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A Sión Caminamos –
12 I. Introducción A. ¿Quiénes son las siguientes personas? ¿Podrías identificarlas?: Samúa, Safat, Igal, Palti, Gadiel, Gadi, Amiel, Setur, Nahbi y Geuel? Seguramente no sepas quiénes son a menos que mencione los dos siguientes nombres: Josué y Caleb. 1. Claro, son los 12 hombres que Moisés envió para hacer un estudio minucioso de la tierra prometida (Num 13:2-33). Hombres que brillaron entre el pueblo por ser los comisionados, los representantes del pueblo, los agrimensores y reporteros de la tierra, comúnmente llamados los 12 espías. 3. Diez de ellos desaparecen de la historia tan rápido como entraron. ¿Su pecado? Negativismo y falta de fe. A no ser por un jovencito que recientemente conocí, nunca había oído que el nombre de alguno de los 10 espías en un niño. 4. No así con Josué (Oseas) y Caleb. Sus nombres resuenan hasta hoy como símbolos de valentía y fe. Miles de niños a través de los siglos han recibido esos nombres con la esperanza que lleguen a ser como aquellos dos grandes hombres. 5. No solamente fueron Josué y Caleb los únicos dos en entrar en Canaán (Deut 1:35-36), sino los únicos dos de los que salieron de Egipto (Num 14:38). Ni el propio Moisés entró en la tierra prometida. 6. No paga ser pesimista. No conviene ser faltos de fe. Éstos desaparecerán de la historia. Éstos no entrarán en la tierra nueva. 7. Entrarán solo aquellos que se aferran a las promesas, solo aquellos que salten obstáculos, solo aquellos que se sobreponen a los “gigantes”, solo aquellos que no ven a la Canaán celestial como algo difícil de alcanzar. II. La oración contestada A. En Números 13 el pueblo se encuentra en la frontera de la tierra prometida. Los libros de Números (13) y Deuteronomio (1) cuentan una historia, la historia de una idea fantástica: formar un comité para espiar la tierra. 1. En Números parece ser que Dios estuvo de acuerdo con el plan. Deuteronomio parece decir que Dios se opuso al plan, pero que lo aceptó porque Moisés lo tuvo a bien llevarlo a cabo. 2. Los espías trazaron su propia estrategia. Formaron un comité, uno de cada tribu. El problema aquí es que no vieron cuán innecesario era tal proyecto. El espiar la tierra asumía que sería tomada por fuerza humana y no por fuerza y voluntad divina. 3. Con sus hechos decían, “no estamos seguros de ser suficientemente fuertes como para conquistar la tierra. Es mejor hacer un estudio detallado para ver si será posible poseerla.” 4. Se olvidaron que la tierra les fue prometida no por cualquier persona. Dios les había dicho que él pelearía sus batallas. Se olvidaron de la forma cómo habían sido sacados de Egipto. Se olvidaron cómo y Quién los había protegido y alimentado en el desierto hasta entonces. 5. Se olvidaron que la tierra era un regalo de Dios, una herencia no trabajada. Dios les prometió la tierra por amor. Dios les dio Canaán por su buena voluntad. 6. La tierra nueva es nuestra, no porque la hayamos ganado, pues la salvación no se puede ganar por obras. Así como la tierra era un don gratuito de Dios, así también lo es la salvación. No se obtiene por poder humano, sino por declaración divina. B. Los espías penetraron en Canaán y retornan en 40 días. “Traemos buenas y malas noticias. ¿Qué desean escuchar primero?” 1. Por supuesto, primero las buenas noticias. “La tierra es buena. Es todo y mucho más que lo que nos imaginamos. Sí, fluye leche y miel y mucho más.” Para comprobarlo produjeron la evidencia #1: dos de los espías entran cargando sobre sus hombros un gigantesco racimo de uvas. 2. Pero ahora las malas noticias, Num 13:27-28, - “También les contaron: ‘Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; estos son sus frutos. 28 Pero el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; también vimos allí a los hijos de Anac.’” 3. Diez de los doce comienzan a desanimar al pueblo. Caleb, no pudiendo aguantar más salta de su silla y se sube a la plataforma. Arrebata el micrófono y dice, Num 13:30, - “Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: -- Subamos luego, y tomemos posesión de ella, porque más podremos nosotros que ellos.” 4. Suben otros y arrebatan el micrófono a Caleb diciendo, Num 13:31-33, - “Pero los hombres que subieron con él dijeron: -- No podemos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. Y hablaron mal entre los hijos de Israel de la tierra que habían reconocido, diciendo: -- La tierra que recorrimos y exploramos es tierra que se traga a sus habitantes. Todo el pueblo que vimos en medio de ella es gente de gran estatura. 33 También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes. Nosotros éramos, a nuestro parecer, como langostas, y así les parecíamos a ellos.” 5. Me pregunto, si hubieran sido solo dos de los doce espías quienes dieron las noticias negativas, ¿hubiera el pueblo entonces actuado por fe? Escuchen lo que dice la voz profética, Patriarcas y Profetas 411, - “Aun cuando solo dos hubiesen dado malas noticias y los otros diez lo hubiesen animado a poseer la tierra en el nombre del Señor, el pueblo, por su perversa incredulidad, habría seguido el consejo de los dos en preferencia al de los diez.” C. Dos millones de personas comenzaron a berrear. Comienzan a repetir esa extraña oración que se había convertido en el rezo oficial del desierto. La misma canción toda vez que su fe flaqueaba, Num 14:1-2 (ver Ex 14:11-12; 16:3), - “Entonces toda la congregación gritó y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche. 2 Todos los hijos de Israel se quejaron contra Moisés y contra Aarón, y toda la multitud les dijo: ‘¡Ojalá hubiéramos muerto en la tierra de Egipto! ¡Ojalá muriéramos en este desierto!’” 1. Una epidemia de desánimo cundió al campamento de Israel. Se diseminó como un cáncer. Un segmento pro-Egipto comenzó a organizar el viaje de retorno. Estando a las puertas de Canaán preferían volver. 2. Cuando no hay visión divina, cuando no hay verdadera conversión, tú puedes sacar a alguien de Egipto, pero eso no significa que Egipto sale de él. 3. Por allí andan algunos que ya regresaron a Egipto. Por allí andan otros aun en la iglesia cuyo corazón todavía está en el mundo de donde salieron. Perecerán en el desierto de la vida. No entrarán en el reposo de Dios. Se quedarán fuera. El proverbista dice, - “Como perro que vuelve a su vómito es el necio que vuelve a su necedad” (Prov 26:11). 4. S. Pedro (2 Pedro 2:21-22)
lo pone de esta manera, III. Conclusión A. Josué y Caleb hicieron su propia campaña para inspirar al pueblo. Vean, Num 14:6-9, - “Y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefoné, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos 7 y dijeron a toda la congregación de los hijos de Israel: -- La tierra que recorrimos y exploramos es tierra muy buena. 8 Si Jehová se agrada de nosotros, él nos llevará a esta tierra y nos la entregará; es una tierra que fluye leche y miel. 9 Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová ni temáis al pueblo de esta tierra, pues vosotros los comeréis como pan. Su amparo se ha apartado de ellos y Jehová está con nosotros: no los temáis.” 1. ¿Cómo respondió el pueblo?, Num 14:10, - “Entonces toda la multitud propuso apedrearlos. Pero la gloria de Jehová se mostró en el Tabernáculo de reunión a todos los hijos de Israel.” 2. Allí, en la frontera de la tierra prometida están otra vez orando, “¡Ojalá muriéramos en este desierto!” (Num 14:1-2). ¡Qué raciocinio! Yo hubiera preferido morir del pisotón de un gigante, que de morir de sed y hambre en el desierto. Pero la mente irracional no piensa bien. 3. Dios va a contestar, contra su voluntad, esa oración. Vean lo siguiente: Num 14:29-38, - “En este desierto caerán vuestros cadáveres, todos los que fuisteis contados en vuestro censo, de 20 años para arriba, y que habéis murmurado contra mí. 30 A la verdad, no sois vosotros los que entraréis en la tierra por la cual alcé mi mano jurando que os haría habitar en ella, con la excepción de Caleb hijo de Jefoné y de Josué hijo de Nun. 31 Pero a vuestros pequeños, de quienes dijisteis que serían una presa, a ellos yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros habéis despreciado. 32 En cuanto a vosotros, vuestros cadáveres caerán en este desierto. 33 Vuestros hijos andarán errantes en el desierto durante 40 años. Ellos llevarán la paga de vuestras infidelidades hasta que vuestros cadáveres sean consumidos en el desierto. 34 Conforme al número de los 40 días en que explorasteis la tierra, cargaréis con vuestras iniquidades durante 40 años: un año por cada día. Así conoceréis mi disgusto." 35 Yo, Jehová, he hablado; ciertamente esto haré a toda esta perversa congregación que se ha reunido contra mí. En este desierto serán consumidos, y aquí morirán. 36 Los hombres que Moisés envió a explorar la tierra y que de regreso hicieron murmurar contra él a toda la asamblea, desacreditando aquella tierra, 37 esos hombres que habían desacreditado la tierra murieron delante de Jehová, a causa de la plaga. 38 Pero Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefoné quedaron con vida entre aquellos hombres que habían ido a explorar la tierra.” B. Descubrimos que una actitud negativa todavía impregna a algunos entre los que “A Sión Caminamos.” Permanecemos así aun “conociendo el tiempo, que ya es hora de despertaros del sueño; porque ahora la salvación está más cercana de nosotros que cuando creímos” (Rom 13:11). 1. El Señor quiere ya introducirnos a Canaán. No puedes permitir que “la chusma,” la “multitud mixta” que dice caminar con nosotros rumbo a Canaán, te desanime. 2. Diez personas fueron suficientes para cambiar el rumbo y darle vuelta al desierto por 40 años más< un día por año (Num 14:33-34). El complejo de inferioridad de unos pocos tiene la capacidad de inflamar el sentimiento de la mayoría. 3. Moisés, Aarón, Josué, Caleb y tantos otros fieles van de nuevo a darle vuelta al desierto sin temerla ni deberla. Los inocentes sufren por los pecados de los infieles. C. La promesa de Josué y Caleb es nuestra también, Num 14:7-8, “y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: --La tierra por donde pasamos para explorarla es buena en gran manera. 8 Si Jehová se agrada de nosotros, nos introducirá en esa tierra. Él nos entregará la tierra que fluye leche y miel.” 1. Pero es necesario conquistar los “gigantes” que aparecen en nuestra vida, sean éstos los que sean: mi genio, mis defectos, mis tendencias, mis pensamientos, etc. 2. Los que dicen, “no puedo, son muy grandes,” se olvidan que fue Dios quien los llamó para ofrecerles la tierra nueva. Los “gigantes” no se conquistan con fuerzas humanas, sino con el poder divino. 3. La tierra nueva es nuestra desde el día que Dios nos sacó de “Egipto.” El trayecto es también un regalo de Dios. Es él Quien no habilita en nuestro caminar. Él se encarga de remover “gigantes.” 4. Es él Quien pelea nuestras batallas. Aunque fueron solo dos, la minoría que parecía ser la única en promover las promesas divinas, recuerden que la minoría con Dios se hace la mayoría. 5. ¿Hay alguien en esta noche que quiere unirse a la minoría divina? Dios no busca cantidad, sino calidad. El hecho de haber esta noche 200 personas estudiando y orando en este lugar cuando pudiéramos tener los 550+ que se reúnen cada sábado, no debe desanimarte. Quiero pensar que tú eres de la minoría divina. 6. Con un humilde hombre en compañía de 12 hombres aparentemente incapaces, una verdadera minoría, Dios transformó al mundo. Dios quiere transformar tu familia, tu matrimonio, tu iglesia, tu comunidad con la más mínima minoría: tú. 7. Tú puedes ser la minoría que Dios está buscando para causar una verdadera transformación. ¿Deseas permitir que esa minoría seas tú? 8. Oremos… |