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El Espíritu
Santo – 6 I. Introducción A. En el culto matutino que dirijo los viernes a las clases de quinto y sexto grado en la academia, cierta vez toqué el tema del Espíritu Santo. Les hice la pregunta: “¿quién puede explicarme lo que es la electricidad?” 1. A esa edad los niños levantan la mano antes de saber de lo que se trata la pregunta, así que varias manitas se levantaron. Escogí a un niño a quien llamaremos Jaimito: 2. “Dime Jaimito, ¿qué es la electricidad?” Jaimito comenzó a rascarse la cabeza y respondió: “anoche lo sabía, pero se me olvidó.” Todos los 40 niños soltaron la risotada. 3. Ahora les pregunto a ustedes, ¿qué o quién es el E. S.? No quiero que alguien me responda: “anoche lo sabía, pero se me olvidó.” B. Oremos… El Credo de los Apóstoles, creado por la Iglesia Católica, contiene la lacónica expresión: “Creo en el Espíritu Santo”, pero si le preguntas a un católico qué quiere decir eso, creo que no podría responder. 1. Y si te pregunto a ti, ¿sabrías responder? ¿Quién es el E. S.? De todos los temas religiosos, la doctrina del E. S. ha tomado más énfasis en los últimos años que cualquier otro. Parece ser el común denominador del movimiento carismático. 2. Cuando hablamos de este
movimiento no nos referimos a la expansión global de iglesias
de orientación pentecostés que proliferan al derredor
del mundo, sino a toda iglesia que ha adoptado cultos carismáticos,
esto incluye iglesias católicas y protestantes. II. ¿Quién es el E. S. A. El formato para el estudio de esta noche es de un estudio bíblico, una clase participativa. Tengo una infinidad de versículos que les voy a entregar en una hojita para que tú mismo vayas a casa y continúes compenetrándote con este tema. 1. Dios, en su Palabra, nos ha dado toda la información necesaria sobre la obra y la persona del E. S. La respuesta más segura que te puedo dar es que el E. S. es verdaderamente Dios y que es una persona. 2. Juan 14:26, “Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho.” 3. Estamos queriendo identificar al E. S. como persona, ¿qué palabra en este versículo lo identifica como tal?, ¡muy bien!, el pronombre personal “él.” A un objeto o una fuerza no se le refiere como “él”. 4. La palabra de Dios presenta al E. S. como una persona con emociones, con intelecto, con voluntad; así como con otros atributos tantos divinos como humanos. Descubramos las funciones divino-humanas del E. S. en los siguientes versículos. Busquemos una palabra o una corta frase: a) Habla, Apocalipsis 2:7;
Hechos 13:2. B. Cada una de las acciones y emociones del E. S. señalados por estos versículos son propios de un ser personal, no de un espíritu invisible como lo enseñan algunas iglesias. 1. El E. S. no es una fuerza impersonal como el magnetismo o un imán, es una persona con todos los atributos de la personalidad, pero no es solamente una persona, es también una fuerza renovadora, transformadora, poderosa, capaz de influenciar. 2. A lo largo de la Biblia se nos presenta al E. S. como un ser divino; como el mismo Dios. La Biblia le atribuye capacidades que son propiamente divinas: a) Es eterno, Hebreos 9:14. C. Analicemos un poco más este concepto del E. S. como Dios y tener la misma esencia del Dios creador. Tanto el A. T. como el N. T. testifican de la existencia de 3 en 1 al cual la teología le dio el título “Trinidad.” 1. La definición “Trinidad”, repugnante a muchos por hacer a la divinidad pluralista, tres Dioses, realmente defiende más el concepto de un único Dios, pues los cristianos somos “trinitarios,” no “unitarios”; los tres, Padre, Hijo y Espíritu Santo es uno, no tres. 2. Veamos como comienza la Biblia: Génesis 1:1, “en el principio creó Dios los cielos y la tierra.” La traducción “Dios” es correcta, es singular; no podemos hablar de “dioses.” 3. La versión original en hebreo, sin embargo, si fuéramos a traducirla literalmente no dice “Dios” sino “Dioses”; la palabra es Elohim: “En el principio Elohim creó los cielos y la tierra.” 4. En español, para que una palabra sea plural le añadimos “s” o “es”. En el hebreo se le añade “im”. Toda palabra que termina en “im” es plural. 5. Elohim es una “pluralidad de personas en la deidad” (Matthew Henry), pero sigue siendo una sola persona en esencia, propósitos, motivos, acciones, planes, deseos, etc. 6. Esa pluralidad la encontramos correctamente traducida en Génesis 1:26 cuando Dios (Elohim) dice “hagamos al hombre…” Otra vez la pluralidad la encontramos en Génesis 3:22, “Luego dijo Jehová Dios: "El hombre ha venido a ser como uno de nosotros…” 7. Dios (Elohim) vuelve a hablar en Génesis 11:6-7, “Y dijo Jehová: ‘El pueblo es uno, y todos estos tienen un solo lenguaje; han comenzado la obra y nada los hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. 7 Ahora, pues, descendamos y confundamos allí su lengua…’” 8. En Isaías 6:8, “después oí la voz del Señor, que decía: -- ¿A quién enviaré y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: -- Heme aquí, envíame a mí.” III. Conclusión A. Aunque la doctrina de la “Trinidad” es un término de la teología, su concepto aparece tanto en el N. T. con la clara definición del Padre, Hijo y el E. S., pero es el A. T., el que revela más claramente la triple función de un solo Dios. 1. Lo que distinguió al pueblo hebreo del resto de los pueblos de su tiempo fue su apego al monoteísmo (adoración de un solo Dios) y no al politeísmo (la adoración de múltiples dioses). 2. El movimiento carismático introduce al E. S. en el Pentecostés; un estudio cuidadoso de las Escrituras, sin embargo, nos muestra que el E. S. estaba tan activo en el A. T. como en el N. T. 3. El E. S. ha estado trabajando en el corazón del hombre desde la entrada del pecado. El E. S. te dice hoy, “no te dejaré ni te desampararé (Hebreos 13:5); “Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20). 4. Estos son los pensamientos que más nos estimulan en estos días tenebrosos en que vivimos, días en que las fuerzas del mal se desatan furiosamente contra nuestras familias, contra nuestros hijos con todo tipo de atracciones y tentaciones. B. Hemos visto que el E. S. es una persona, un miembro de la “Trinidad”. Perder de vista al E. S. persona y al E. S. poder es perder el poder para vivir, la fuerza para continuar, la alegría de vencer. 1. Si bien el Padre es la fuente de toda bendición, y el Hijo a través de quien se canalizan estas bendiciones, es el E. S. quien actúa en nosotros en forma viva y eficaz. 2. No hay nada de lo que Dios el Padre es que no sea del E. S. Todos los aspectos esenciales de la deidad pertenecen al E. S. 3. Como Dios podemos inclinarnos a él y adorarlo. Cuando oramos y clamamos a Dios estamos clamando a Elohim: Padre, Hijo y E. S. ¿Quién es el E. S.? ¡Es Dios! 4. Oremos al Señor pidiendo cada día su derramamiento, su presencia, su compañía, su poder transformador… |