I. Introducción
A. Era un día de primavera. No
una primavera común en lugares siempre soleados. Cuando la
primavera llega a ciudades del Este americano después de un
largo y frío invierno, explota en colores y en la variedad
de pájaros.
1. El cielo estaba absolutamente
azul. Una que otra nube de algodón cruzaba el horizonte de
tanto en tanto. Pero ese día sería diferente a todos
los días.
2. Un poco antes de ponerse el sol, cuando el cielo primaveral se
pone de color naranja, una pequeña luz fue detectada por los
radares de la base naval de Bethesda, estado de Maryland. La luz crecía
en intensidad aproximándose a grande velocidad hacia tierra.
3. El país fue puesto en
estado de alerta. Cuando los radares finalmente pudieron identificar
la misteriosa luz, era demasiado tarde. Antes de poner en órbita
cualquier dispositivo de intercepción, aquella luz ya había
caído a tierra.
4. ¿Qué era? Un misil
soviético SS13 había penetrado el espacio aéreo
norteamericano y caído sobre la ciudad de Kansas City. El misil
cargaba una bomba nuclear de una mega-tonelada. Destruyó en
cuestión de segundos una ciudad y sus alrededores que tomó
más de 100 años para construir.
5. La detonación fue como
una luz enceguecedora. Una bola de fuego anaranjada y amarilla de
un quilómetro de diámetro ardía en el centro
de la ciudad. La noche se hizo día. Los gigantescos rascacielos
cayeron como castillos de arena.
6. Los carros y todo lo que era metal
fue derretido como cera. Las florestas en los alrededores de la ciudad
fueron igual-mente arrasadas..
7. Una nube atómica en la
forma de un gran hongo apareció en el espacio. Una área
de 150 millas cuadradas quedó devastada. La ciudad en ruinas.
Más de un millón de muertos. Millares de heridos en
ciudades a una distancia de 200 millas.
B. ¿Un escenario apocalíptico?
Estas fueron las escenas de una película de Hollywood, "The
Day After" (El Día Después). En una encuesta hecha
con personas que asistieron a esa película, la mayoría
respondió que creían que así iría ser
el fin del mundo.
1. "Pero el día del
Señor vendrá como ladrón. Entonces los cielos
pasarán con grande estruendo; los elementos, ardiendo, serán
deshechos, y la tierra y las obras que están en ella serán
consumidas" (2 Pedro 3:10).
2. Una periodista americana (Evelyn
Messinger) en reacción a escenarios proféticos de Hollywood
escribió: "Ocasionalmente me pregunto si habrá
algún navío espacial que pudiera rescatarnos..."
II. ¡Será Jesús!
A. No, señorita periodista, no
hay ningún navío espacial que vendrá a rescatarnos
de la destrucción final, hay algo mucho mejor que un navío
espacial: ¡es Cristo Jesús!
1. Las amenazas nucleares entre
Rusia y los E. U. Acabaron. Irak amenaza ahora con bombas químicas
que matan sin destruir. Pero no serán ni bombas químicas
ni nucleares lo que traerán la destrucción de este mundo.
2. ¿Y ud. qué piensa?
¿Qué dijo Jesús sobre el tiempo del fin? "Mas
cuando oyereis de guerras y de rumores de guerras no os turbéis,
porque conviene hacerse así; mas aun no será el fin"
(Marcos 13:7).
4. Y si el fin no será cuando
haya guerras o rumores de guerra, ¿cómo será?
"cuando dirán, paz y seguridad, entonces vendrá
sobre ellos destrucción de repente, como los dolores a la mujer
preñada; y no escaparán" (1 Tesalonicenses 5:3).
5. Es precisamente en un ambiente
de paz que se presentará la mayor decepción para cristianos
no convertidos. Cuando piensen que todo está bien, ¡saz!
Llegó el fin.
6. Quien cree en el retorno de
Jesús no puede vivir ni en el miedo de una destrucción
nuclear, ni tampoco en el arrullo de un falso sentido de paz.
7. El cristiano vive entre la tensión
de una tarea que tiene que completar todavía en la tierra,
y la promesa que Cristo está por venir.
B. Durante mi estadía en
Brasil, tuve el privilegio de pasar cuatro semanas en la lancha Luzeiro
XXIII, una de varias lanchas Adventistas que navegan el río
Amazonas para atender las necesidades espirituales y físicas
de las tribus indígenas que viven en la ribera del río.
1. Desembarcar y dormir en cabañas
rústicas construidas por los hermanos para los visitantes de
las lanchas misioneras, a dos metros (6 pies) de tierra para evitar
inundaciones y animales que se arrastran, fue realmente una experiencia
sin igual.
2. Aquello es realmente un espectáculo
de la naturaleza. Después de ver el verdor de la floresta para
entonces irse a dormir entre ruidos de animales de todos tipos y el
arrullo de la corriente del río, es algo que no tiene comparación.
3. En cierto lugar había
una caída de agua, una variedad enorme de pájaros jamás
vistos en mi vida. Además del canto de los pájaros,
los ruidos de los monos y otros animales, existía el cariño
de los hermanos de la aldea, que en aquel lugar sumaban 26 adultos
y como 100 niños.
4. Me quedaría en ese lugar
de domingo a domingo dando conferencias, casando algunas parejas y
bautizando a los conversos. Aquello era un cielo en la tierra menos
dos cosas: (1) la comida (que en otra ocasión les cuento...
y...(2)
5. Al rayar el sol cada mañana
durante los nueve días que estuve allí me pareció
una pesadilla. El ruido incensante y piquetes de mosquitos que conseguían
infiltrarse en mi malla protectora, acababa reconciliando el sueño
cerca de las 2:00 AM.
6. El primer día, cuando
sentía que apenas me acaba de dormir, un poco antes de rayar
el sol, antes de las 5:00 AM, los hermanos me despertaron, los 26
adultos y un montón de niños, cantando himnos y gritando
al estilo indígena.
7. En pocos minutos todo quedaba
en silencio. Una media hora después escuchaba el ruido de hojas
secas de los mismos hermanos que regresaban, pero ahora en completo
silencio. Nadie platicaba ni cantaba.
8. "Para que tanto silencio
ahora si ya me despertaron," me pregunté a mí mismo.
Esto aconteció lunes, martes y miércoles. Me cubría
los oídos, pero... El jueves la curiosidad me ganó.
Me vestí temprano para seguir a los hermanos cuando pasaran
con sus cantos y sus ruidos alegres hacia el río.
9. ¿Porqué estos
hermanos iban con tanto entusiasmo, cantos y barullo, para luego regresar
en silencio? Me preocupé que esos hermanos Adventistas estuvieran
practicando algún ritual indígena contrario a las prácticas
cristianas.
10. Al principio me pareció
que mis temores se concretiza-ban. Vi a los hermanos arrodillarse
en la ribera del río permanecer arrodillados mirando hacia
arriba hasta que salía el sol. Me acerqué lentamente
y jalé al primer anciano, un indión como de 2 metros.
11. "¿Qué significa
esto, hermano?" "¿Qué cosa pastor?,"
me respondió aquel robusto y fiel hermano Adventista, "¿qué
ud. no espera la venida de Jesús? Todas las mañanas
venimos para ver si Jesús viene hoy. La biblia dice que vendrá
del Este. Mi padre venía aquí todos los días
hasta el día en que murió. El me traía desde
que yo era niño. Jesús no vino hoy, pero estaremos aquí
otra vez mañana. Tenemos la esperanza que él venga mañana."
III. El vendrá
A. ¿Cómo está
tu expectativa sobre la venida de Cristo? Nuestro grupo era pequeño.
Teníamos que mantenerlo pequeño para que no fuera detectado.
Allí estábamos nosotros muertos de miedo que alguien
descubriera nuestro escondite durante la persecución.
1. Aquellos eran verdaderos días
de sufrimiento que esperábamos Dios abreviara para ahorrarle
sufrimiento a su pueblo.
2. De repente comenzamos a sentir
la tierra rugir. Parecía que un tren se aproximaba. Pero no
era un tren, la tierra estaba templando de verdad.
3. "Y el séptimo ángel
derramó su copa por el aire; y salió una grande voz
del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho es. Entonces fueron
hechos relámpagos y voces y truenos; y hubo un gran temblor
de tierra, un terremoto tan grande, cual no fue jamás desde
que los hombres han estado sobre la tierra" (Apocalipsis 16:17-18).
4. Como si fuera una gran sandía
que se le cae a alguien de las manos, la tierra se abrió: "Y
el cielo se apartó como un libro que es envuelto; y todo monte
y las islas fueron movidas de sus lugares" (Apocalipsis 6:14).
5. La naturaleza parecía
enloquecida. Un sol enceguecedor apareció repentinamente a
media noche. Grandes rocas rodaban de las montañas destruyendo
todo lo que había en su camino.
6. En la distancia podíamos
ver un mar furioso cuyas olas era hasta de 50 pies de altura. Cuando
tocaban tierra arrasaban todo lo que había en su camino. La
vida en los grandes puertos fue destruida.
7. Del cielo caía fuego
y azufre. Un espectáculo raro, porque venía mezclado
con granizo. Lo que el granizo no destruía el fuego consumía.
Algunos sobrevivientes sin expresión en sus caras caminaban
como sonámbulos como buscando una piedra que los aplastara.
B. Había un grupo, sin embargo,
que en medio de toda esa calamidad se mantenía calmado y lleno
de paz. Ellos sabían que algo glorioso estaba por suceder en
cualquier momento.
1. Alguien grita, "¡es
Jesús! El corazón de aquellos quienes nos escondíamos
detrás de las rocas casi paró. Ha sido la esperanza
bienaventurada de muchas generaciones. En el oriente podemos ver una
pequeña nube como el tamaño de la palma de una mano.
2. Comienza a crecer en tamaño
y al aproximarse se hace cada vez más brillante. No hay radar
humano que pueda detectarla. No hay ninguna fuerza aérea que
pueda interceptarla. Nosotros sabemos lo que es.
3. Aquella nube crece tan grande
que llena la tierra de esplendor. Comenzamos a oír levemente
una melodía. ¡Es música celestial! El salmista
ya había predicho su venida: "Los carros de Dios son veinte
mil, y más millares de ángeles. El Señor entre
ellos..." (Salmo 68:17).
C. ¡Es Jesús! "Y
sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas
diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno entendía
sino él mismo. Y estaba vestido de una ropa teñida en
sangre: y su nombre es llamado EL VERBO DE DIOS.
Y los ejércitos que están
en el cielo le seguían en caballos blancos, vestidos de lino
finísimo, blanco y limpio. Y de su boca sale una espada aguda,
para herir con ella las gentes: y él los regirá con
vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor, y de
la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene
escrito este nombre: ¡REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES!"
(Apocalipsis 19:12-16).
1. Todos los que esperábamos
su venida gritamos casi a una voz, "éste es nuestro Dios,
le hemos esperado, y nos salvará; éste es Jehová
á quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en
su salvación" (Isaías 25:9).
2. El Príncipe de los cielos
abre su boca. Como dulces melodías que hacen eco en los pasillos
del espacio dice, "¡Despertad los que duermen en el polvo
de la tierra, despertad!" (Isaías 26:19).
3. El sonido de la trompeta es
oído. De repente, en aquellos lugares que tienen vida solo
el 2 de Noviembre, miles de tumbas comienzan a quebrarse en toda la
tierra y se levantan victoriosos los muertos que murieron en el Señor.
Miles de fieles se levantan en incorrupción.
4. Un ángel desciende a
gran velocidad y retira un corpecito de la tumba y lo pone en los
brazos de su madre. Era el bebecito que ella perdiera tantos años
atrás. La madre llora,, pero llora mucho de inmensa alegría.
Esa escena se repite miles de veces.
5. Todos aquellos que resucitaron,
juntamente con los que estábamos vivos. De repente sentimos
que estamos abandonando el suelo. ¡Sí, estamos volando!
"Porque el mismo Señor con aclamación, con voz
de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del
cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero:
Luego nosotros, los que vivimos,
los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las
nubes á recibir al Señor en el aire, y así estaremos
siempre con el Señor" (1 Tesalonicenses 4:16-17).
6. Mientras viajamos a través
de las galaxias de un universo infinito, Jesús nos muestra
sus manos cicatrizadas y dándonos un abrazo nos dice, "¡te
prometí que vendría otra vez!"
7. De repente una enorme puerta,
brillosísima, se abre e Jesús dice, "¡bienvenidos!
¡Finalmente en casa!"
IV. Conclusión
A. Jesús no vino hoy, pero
quizá venga mañana. Pero si no viene mañana,
¡él dijo que vendrá y no tarda ya!
1. El Señor vuelve pronto porque
hay tanta maldad.
2. El Señor vuelve porque
hay tanta enfermedad.
3. El Señor vuelve porque
hay tanto sufrimiento.
4. El Señor vuelve porque
él lo prometió...
B. ¿No quieres tú
ir con él? ¿No deseas acabar con el dolor y sufrimiento
de esta vida? ¿No sientes el deseo de encontrarte con tu Salvador?
Entonces ven a él.
1. "El que da testimonio de
estas cosas, dice: Ciertamente, vengo en breve. Amén, sea así.
Ven: Señor Jesús" (Apocalipsis 22:20).