A Sión Caminamos – 5
“Fe, más que una aventura” - 2
Texto: Salmo 46:1-11
© 2005 por Carlos Camarena
12 de Enero, 2005

I. Introducción

A. Bienvenidos, mi muy querida familia, a una noche más de estudio. Me alegra ver tantos con sus libretas abiertas y sus lápices afilados, listos para comenzar otra aventura en la Palabra de Dios.

1. La semana pasada dejamos al pueblo de Israel en la ribera occidental del Mar Rojo. Ex 14:10-12 nos dice que un ataque de pánico colectivo se posesionó del pueblo de Dios al verse atrapado por montañas por un lado, el mar por el otro y el ejército egipcio por detrás.

2. La “teología” de Israel se complica porque fue Dios quien los puso en esa situación. Ex 14:4a, “Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga…” Es difícil comprender a Dios, ¿no es cierto? Por eso Pablo irrumpe en Rom 11:33,

- “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios, e inescrutables sus caminos!”

3. Israel había tomado otro camino, “el más corto,” el menos difícil. Prov 14:12 nos dice, “hay camino que al hombre parece derecho; empero su fin son caminos de muerte.” Encontré curioso que en Ex 14:12 Israel reaccionara buscando su propio camino,

- “¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir á los Egipcios? Que mejor nos fuera servir á los Egipcios, que morir nosotros en el desierto.”

4. La agenda divina es muy diferente a la humana. La agenda humana funciona de acuerdo percepciones carnales. ¿Por qué endureció Dios el corazón del Faraón? Ex 14:4b nos dice,
- “Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército; y sabrán los Egipcios que yo soy Jehová.”

B. La caballería del ejército egipcio venía a todo vapor listo para devolver a la esclavitud, a todos los que se rindieran, o para matar, a todos los que se resistieran.

1. En la hora “H” Israel no vio nada sino su propia frágil humanidad. Ex 14:10-11,

- “Y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he aquí los Egipcios que venían tras ellos; por lo que temieron en gran manera, y clamaron los hijos de Israel a Jehová. 11 Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué lo has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto?”

2. ¿Recuerdan la amonestación de S. Pablo en nuestro versículo tema?: 1 Cor 10:11,

- “Y estas cosas les acontecieron en figura; y son escritas para nuestra admonición, en quienes los fines de los siglos han parado.”

3. ¿Cómo anda tu fe en la hora de la prueba. “Fe, más que una aventura,” es el título de nuestros últimos dos temas. Fe es más que creer, fe es depositar 100% nuestra confianza en Dios.

4. ¿Te has olvidado de las intervenciones divinas en el pasado? Si te olvidas, como Israel se olvidó cómo Dios los libró de las plagas, cómo los libró la noche del ángel exterminador, entonces en la próxima prueba te cundirá el pánico.

5. Es verdad. ¡Cuán fácil es olvidarse! La inmensidad de nuestro presente “Mar Rojo” muchas veces nos hace olvidar de las maravillas de Dios en el pasado.

6. ¿Por cuál situación difícil estás pasando ahora? ¿En qué circunstancias terribles te encuentras? ¿Qué nubarrones bloquean la luz del Sol de justicia?

a) No olvides quién te ha sostenido hasta hoy.
b) No olvides quien camina a tu lado hoy.
c) Quédate quieto y ve la liberación del Señor.

II. Mirando a Dios

A. El problema de Israel fue que sus ojos estaban fijos en el problema y no en la solución: Ex 14:10a, “Y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos…” ¿Qué vieron? Lo que esperaban ver: el enemigo.

1. Sus ojos se fijaron en el enemigo y como consecuencia: tuvieron miedo. Entre más enfoques tu vista en el problema más grande lo verás. ¿La respuesta? “Fija tus ojos en Cristo.”

2. Israel parece olvidarse Quién fue quien los llevó hasta allí: (ver Ex 14:2). Si Dios fue quien te trajo a esta iglesia, a esta ciudad, a este lugar, ¿qué te hace pensar que te abandonará? Él se responsabiliza por sacarte de los aprietos que te encuentres.

3. Hay gente que piensa tanto en su desgracia que lo que sale de su boca son tonterías: Ex 14:11, “Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué lo has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto?”

B. ¿Importa realmente donde te van a enterrar si te vas a morir? No creas que en el cementerio egipcio va haber más flores que en el desierto.

1. ¿Qué hace Dios?, les dice, Ex 14:13, “no temáis.” 44 veces aparece esta combinación de vocablos en la Biblia en la cual se nos insta, “no temáis.” Leamos algunos de ellos en la experiencia del desierto donde al pueblo se le implora, “no temáis.”

a) Ex 14:13; 20:20
b) Num 14:9 (2x)
c) Deut 1:29; 3:22; 20:3; 31:6
d) Jos 4:24; 10:25

2. A Abrahán Dios le dijo “no temáis” (Gen 15:1). “No temas ni desmayes” le dijo a Josué (1:8). “No temáis manada pequeña” le dijo Jesús a su pequeño grupo de seguidores (Lucas 12:32).

3. ¿A qué le temes para que Dios te diga esta noche, “no temáis”? ¿Crees que el Dios de Abrahán es el mismo hoy? ¿Crees que el Dios de Moisés e Israel es el mismo hoy? ¿Crees que el Dios de los discípulos es el mismo hoy?

C. La segunda cosa que Dios le dice al pueblo fue: “estad quietos” (Ex 14:13). Antes de tratar de ayudarte a ti mismo debes permitir que Dios te ayude: quédate quieto. Ponte a orar.

1. La mejor actitud frente a la prueba es, Salmo 46:10-11, “estad quietos y conoced que yo soy Dios: Ensalzado he de ser entre las gentes, ensalzado seré en la tierra. Jehová de los ejércitos es con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob.”

2. El salmista seguramente conocía de esta experiencia, pues su reacción es muy similar a lo que Moisés escribió, Ex 14:13-14,

- “Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad quietos, y ved la salvación de Jehová, que él hará hoy con vosotros; porque los Egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. 14 Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis quietos.”

3. “Estar quietos” no quiere decir que si perdí mi empleo me quede quieto y no salir a buscar, o si se me ponchó una rueda en el camino me quedo sentado dentro del carro.

4. La quietud a la que se refiere es la de esperar en Dios. La lección es una de confianza en Dios, no de inactividad. Quietud es fe, fe que levanta el alma por encima de las dificultades y la enfoca en Dios.
5. La incredulidad aumenta las pruebas y hace que el individuo busque la solución en sus propias fuerzas y a su manera. Cierta dama me visitó no hace mucho para preguntarme que si el hechizo para que su marido regresara funciona. Si no es a la manera de Dios, nada funciona.

III. Conclusión

A. ¿Qué podía hacer Israel en esa situación? ¿Quitar las montañas a su lado? ¿Nadar por el mar? ¿Matar al ejército egipcio? Si tu problema no tiene solución, para qué luchar, pero si tiene solución, deja a Dios actuar. Deja que Dios sea Dios.

1. Para poder tener un cuadro completo de Dios, saber cómo es él y cómo él trabaja, es necesario quedarnos quietos más seguido de lo que practicamos. Ex 14:13, “estad quietos, y ved la salvación del Señor…”

2. Heb 11:29 dice que “por fe cruzaron el Mar Rojo como en seco.” Fe es lo opuesto a vista. Nota ahora que “quedarse quietos” no es inercia, no es sentarse y hacer nada.

3. Cuando llegue el momento para que Dios obre, llegó también la hora de movernos, o como dicen los puertorriqueños, es hora de “echar palante.” Ex 14:15,

- “Entonces dijo el SEÑOR a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que se pongan en marcha;” que le echen ganas. Levántate, lávate la cara. Péinate bonito. Irgue el cuello.

4. Pero no podemos avanzar sin antes aprender a esperar en Dios. Fe es ir hacia delante actuando y creyendo como si Dios ya haya cumplido su promesa.

5. La fe tiene que estar basada en la promesa divina y en la obediencia a la orden de marchar. Una vez que haz esperado en Dios, mi hermano, es hora de levantarte.

B. Ex 14:21-22, “Extendió Moisés su mano sobre el mar; y el SEÑOR, por medio de un fuerte viento solano que sopló toda la noche, hizo que el mar retrocediera; y cambió el mar en tierra seca, y fueron divididas las aguas. 22 Y los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco, y las aguas les eran como un muro a su derecha y a su izquierda.”

1. Las aguas del mar no se abrieron hasta que Moisés, por la fe, tocó con su vara. Aquellos que intentan hacer sin fe lo que los que creen hacen por la fe siempre fracasarán.

2. Sin la fe no podemos ni siquiera agradar a Dios. Dios hizo el milagro. Salvó a su pueblo. ¡Qué bueno hubiera sido que Israel hubiese aprendido la lección de fe en aquel momento, pero infelizmente no fue así.

3. Israel vivió de derrota en derrota. Y muchos hoy viven de derrota en derrota. ¿Por qué? ¿Cuál es la lección? Se olvidan de las maravillas que Dios hizo en el pasado.

4. La experiencia de Israel ante el Mar Rojo nos ilustra la absoluta suficiencia de Dios y la magna insuficiencia humana.

5. Leamos juntos Isa 43:2-3a, “Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y por los ríos, no te anegarán. Cuando pasares por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. 3 Porque yo Jehová Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tú Salvador…”

6. Lee conmigo también, Isa 45:22, “Mirad á mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra: porque yo soy Dios, y no hay más.”

7. ¿Quieres tú ser salvo esta noche? ¿Quieres tú mirar al Señor y alcanzar salvación? Quédate quieto y velo actuar en tu vida. Acéptalo hoy,

8. Oremos.