Sabado 03 de Mayo, 2003
“Nadie sino el de corazón herido”
Texto: Lamentaciones 1:1-6
Lectura Bíblica: Salmo 147:2-12
Por Carlos C. Camarena

I. Introducción

A. El año 586 a.C., en las palabras de un historiador judío, es el año más triste en el calendario judío. En ese año cayó la tribu de Judá, Jerusalén y el templo fueron destruídos.

1. Como ratas en un barco que se hunde, los judíos huyeron hacia las montañas sólo para ser atrapados. Los babilonios tomaron al rey y le sacaron los ojos. El resto del pueblo judío fue llevado en cautiverio a Babilonia, la moderna Irak.

2. Fueron a parar en tierra extraña por 70 años. 70 años de soledad, tristeza, arrepentimiento. Allí lloraron amargamente.

B. Pedro Tchaikovsky fue un compositor ruso; un genio en la composición musical. Fue el primer músico ruso que se hizo internacionalmente famoso. Un hombre de gran talento, pero dado a una profunda depresión. Su vida era tan melancólica que sus amigos dudaban que llegara a la vejez.

1. Se casó hasta los 37 años. Su matrimonio duró pocas semanas. Los amigos pensaron que se iba a volver loco. Sin embargo, Tchaikovsky tenía la habilidad de producir su mejor música en su estado depresivo.

2. Le aconteció algo similar como al rey David quien escribiera sus mejores salmos en estado depresivo como el salmo 51. La obra más famosa de Tchaikovsky fue Romeo y Julieta para Concierto.

3. Pero su composición más famosas se llama “Opus #6” con su título, “Nadie sino el de corazón herido.” Esta música refleja la constante depresión y sentimiento de soledad de Tchaikovsky, aun cuando se encontraba rodeado de amigos.

4. Hay quienes dicen que esta pieza ha traído conforto a mucha gente que sufre de soledad y depresión, a mi, sin embargo, al escucharla me produce depresión. Escuchen un pedazo de ella... (audio, por favor).

C. Una persona que sufrió mucho de soledad y depresión fue el profeta Jeremías. A Jeremías se le conoce como “el profeta llorón.”

1. Las profecías de Jeremías todas hablan de calamidad y desgracia. El diario que escribió, además del libro de “Jeremías,” se le llamó “Las Lamentaciones de Jeremías.”

2. “Lamentaciones” se refiere a luto, lágrimas, heridas, tristeza, depresión... “Nadie sino el de corazón herido” puede sentir la soledad y depresión que Jeremías sintió.

3. Jeremías escribe sobre el estado depresivo del pueblo judío; no porque hayan perdido a un ser querido, sino porque fueron llevados cautivos como fieras salvajes. Sufrieron porque cuando debían acercarse al Señor en tiempos de crisis, fue cuando más se apartaron de Dios.

4. Jeremías camina entre las ruinas de Jerusalén como un corresponsal de guerra narrando los desastres. Se mete en una cueva y anota en su diario sus tristezas un poco antes que a él también se lo llevaran cautivo.

II. Sintiendo con Judá

A. El libro de las Lamentaciones de Jeremías fue escrito el mismo año que Judá fue llevado cautivo, 586 a.C. Ese año no significa nada para ti a menos que hayas tenido una experiencia trágica en tu vida.

1. Así como 1978 puede significar algo para ti si fue ese el año cuando se te quemó tu casa.

2. 1987 puede significar algo para ti si fue ese año en que saliste embarazada sin estar casada y te forzaron a que abortaras.

3. 1998 puede significar algo para ti si fue ese el año que descubriste el horrendo secreto familiar que ha destruido a tu familia.

4. El año 2000 puede significar algo para ti si fue en ese año que perdiste a un ser muy querido.

5. Si en este momento está herido tu corazón, si en este momento te sientes en crisis, sea cual sea el motivo, podrás entender un poco de lo que sintió Judá el año 586 a.C.

6. “Nadie sino el de corazón herido” podrá comprender lo que los judíos sufrieron el año 586 a.C. Si tu haz pasado por cualquier tragedia podrás comprender los motivos de la soledad y la depresión que el pueblo judío y su profeta Jeremías pasaron.

B. El libro de las Lamentaciones tiene cinco capítulos. En cada uno de los capítulos habla una voz. Cinco voces nos hablan en Las Lamentaciones de Jeremías.

1. En el capítulo uno la ciudad habla.

2. En el capítulo dos Dios mismo habla.

3. En el capítulo tres Jeremías habla.

4. En el capítulo cuatro la ciudad habla otra vez.

5. En el capítulo cinco el pueblo cautivo clama. Están en camino a Babilonia lamentándose de su tristeza y soledad.

III. Cruzando la raya

A. El texto clave de Lamentaciones es el 5:16, “Ha caído la corona de nuestra cabeza. ¡Ay de nosotros, pues hemos pecado!” Su pecado fue apartarse de Dios cuando más lo necesitaban. Por años venían sufriendo, pero en lugar de acercarse al Señor, se alejaban de él hasta que vino la más grande de las desgracias.


1. Dios había extendido para Judá el tiempo de misericordia por 164. 164 años atrás, las 10 tribus del norte de Israel habían desaparecido. Durante todo ese tiempo Dios le dio oportunidades a Judá.

2. A pesar de haberse alejado de él, Dios les había provisto de todo, dado instrucciones, les brindó cuidado; pero Judá insistió en cruzar la raya que Dios había marcado para no cruzar: la raya de la apostasía, del abandono de Dios cuando más lo necesitaban.

C. Tenía un amigo en Michigan con quien estudiaba para repasar para exámenes. Él vivía los en uno de los apartamentos de la universidad. En la parte trasera había un callejón muy movimentado.

1. Él estudiaba y cuidaba sus niños mientras la esposa trabajaba (la única manera de sobrevivir cuando uno es estudiante). Miró por la ventana y vio a sus cuatro pequeñitos jugando muy cerca del callejón. El lugar era seguro, excepto por los estudiantes que entraban y salían, a veces demasiado rápido.

2. Sintiendo el peligro mi amigo abrió la ventana y les gritó, “no jueguen cerca del callejón.” El más grandecito de 8 años pregunta, ¿dónde comienza el callejón?”

3. Él bajo las escaleras y con un pedazo de gis marcó una raya en el pavimento. Les dijo, “de esta linea para acá pueden jugar, de la linea para allá, nadie pasa.”

4. Él subió, seguimos estudiando. Unos minutos después se asoma por la ventana. Me llama, “mira, mira allá abajo” Allá abajo estaban cuatro chiquitos en escalerita con las puntas de los pies en la mera raya.

5. Así somos los humanos. Dios pone una raya y nos acercamos a ella lo máximo que podemos. Extendemos la raya lo más que podemos. Judá, sin embargo, se olvidó de la raya.


6. Jeremías ora, “señor, guíame a escribir algo para que mi pueblo aprenda cuales son las consecuencias de perder la relación contigo.”

IV. Conclusión

A. Porque no tenemos tiempo de estudiar los cinco capítulos de Lamentaciones, veremos apenas algunos versículos donde la ciudad habla en el capítulo uno. En este capítulo la ciudad clama como una viuda.

1. La emoción con que fue escrito este capítulo punza el corazón, 1:1, “¡Cómo yace solitaria la ciudad de tanta gente! Se ha vuelto como una viuda la grande entre las naciones; la princesa entre las provincias se ha convertido en tributaria.”

2. Cuán sola se siente la ciudad, “como una viuda” que acaba de perder a su compañero de 60 años. No hay mayor sentimiento de angustia, luto, tristeza, dolor, depresión y soledad que el que siente aquella persona al perder a alguien con quien ha convivido por muchos años.

3. En el caso de Judá, perdieron el país, la ciudad y el templo donde había estado por casi 700 años. Jeremías recuerda una ciudad feliz como la de una esposa que escucha los gritos alegres de los niños jugando en el patio mientras le prepara la cena al esposo que regresa; pero eso se acabó, ya no es más.

4. Ha habido infidelidad en esa relación. Ahora yace en ruinas. Jeremías llora al ver a la ciudad como una viuda destruida. Una ciudad que cruzó la raya. Un creyente que por causa de la aflicción se aleja de Dios, cruza la raya pensando que de alguna forma de esa manera alcanzará la tranquilidad al no ir a la iglesia, al quedarse en casa o haciendo otra actividad.

B. “¡Cuán sola me siento, Señor!” 1:2a, “Amargamente llora en la noche, y las lágrimas corren por sus mejillas; no hay quien la consuele...”


1. Si no hay consuelo en el Señor, no hay consuelo en nada. La soledad no te dejará a menos que te refugias en el Señor. 1:2b, “no hay quien la consuele entre todos sus amantes. Todos sus amigos la han traicionado, se le han convertido en enemigos.”

2. Fuera de la relación con el Señor ni los deseos de la carne, ni los “amigos” nos quitan la soledad. Por lo contrario, lo carnal nos aísla más de Dios.

3. 1:3, “Ella habita entre las naciones, mas no halla descanso...” Cree que con nuevas amistades del mundo podrá apagar la soledad y la depresión; pero aun allí no hay descanso.

4. Cuando por la tragedia piensas en alejarte del Señor, como lo hizo Judá, 1:6a, “De la hija de Sion se ha ido todo su esplendor.” No tenemos más dignidad. Sólo en el Señor somos dignos.

C. ¿Haz visitado alguna vez una ciudad fantasma? Pasé por una tal ciudad en el estado de Texas en 1977. Son ciudades que prometieron riqueza con minas de oro. Miles de personas siguieron la ruta al Oeste americano en busca de la riqueza.

1. Las ciudades fantasma fueron una vez pueblos con casas, tiendas, cajas registradoras, gente comprando, niños jugando, pero ahora sólo quedan edificios de madera, testigos mudos a lo que una vez fue.

2. Hay una sensación escalofriante al llegar a esos lugares cuando nuestro carro es el único entrando por la “Main Street.” Los matorrales secos que ruedan por el desierto cruzan la calle lentamente como imitando la “vida” de los que antes allí vivieron.

3. Les llaman “ciudades fantasmas” porque casi se pueden ver los fantasmas de los antiguos habitantes caminando por las calles solitarias. Mis propios pasos sobre el piso de madera rechinan bajo mis pies dándole al ambiente una sensación de erizar la piel.


4. La majestad se ha ido. Aun cuando la ciudad se mira atractiva está vacía, sola, triste. El polvo del tiempo desde que te alejaste del Señor pensando que te iría mejor sin él comienza a asentarse quitandole a tu vida cualquier deseo de las cosas espirituales.

D. ¿Estás pasando por aflicción? No cruces la raya. No te desanimes de quedarte cerca del Señor. El otro lado de la raya no te va a producir mejores sentimientos.

1. Revisa y asegúrate que no estés acercándote a los perímetros peligrosos de la raya que Dios traza para mantenerte protegido.

2. Hubo un día que prometiste mantenerte fiel a Dios. No permitas que tus sentimientos de soledad, tus heridas te separen del amor de Cristo.

3. Él cuidará de ti. Él te dará conforto. Él te protegerá.

4. Entrega a Jesús tus pesares y descansa bajo sus alas.