A Sión Caminamos – 7
“Sube y baja y no se mueve”
Texto: Salmo 77:5-20
© 2005 por Carlos Camarena
2 de Febrero, 2005

I. Introducción

A. Buenas noches, mis queridos hermanos. Es una alegría verlos semana tras semana en este lugar, traídos por el deseo de crecer en la gracia del Señor. Nuestro estudio esta noche se reanuda en la ribera del mar Rojo. El gran milagro del cruce del mar es narrado en dos lacónicos versículos, Ex 14:21-22,

- “Extendió Moisés su mano sobre el mar; y el SEÑOR, por medio de un fuerte viento solano que sopló toda la noche, hizo que el mar retrocediera; y cambió el mar en tierra seca, y fueron divididas las aguas. 22 Y los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco, y las aguas les eran como un muro a su derecha y a su izquierda.”

1. El mar se abrió. El pueblo pasó en seco. Permitan a la voz de la profecía narrar esos eventos. Leo de Patriarcas y Profetas, páginas 290-293,

- “Moisés se turbó grandemente al ver que su pueblo… Al libertar nuestras almas de la esclavitud del pecado, Dios ha obrado para nosotros una liberación todavía mayor que la de los hebreos ante el mar Rojo.”

B. Israel canta y alaba a Dios. Hay gran regocijo y danza delante del Señor. Sí, danza. Pero no puedes usar esa experiencia para excusar el deseo humano de bailar en un centro nocturno. Si haz de danzar, hazlo en la presencia del Señor porque realmente haz experimentado su liberación.

1. Hebreos 11, el capítulo del salón de la fe, hace alusión a dos eventos en la vida desértica de Israel; ambos son considerados eventos de fe, Heb 11:29-30,
- “Por la fe pasaron el mar Rojo como por tierra seca, y cuando los egipcios lo intentaron hacer, se ahogaron. 30 Por la fe cayeron los muros de Jericó, después de ser rodeados por siete días.”

2. Un evento acontece al inicio de su liberación, mientras que el otro acontece al final. Entre el mar Rojo y la caída de los muros de Jericó hay 40 años de duras lecciones. Dieron vueltas y vueltas y se preguntaban, “¿cuándo llegaremos?”

3. “¿Cuánto falta para la segunda venida?”, es la pregunta que escuchamos hoy. Para el pueblo de Israel, el viaje de Egipto a Canaán no fue definido por un reloj o un calendario, sino por las condiciones que ellos mismos crearon.

4. Así también la segunda venida de Cristo, no está definida por los cronogramas, por más bien detallados, que algunos maestros y predicadores ambulantes presentan; no se define por cálculos de “jubileos” y el cierre del sexto milenio.

5. La venida del Señor está más relacionada con las condiciones del corazón humano Al continuar nuestro estudio vamos a descubrir cuáles son algunas de esas condiciones que “atrasan” nuestra llegada a Canaán.

II. Sube y baja y no se mueve

A. Israel caminó y caminó y no se movió, no avanzó. ¿Dónde comenzó todo? A pocos meses de haber salido de Egipto llegan a Cades Barnea (Num 13). Dos espías hablaron de gigantes, de imposibilidad.

1. Algunos han escrito que el Cades Barnea de la Iglesia Adventista fue en 1844. Otros apuntan a 1888 cuando fue rechazada la doctrina de la Justificación por la fe, que desde entonces estamos vagando en el desierto.

2. No vamos a discutir sobre la validez de esos argumentos. El hecho es que aquí estamos todavía. No hemos entrado a Canaán. No podemos apuntar al pueblo de Dios de 1844 ni de 1888. La realidad es que esta generación tiene que hacerse responsable por sus hechos.

3. Hay una cosa más. Hay quienes dicen que Cristo no ha regresado por nuestra culpa, que nuestros pecados, así como los pecados de Israel los mantuvo en el desierto, por esa razón el Señor no ha regresado.

4. ¿Será esto verdad? Debemos reconocer, primero de todo, que si no hemos llegado a Canaán no es por los pecados de nuestros antepasados.

5. En segundo lugar, aun cuando la incredulidad, las quejas, las contiendas no cesaron entre los israelitas, cuando llegó el momento marcado para entrar a Canaán, entraron.

6. Cristo vendrá, estés listo o no. Si él tiene que esperar hasta que todo un pueblo esté listo, entonces nunca regresará. Es tiempo de responsabilizarme personalmente y aprender de Israel.

B. El libro de Éxodo nos dice que cruzaron el mar. Moisés dirige a aquel numeroso pueblo por un desierto que él conoce muy bien. Llegan a un lugar llamado Mara (Ex 15:23). El pueblo tiene sed. Algunos se apresuran y gritan “¡Agua!”

1. Moisés, quien trabajó en ese desierto por 40 años sabe muy bien que clase de agua hay en Mara. Sabe que se chasquearán. Se rasca la cabeza antes de escuchar la queja: “Aguas amargas.”

- Ex 15:24 “Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber?”

2. ¡Un gran chasco! Sería uno entre muchos. ¿Pero por qué se preocupaban? ¿No era Dios Quien los guiaba? ¿Si sabes bien que es Dios quien te guía, ¿por qué das el grito en cada chasco?

- Ex 15:25-26, “Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó; 26 y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.

3. De Mara pasaron a elim. Donde encontraron 12 fuentes de agua y 70 palmeras “y acamparon junto a las aguas” (Ex 15:27). Israel iría encontrar períodos altos y bajos. Por 40 años Israel “sube y baja y (parece que) no se mueve.

4. Pronto vendrá otro período bajo. Ex 16:1, “Partió luego de Elim toda la congregación de los hijos de Israel, y vino al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, a los quince días del segundo mes después que salieron de la tierra de Egipto.”

C. ¿Cuándo se dan los 10 mandamientos a Israel? ¿En qué capítulo de Éxodo? Correcto, Éxodo 20. Sin embargo, en Éxodo16 encontramos algo extraordinario en relación a la eterna ley de Dios.

1. Leamos juntos Ex 16:2-6,

- “Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto; 3 y les decían los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud. 4 Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no. 5 Mas en el sexto día prepararán para guardar el doble de lo que suelen recoger cada día. 6 Entonces dijeron Moisés y Aarón a todos los hijos de Israel: En la tarde sabréis que Jehová os ha sacado de la tierra de Egipto…”

2. Aun cuando el sábado no fue dado sino hasta Sinaí, Jesús citó a Éxodo 16 como una ilustración de la necesidad de devoción personal, algo que veremos en el próximo tema.

3. Ex 17:1-2, “Toda la congregación de los hijos de Israel partió del desierto de Sin por sus jornadas, conforme al mandamiento de Jehová, y acamparon en Refidim; y no había agua para que el pueblo bebiese. 2 Y altercó el pueblo con Moisés, y dijeron: Danos agua para que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué altercáis conmigo? ¿Por qué tentáis a Jehová?”

III. Conclusión

A. Fue aquí donde Dios les da agua de la roca. Y dice S. Pablo, 1 Cor 10:4, “y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.”

1. En S. Juan 4 Cristo es también el agua de vida. Esto quiere decir que el pueblo de Israel tuvo un encuentro con Cristo y no lo supieron.

2. Jesús dijo en Juan 7:37, “si alguno tiene sed, venga a mí y beba.” Es una invitación para ser llenados de Cristo. En Apoc 21:6 añade,

- “Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.”

3. Agua de vida es salvación gratuita. Todo lo que tienes que hacer para tu salvación es beber de esa agua. Por tus pecados presentes, pasados y futuros, solo el agua que Cristo ofrece.

4. Agua de vida es comunión con Cristo, recepción de su Espíritu. Es lo único que necesitas para tu salvación. Dios se lo ofreció a Israel en Refidim. Este lugar es tu Refidim. Dios te lo ofrece hoy.

B. Después de Refidim el pueblo tuvo sed de nuevo. Murmuró otra vez contra Moisés. ¿Saben por qué? ¿Recuerdan lo que Jesús le dijo a la samaritana en S. Juan 4:13?, “Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed.”

1. Quien se aparta de Cristo anda siempre sediento. Esa sed la quiere apagar con una cerveza, pero ni aunque le eche limón no se apaga. Otros tratan otros medios para apagar su sed del alma, pero tampoco funciona (lee lo que le sucedió a Israel en PP305).

2. Dios permitió aquella tragedia porque no le quedaba otra alternativa para instruir a Israel. Si no confías en su poder y buscas satisfacer tu sed en otra fuente, el enemigo viene y te destruye.

3. Si el creyente no deja que Dios pelee por él, entonces tendrá que pelear por sí mismo. Moisés organizó un ejército a la carrera para defender a Israel, algo que Dios no aprobó. En Ex 14 aprendimos que Dios le dijo a Israel que él lucharía sus batallas. Aun así, Dios fue misericordioso y les dio la victoria.

B. Aun antes que tu aprendas a la brava las lecciones de fe y confianza, Dios prometió estar contigo. Aun cuando haces las cosas a tu manera, Dios es paciente y muchas veces te libra de tu propia insensatez.

1. A pesar de no aprobar aquella pelea, Dios estuvo con su pueblo. Mientras Moisés mantenía sus manos en alto el pueblo ganaba. Cuando se cansaba y los bajaban, perdían. Fue entonces cuando Hur y Aarón sostuvieron los brazos de Moisés y los amalecitas tuvieron que huir.

2. ¿No aprendimos la semana pasada que a veces Dios usa “avispas” para pelear a favor de su pueblo? Las “avispas” son los métodos humanamente inconcebibles que Dios tiene darte la victoria.

3. No fue porque Moisés mantuvo los brazos en alto, fue el brazo del Poderoso lo que dio la victoria y el mismo brazo que te la da hoy. ¿Estás permitiendo que Dios pelee tus batallas?

4. Dios tiene mil maneras de protegerte donde tu ves apenas una. Él ha provisto medios para darte la victoria. Lo que necesitas hacer es tomar de la fuente de agua viva. ¿Deseas hacerlo esta noche? Oremos…