que me saboreo por unos momentos durante un culto y luego se desvanece, el E. S. quiere hacerse permanente en tu vida sábado, domingo… 3. El E. S. quiere bautizarte para transformarte, para hacer de tu hogar un pequeño cielo en la tierra, para darte fuerza para el servicio, para moldear tu carácter, para que ames al que no se deja ser amado. 4. Si no recibiste el Espíritu de Dios la semana pasada, recíbelo hoy. 5. Oremos…
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