![]() |
|
A Sión Caminamos –
9 I. Introducción A. Muy buenas noches, mi querida familia. Es un placer verlos. Yo me imagino viéndolos alistarse para venir al Oasis semanal. Alegra el corazón de todo pastor ver a su pueblo en grandes números venir para ser alimentados. Espero no sean defraudados. 1. Nuestro estudio esta noche es una continuación del tema del maná, el “¿qué es esto?” que alimentó al pueblo de Israel durante 40 años (Ex 16:35). 2. En el último tema dejamos a los israelitas comiendo maná y más maná. Jos 5:10-12 dice que el maná cayó por última vez cuando Israel había ya cruzado el Jordán y se encontraban en los llanos de Jericó, un poco antes de tomar la ciudad más fortificada. 3. Num 11:7-9 describe cómo era cocinado, “Y el maná era como una semilla de cilantro, y su aspecto como el del bedelio. 8 El pueblo iba, lo recogía y lo molía entre dos piedras de molino, o lo machacaba en el mortero, y lo hervía en el caldero y hacía tortas con él; y tenía el sabor de tortas cocidas con aceite. 9 Cuando el rocío caía en el campamento por la noche, con él caía el maná.” 4. Después de 40 años se cansaron. Num 11:4-6 y 10 habla de un “populacho” que incitó a Israel a pedir carne, - “Y un populacho que estaba entre ellos tenía un deseo insaciable; y también los hijos de Israel volvieron a llorar, y dijeron: ¿Quién nos dará carne para comer? 5 Nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egipto, de los pepinos, de los melones, los puerros, las cebollas y los ajos; 6 pero ahora no tenemos apetito. Nada hay para nuestros ojos excepto este maná. 10 Y Moisés oyó llorar al pueblo, por sus familias, cada uno a la puerta de su tienda; y la ira del Señor se encendió en gran manera, y a Moisés no le agradó” [énfasis nuestro]. II. Usando bien el maná A. Si lo que dice S. Pablo en 1 Cor 10:11 es cierto que “estas cosas les sucedieron como ejemplo, y fueron escritas como enseñanza para nosotros, para quienes ha llegado el fin de los siglos,” ¿qué lecciones se desprenden de esa experiencia para nosotros hoy? 1. Primera lección, la provisión de ese “pan del cielo” (S. Juan 6:31, cf Salmo 78:24) se hizo rutinaria. La tomaban por hecho. Estaba allí todos los días, era solo recogerlo. a) Llegó el momento en que no apreciaban más su presencia. ¿Qué es, o mejor, quién es el maná para nosotros? S. Juan 6:48-51, - “Yo soy el pan de la vida. 49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. 50 Éste es el pan que desciende del cielo, para que el que coma de él, no muera. 51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo también daré por la vida del mundo es mi carne.” b) El alimento del alma es la comunión con Cristo Jesús. Y como Israel, ¿será que tomamos por sentado la presencia del “pan de vida” entre nosotros al punto de ignorarlo, dejarlo abandonado en el librero o sobre el tocador? c) ¿Será que nuestros hijos están quedando si el “maná” diario? ¿Será que no les hemos enseñado a apreciar las bondades del Señor? 2. Segunda lección,
Ex 16:16 dice, “cada uno recoja de él lo que vaya a
comer.” Hay cierta ración para cada miembro de la familia,
fuera que agarraran mucho o poco, siempre era la cantidad correcta
para cada persona. Noten el 16:19, a) Este es el otro extremo de aquel que ignora o no aprovecha la presencia del maná. En estos casos, hay padres de familia que en su celo ferviente por alimentar (espiritualmente) “bien” a sus niños, los reúne alrededor de la mesa para el llamado “culto familiar.” b) Lee primero la lección de adultos y por los próximos 40 minutos les lee de Joyas de los Testimonios. Cada noche los niños saben lo que les espera con el culto familiar. Esos niños, con el tiempo, se cansarán de ese “maná,” lo despreciarán. Encontrarán la religión cansante y sin sabor. c) Regaños por no poner atención, pero lo peor de todo que aquel padre (o madre) nunca modeló con su vida los efectos del “maná” en su vida. d) “Juntareis cada uno según lo que pudiere comer.” Lo que yo puedo comer no es necesariamente lo que un jovencito de 14 o lo que un niño de 8 puede comer. e) No se le da tortilla dorada a un niño de un año. Gerber no vende latitas de comida infantil con pedazos de zanahorias o rebanadas de fruta. f) ¿Quieres que tus hijos gocen del “maná” celestial?, entonces tienes que darles la ración que pueden comer. Así como los niños y adolescentes prefieren un pedazo de pizza que una sopa de verduras, lo mismo sucede en cuestión de la religión. g) A veces nos vemos obligados
a ofrecerles cierto tipo de “alimento,” solo hay algunos
creciditos que se incomodan. Prefieren que se les de a todos comida
de “adulto” aunque después lloran por la salida
de los jóvenes de la iglesia. i) Hablando de educación infantil, conozco individuos que abrazaron el vegetarianismo y luego van a casa y lo imponen sobre toda la familia. El nenecito que tomaba leche de vaca de repente es forzado a tomar soya. j) La instrucción de Dios, “Juntareis cada uno según lo que pudiere comer,” todavía es válida. 3. Tercera lección,
Ex 16:19-20, “Y Moisés les dijo: Que nadie deje nada
para la mañana siguiente. 20 Mas no obedecieron a Moisés,
y algunos dejaron parte del maná para la mañana siguiente,
pero crió gusanos y se pudrió…” b) Esto nos enseña que la experiencia cristiana de ayer, el sermón del sábado ya no es suficiente para hoy. Debo alimentarme con maná nuevo todos los días. - “Así como nuestra vida física es sostenida por el alimento, nuestra vida espiritual es sostenida por la palabra de Dios. Y cada alma ha de recibir vida de la Palabra de Dios para sí. Como debemos comer por nosotros mismos a fin de recibir alimento, así hemos de recibir la Palabra de Dios por nosotros mismos. No hemos de obtenerla simplemente por medio de otra mente. Debemos estudiar cuidadosamente la Biblia, pidiendo a Dios la ayuda del Espíritu Santo a fin de comprender su Palabra. Debemos tomar un versículo, y concentrar en intelecto en la tarea de discernir el pensamiento que Dios puso en ese versículo para nosotros. Debemos espaciarnos en el pensamiento hasta que venga a ser nuestro y sepamos ‘lo que dice Jehová.’” El Deseado de Todas las Gentes, páginas 354-355. c) Ex 16:21, “lo recogían cada mañana.” “Maná” fresco todos los días. “Las misericordias del SEÑOR jamás terminan, pues nunca fallan sus bondades; 23 son nuevas cada mañana; ¡grande es tu fidelidad! (Lam 3:22-23). d) Lucas 9:23, “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame.” Lo de ayer no me sirve hoy y si no lo recojo temprano, Ex 16:21, “lo recogían cada mañana, cada uno lo que iba a comer; pero cuando el sol calentaba, se derretía.” III. Conclusión A. El estudio de esta noche no es substituto para tu estudio de mañana. Quien está buscando fortaleza espiritual no puede salir corriendo por la mañana con el “no me dio tiempo.” 1. Cuando regresa por la tarde descubre que el maná ya se derritió; descubres que hay pocas energías, las tareas de casa, los hijos, las compras y otras ocupaciones, “quizá mañana.” El maná se derritió. 2. Para Ex 16:22 voy a sugerirles mi lección personal, “Y sucedió que en el sexto día recogieron doble porción de alimento, dos gomeres para cada uno.” a) ¿Por qué necesitaríamos, espiritualmente hablando, una doble porción el día viernes, si mañana es sábado? b) Viernes, día de preparación para quien trabaja, es el día más pesado de la semana: llegan corriendo del trabajo para limpiar casa, bolear zapatos, cocinar, preparar la ropa de sábado. c) El creyente que sigue las indicaciones divinas en relación al sábado queda exhausto cuando llega la noche. Existe la posibilidad de perder la paciencia. Necesitas de la doble porción para ese día. d) ¿Por qué? Ex 16:26-27, “Seis días lo recogeréis, pero el 7° día, sábado, no habrá nada. 27 Y sucedió que el séptimo día, algunos del pueblo salieron a recoger, pero no encontraron nada.” e) Están tan cansados del día anterior, algunos prefieren quedarse en casa, otros se duermen en el culto, mientras que las mentes de otros divagan tanto, el día sábado no encuentran nada. B. Ex 16:19-20, “Mirad que el Señor os ha dado el sábado; por eso el sexto día os da pan para dos días. Quédese cada uno en su lugar, y que nadie salga de su lugar el séptimo día. 30 Y el pueblo reposó el séptimo día.” 1. La frase “que nadie salga de su lugar el séptimo día” del 16:20 tiene tantas aplicaciones para hoy. Las voy a dejar para que tú llegues a tus propias conclusiones. 2. Lo que te puedo decir es que en el séptimo día Cristo mismo viene a estar con nosotros, a alimentarnos. Él es el pan del cielo. El sábado el maná viene en abundancia. 3. El que colgó el sol, la luna y las estrellas en el firmamento viene a encontrarse contigo en el día sábado. El que vino de un país rico a morir sobre una solitaria montaña toca a tu puerta el día sábado y te invita a comer con él. 4. Nuestra oración debe ser como la oración de David, Salmo 42:1, “Como el ciervo anhela las corrientes de agua, así suspira por ti, oh Dios, el alma mía.” 5. Puedes tener un banquete con el Señor todos los días. Comer maná fresco. Alimentarte al punto que tu alma nunca anhele “la carne de Egipto.” 6. ¿Quieres hacer de esto tu petición esta noche? Ven. Arrodíllate ante el altar y ruégale al Señor que ponga este anhelo en tu alma. 7. Oremos… |